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El Sáhara, penúltimo frente de la crisis con Irán

Rabat rompe relaciones con Teherán al que acusa de apoyar al Polisario a través de la milicia Hezbolá

Un miembro del Frente Polisario se manifiesta ante los soldados marroquíes, al fondo de la imagen,  apostados en el muro construído por Marruecos.
Un miembro del Frente Polisario se manifiesta ante los soldados marroquíes, al fondo de la imagen, apostados en el muro construído por Marruecos. EL PAÍS

El conflicto del Sáhara Occidental va mucho más allá del desierto, de África y de Europa. Impregna buena parte de la política exterior de Marruecos. El último capítulo ha traído a Irán hacia el centro de la discusión. El ministro de Exteriores de Marruecos, Naser Burita, convocó a los medios de comunicación el Día Internacional del Trabajo para anunciarles que su país acababa de romper relaciones diplomáticas con Irán. La causa, según Burita, es que Marruecos dispone de “pruebas irrefutables y detalladas” para demostrar que Hezbolá, el partido-milicia chií libanés apoyado por Irán, ha “financiado, armado y formado” al Frente Polisario desde hace dos años.

Burita informó sobre un supuesto viaje de instructores militares de Hezbolá a los campamentos de refugiados saharauis situados en las afueras de la ciudad argelina de Tinduf. Afirmó además que Hezbolá había entregado una cantidad indeterminada de misiles rusos a la organización saharaui. Irán y Hezbolá negaron en sendos comunicados cualquier cooperación con el Polisario. Arabia Saudí ha aplaudido la iniciativa de Rabat y Argelia ha convocó este miércoles al embajador de Marruecos en Argel.

Mohamed Jadad, el portavoz del Frente Polisario, indicó en conversación telefónica desde París que la reacción de Marruecos es una “obra de teatro” para “ganarse el favor de Estados Unidos, de Israel y de Arabia Saudí”, ahora que el presidente estadounidense Donald Trump pretende romper el pacto nuclear con Irán y después de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, haya asegurado contar con pruebas sobre un supuesto programa nuclear secreto de Irán.

“Nunca ha existido apoyo militar de Hezbolá al Frente Polisario. Marruecos no puede presentar ninguna prueba”, señaló Jadad. “¿Usted cree que los servicios de inteligencia de Estados Unidos, de España, de Francia o de Argelia, no están al tanto de lo que pasa en el Sáhara Occidental? ¿Solo Marruecos desde Rabat puede descubrir lo que está pasando en el Sáhara? Hombre… ¡hay que ser serios! Como ahora está de moda que Irán y Hezbolá son la oveja negra, hay que hacer todo lo posible para asimilarnos a ellos. Esto es una huida hacia adelante de Marruecos, porque el Consejo de Seguridad de la ONU acaba de conminarles a negociar con nosotros dentro de seis meses. Y busca cualquier pretexto para no negociar”.

"Como ahora está de moda que Irán y Hezbolá son la oveja negra, hay que hacer todo lo posible para asimilarnos a ellos"

Mohamed Jadad, portavoz del Frente Polisario,

Cada año, a finales de abril, la situación en el Sáhara Occidental se tensa. En esa fecha es cuando el Consejo de Seguridad emite una resolución sobre el informe de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso). El Consejo suele apelar a una solución justa y el problema se distiende hasta el nuevo año. Así ha venido sucediendo, con escasas excepciones, desde 1991, año en que se creó la Minurso. Pero este año ha sido diferente. Por un lado, el Consejo ha dicho de forma clara que el Polisario debe retirarse “inmediatamente” de la zona tapón o de separación situada en el sur del Sáhara Occidental, y conocida como Guerguerat. Por otro lado, el Consejo ha acortado la misión de la ONU y en vez de presentar su informe cada año deberá hacerlo cada seis meses. Es decir, el próximo octubre. Esa decisión, según el Frente Polisario y algunos analistas marroquíes, mete presión sobre Marruecos para sentarse a la mesa

El embajador de la República Árabe Democrática Saharaui (RASD) para Oriente Próximo, Mustafá Katab, indicó mediante conversación telefónica desde los campamentos de Tinduf: “En realidad siempre ha habido diferencias entre Irán y Marruecos. Basta recordar que Marruecos recibió al Sha después de que fuese derrocado [en 1979]. Además, están las diferencias de orden religioso entre los dos países. Pero ninguna de ellas explica la ruptura diplomática de Marruecos”.

La razón que mueve a Marruecos, según Katab, es el afán por conseguir el apoyo de la administración Trump “ante la presión que ha recibido por parte del Consejo de Seguridad para sentarse a negociar en octubre”. “El presidente de Estados Unidos aún no ha recibido al rey Mohamed VI”, argumenta Katab. “Trump lleva casi un año y medio sin nombrar un nuevo embajador en Marruecos. Y ahora busca su apoyo, cuando el Consejo de Seguridad le conmina a sentarse con nosotros en un plazo de seis meses y sin condiciones previas”.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores marroquí emitió este miércoles un comunicado en el que asegura que su decisión de romper lazos diplomáticos con Irán la ha tomado sin estar presionado por ningún país. El escrito apela a la historia reciente para recordar que Marruecos fue uno de los “pocos países musulmanes” que decidió restablecer relaciones con Irán. Y recuerda que en 2016, cuando la crisis con varios países árabes se encontraba en su paroxismo, el rey ordenó el regreso del embajador marroquí a Teherán, país con el que había roto relaciones en 2009.

El escrito de Exteriores insiste en que Marruecos ha presentado ante Irán pruebas “irrefutables y detalladas” sobre el supuesto papel que Hezbolá y la embajada iraní en Argel han desempeñado en la formación militar del Frente Polisario, en el envío de armas y en el adiestramiento en operaciones de guerrilla urbana.

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