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Rusia e Irán advierten de que el ataque en Siria “tendrá consecuencias”

La OTAN ha respaldado la ofensiva y ha exigido que el régimen de El Asad “rinda cuentas”

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, con la canciller alemana, Angela Merkel, el martes pasado.

Tanto Rusia como Irán han criticado este sábado la decisión de EE. UU. de atacar Siria junto a Francia y Reino Unido. La diplomacia de ambos países ha alertado de que los bombardeos “tendrán consecuencias”, aunque no han entrado en detalles sobre qué quieren decir con ello. El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, incluso ha tachado de “criminales” a los dirigentes de las tres naciones que han llevado a cabo la operación, que ha recibido el apoyo de la OTAN.

El embajador de Rusia en Estados Unidos, Anatoly Antonov, ha advertido que la decisión de la coalición "tendrá consecuencias" y de que suya será "toda la responsabilidad". "Nuestros peores temores se han hecho realidad", ha dicho Antonov. "Nuestros avisos no han sido escuchados. Se está implementando un escenario premeditado". El jefe adjunto del Comité de Asuntos Exteriores ha asegurado que su país probablemente pida que se convoque una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Por su parte, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso ha asegurado que el ataque se produce en un momento en el que el país tenía una oportunidad para la paz. María Zájarova ha señalado a los medios de comunicación occidentales a quienes considera que han propagado las informaciones sobre el supuesto ataque con armas químicas contra la ciudad de Duma.

También Irán ha criticado el ataque con dureza. En una reunión con embajadores de países islámicos y altos funcionarios iraníes, el ayatolá Jamenei ha calificado de “criminales” a los presidentes de Estados Unidos y Francia y la primera ministra del Reino Unido. “No obtendrán ningún beneficio, igual que tampoco ganaron nada cuando cometieron crímenes similares en Irak, Siria y Afganistán”, ha declarado la máxima autoridad de la República Islámica, citado por la agencia estatal IRNA.

Apenas cuatro horas después del ataque llevado a cabo por EE. UU., Reino Unido y Francia sobre varios supuestos depósitos de armas químicas del régimen de Damasco, el Ministerio de Exteriores iraní ha condenado esa represalia que ha calificado de “agresión tripartita a Siria” y advertido de “las consecuencias regionales”, sin elaborar.

“La agresión es una violación flagrante de la legislación internacional y un desprecio a la soberanía nacional de Siria y su integridad territorial”, afirma el comunicado difundido por los medios iraníes. Poco antes, la agencia estatal de noticias iraní, IRNA, había anunciado “EE. UU. bombardea Damasco” y asegurado que la defensa aérea siria se había enfrentado “a la agresión estadounidense, francesa y británica”.

Irán es, junto a Rusia, el principal sostén del régimen de Bachar el Asad. La alianza irano-siria, una de las más duraderas de la región, se remonta a principios de los años ochenta del siglo pasado, cuando durante la guerra irano-iraquí, el padre de Bachar, tomó partido por Teherán frente a Bagdad a pesar de las diferencias ideológicas entre su declarado laicismo y la República Islámica. Siria se ha convertido desde entonces en una pieza clave de la estrategia iraní en Oriente Próximo, en especial como vía de acceso a Hezbolá, el partido-milicia libanés que constituye el otro pilar de su alianza frente a Israel y Estados Unidos.

Al otro lado del golfo Pérsico, las monarquías de la península Arábiga, sumidas en el puente de Al Isla wal Miraj (que marca el viaje de Mahoma de La Meca a Jerusalén, antes de ascender a los cielos), aún no han reaccionado al bombardeo. No obstante, Arabia Saudí ya había declarado de antemano su visto bueno a esa operación, que el príncipe Mohamed Bin Salmán se dijo dispuesto a apoyar. De igual forma es previsible el respaldo de Emiratos Árabes Unidos. Ambos países apostaron desde el inicio de la guerra por el derribo de El Asad y ven con desmayo como la ayuda de Irán y Rusia le permite permanecer en el poder.

Así ha sido el bombardeo.

La OTAN ha mostrado su pleno apoyo al ataque. En un comunicado, su secretario general, Jens Stoltenberg, ha afirmado: "Apoyo las acciones emprendidas por Estados Unidos, Reino Unido y Francia contra las instalaciones y capacidades de armas químicas del régimen sirio". "Esto reducirá la capacidad del régimen para atacar aún más al pueblo de Siria con armas químicas".

El número uno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte ha subrayado que el uso de armas químicas viola "leyes y acuerdos internacionales", y ha aseverado que el régimen de El Asad "debe rendir cuentas". Para la OTAN, el uso de armas químicas supone "una amenaza para la paz internacional", y por ello está justificada una respuesta de coalición contra su Gobierno.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha reaccionado el sábado de madrugada llamando a la "moderación". Guterres, que este viernes en el Consejo de Seguridad había alertado ya del peligro global que entraña la situación en Siria –"La Guerra Fría ha vuelto", dijo, "y lo hace con venganza– ha urgido ahora a los países miembros de la ONU a evitar "cualquier acción que pudiera provocar una escalada de la situación y empeorar el sufrimiento de la gente de Siria".

El Gobierno de Reino Unido anunció su participación en el ataque a través de su primera ministra Theresa May, que dijo: "Esta es la primera vez que he tenido que tomar la decisión de involucrar a nuestras fuerzas armadas en un combate y no es una decisión que haya tomado a la ligera". "He hecho esto porque juzgo que esta acción es de interés nacional para Reino Unido. No nos podemos permitir que se normalice el uso de armas químicas, sea en Siria, en las calles de Reino Unido o en cualquier otro sitio de este mundo. Hubiéramos preferido seguir otro camino, pero esta vez no había otro".

Emmanuel Macron, presidente de Francia, dijo tras el ataque, del que ha tomado parte su Ejército, que ni París ni sus aliados pueden "tolerar la banalización del uso de armas químicas". Macron explicó que el objetivo es limitar la capacidad de "producción y uso" de ese armamento por parte de Siria.

Canadá también ha respaldado el ataque a Siria. Su primer ministro, Justin Trudeau, ha señalado en un comunicado que su país "apoya la decisión de tomar medidas para degradar las habilidades del régimen de El Asad de lanzar ataques con armas químicas contra su propia gente". Al igual que el secretario de la OTAN, Trudeau pide que los responsables del uso de armas químicas "comparezcan ante la justicia".

La ONG Amnistía Internacional ha urgido a EE. UU. y a sus aliados a minimizar las víctimas civiles en sus ataques a Siria. "El pueblo sirio ya ha aguantado seis años de ataques devastadores, incluidos ataques químicos, muchos de los cuales pueden ser categorizados como crímenes de guerra", dice la nota.

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