Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN

Una represión sin sentido

Todo diálogo debe darse lejos de la manipulación y el engaño y estar dirigido a volver a la democracia plena y el respeto a los derechos humanos

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, junto a la escritora Gioconda Belli, en la concentración en la Puerta del Sol.
El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, junto a la escritora Gioconda Belli, en la concentración en la Puerta del Sol. EFE

En Nicaragua el régimen está usando la violencia desproporcionada y sin sentido para reprimir la justa protesta ciudadana encabezada por los jóvenes que están siendo masacrados por fuerzas paramilitares y policiales. Centenares han sido apresados y no se sabe de su paradero.

El reclamo, que empezó ante la imposición de medidas en el sistema de la seguridad social que afectan a empresas de todo tamaño, a trabajadores y ancianos, se ha convertido en un clamor popular por el restablecimiento de la democracia y la libertad conculcadas. Me sumo a este reclamo y junto con miles de nicaragüenses, que forman la inmensa mayoría del país, exijo el cese de la violencia, que se libere a los presos, que se de cuenta de los desaparecidos y que no se siga asesinando a la gente indefensa.

Todo diálogo debe darse lejos de la manipulación y el engaño y estar dirigido a volver a la democracia plena y el respeto a los derechos humanos. La comunidad internacional y los organismos de derechos humanos deben contribuir a detener la represión y el derramamiento de sangre, a que se de la plena libertad de prensa y a que cese la violencia oficial, condiciones que se deben cumplir de manera urgente e inmediata antes del inicio de cualquier diálogo con el Gobierno.

Sergio Ramírez es escritor y fue vicepresidente de Nicaragua. Hoy recibe el premio Cervantes.