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Los planes de Putin para los próximos seis años costarán cerca de 127.000 millones de euros

La Duma Estatal ha aprobado este martes la candidatura de Medvédev Dmitri como primer ministro

El presidente ruso, Vladímir Putin, y el primer ministro de Rusia, Dmitri Medvédev este martes en Moscú.
El presidente ruso, Vladímir Putin, y el primer ministro de Rusia, Dmitri Medvédev este martes en Moscú. REUTERS

Los sueños del Vladímir Putin para los próximos seis años tienen un precio. Un mínimo de 8 billones de rublos suplementarios (casi 127.000 millones de euros) será el coste de las tareas económicas y sociales que el presidente, reelegido el pasado pasado marzo en las urnas, ha encomendado al nuevo gobierno, que, como el anterior, estará encabezado por Dmitri Medvédev.

La cifra fue confirmada por el líder ruso ante la Duma Estatal (cámara baja del parlamento) que ha aprobado este martes la candidatura de Medvédev como primer ministro. El leal colaborador del jefe del Estado (el número dos en la jerarquía oficial) fue respaldado por 374 legisladores (los del partido gubernamental Rusia Unida y del partido Liberal Democrático del populista Vladímir Zhirinovski) y rechazado por 56 (el Partido Comunista y Rusia Justa, de tendencia socialdemócrata). Hace seis años, en la misma fecha y circunstancia, Medvédev logró 299 votos a favor y 144 en contra.

El llamado “decreto de mayo” de Putin es una lista de tareas que, en opinión de los analistas, son difíciles de cumplir sin cambios sustanciales en la política del Kremlin y en la relación de Rusia con el mundo. Entre los objetivos enumerados está un crecimiento superior a la media mundial, una inflación máxima del 4%, y situar la economía nacional entre las cinco primeras del mundo. También se contempla construir cinco millones de viviendas anuales y aumentar las expectativas de vida media de los rusos (ahora en torno a los 72 años) a 78 años en 2024 y a 80 en 2030.

En 2012, tras su toma de posesión, Putin promulgó varios decretos con metas socioeconómicas que en gran parte no se han cumplido y en parte se han dado por alcanzadas gracias a la estadística creativa. Este martes, el presidente aseguró al parlamento que tras la formulación de sus objetivos están los cálculos de especialistas gubernamentales y de su administraci´n, que trabajaron conjuntamente durante un año y medio en sus planes. Entre las fuentes de ingreso, Putin citó los recursos que creará el crecimiento económico.

Ahora que Medvédev ya es primer ministro, queda la formación de gobierno. Entre los nombramientos ya anunciados están figuras conocidas, viejas caras, que han asumido otras responsabilidades dentro del Ejecutivo o que se han reincorporado a él. Así, el ministro de Finanzas, Antón Siluánov, será ascendido a viceprimer ministro, la jefa del tribunal de cuentas, Tatiana Gólikova, ministra en el pasado, vuelve como responsable de temas sociales, el ministro de Deportes, Vitali Mutkó, pasa a dirigir el ministerio de la vivienda y Olga Golodetz, que era ministra de asuntos sociales, a tutelar la Cultura y Deportes.

Esta última permuta fue acogida con carcajadas por el grupo parlamentario de Rusia Unida cuando Medvédev se la anunció. La responsabilidad por el complejo militar industrial recaerá en Yuri Borísov, un alto cargo de Rostek, la corporación estatal de industrias de defensa. Borísov sustituye a Dmitri Rogozin, graduado en política internacional, cuyo mandato se vio empañado por diferentes escándalos en instituciones de su competencia. A la agricultura, como viceprimer ministro responsable retorna Alekséi Gordieev, que ya fue jefe de esa cartera en el pasado. Del conjunto del gabinete, los responsables de Exterior, Seguridad, Defensa, Ministerio de Interior y Guardia Nacional se someten directamente al presidente y no al primer ministro.

Este ha confirmado que presentará próximamente un proyecto de ley sobre la edad de la jubilación y aseguró que la edad de jubilación en Rusia no ha cambiado desde los años treinta del siglo pasado, cuando la expectativa de vida era de 40 años. El primer ministro ha asegurado que no planea incrementar el impuesto sobre la renta de las personas físicas ni cambiar el impuesto plano (13%) por una escala progresiva.

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