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China reestructura el Gobierno para aumentar el poder del Partido

El Ejecutivo se pone como prioridad hacer que el Partido ocupe una relevancia cada vez mayor en la economía y la sociedad

Delegados abandonan la cuarta sesión plenaria de la decimotercera Asamblea Nacional Popular (ANP) que se celebra en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín (China) este martes 13 de marzo.
Delegados abandonan la cuarta sesión plenaria de la decimotercera Asamblea Nacional Popular (ANP) que se celebra en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín (China) este martes 13 de marzo. EFE

China ha presentado este martes un ambicioso plan de reestructuración de su organigrama de Gobierno, que verá crear nuevos ministerios, fusionarse otras entidades y, sobre todo, ahonda el “liderazgo del Partido en todos los aspectos”. El proyecto, que ha hecho público el consejero de Estado Wang Yong en la Asamblea Nacional Popular (ANP), el Legislativo chino, prevé entre otras cosas la fusión de las potentes agencias supervisoras del sector bancario y del asegurador, el establecimiento de un nuevo Ministerio de Medio Ambiente y la disolución de ocho entidades.

El gigantesco plan, el de mayor calado en años para reestructurar el Gobierno en China, quedará aprobado, tras un debate formal a lo largo de esta semana, en una votación de mero trámite en el pleno de la ANP el próximo sábado.

Según sus defensores, la reforma es necesaria para eliminar conflictos de competencias o la posibilidad de corrupción en organismos demasiado poderosos. También busca clarificar quién tiene qué competencias, algo que en un sistema tan burocratizado como el chino no siempre termina de estar claro.

La fusión de los organismos reguladores de la banca y los seguros, un sector que mueve 43 billones de dólares en China, es uno de esos ejemplos. El Banco Popular de China será el responsable de establecer normas y procedimientos para este sector, con el objetivo de evitar excesos del pasado en el área de la concesión de crédito y la abultada deuda, uno de los principales problemas de la economía.

Pero el propio Gobierno chino ha dejado claro que la prioridad es asegurar el liderazgo del Partido y hacer que ocupe una relevancia cada vez mayor en la economía y la sociedad china. Es una de las metas que ha caracterizado desde su llegada al poder en 2012 el mandato del presidente Xi Jinping, que considera esa consolidación imprescindible para su objetivo de convertir a China en una potencia global.

“Profundizar la reforma del Partido y de las instituciones del Estado es un requisito inevitable para fortalecer el Gobierno a largo plazo del Partido”, escribe este martes en el muy oficial Diario del Pueblo Liu He, el principal asesor para asuntos económicos de Xi y uno de los 25 miembros del Politburó. “En el Gobierno, el Ejército, la Justicia y las instituciones civiles, las administraciones locales; en el norte, sur, este y oeste, el Partido es lo que manda a todo lo demás”, escribe Liu.

El Consejero de Estado chino Wang Yong, en la cuarta sesión plenaria de la XIII Asamblea Popular Nacional este martes.
El Consejero de Estado chino Wang Yong, en la cuarta sesión plenaria de la XIII Asamblea Popular Nacional este martes. EFE

Según apunta el profesor Feng Yujung, de la Academia Nacional de Desarrollo y Estrategia, el plan de reforma anunciado este martes, pese a ser inmenso por sí mismo, solo “representa una tercera parte”. Más adelante llegará, asegura, una reestructuración similar de las entidades gestionadas por el Partido. Varias entidades que hasta ahora dependían del Estado pasarán a serlo del PCCh, explica Feng, que pone como ejemplo la actual agencia estatal supervisora de las religiones, que pasará a depender de un organismo del Partido.

Uno de los ejemplos es la nueva Comisión Nacional de Supervisión, que agregará a la Comisión Central de Inspección y Disciplina (CCDI), el brazo policial del Partido, y la Oficina Estatal contra la Corrupción. Este nuevo organismo, que tendrá un nivel jerárquico similar al del propio Ejecutivo, estará encargado de la lucha contra la corrupción entre todos los empleados del Partido y del Estado.

Se crearán siete nuevos ministerios, mientras que desaparecerán otros ocho. Uno de los principales cambios será la unificación en un solo organismo de las reguladoras del sistema financiero, que vigilará sectores valorados en 43 billones de dólares. Nacerá también una nueva Comisión de Gestión de Mercado, que tendrá numerosas funciones: desde vigilar la seguridad alimentaria hasta hacer cumplir las leyes sobre monopolios.

La hasta ahora todopoderosa Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, que supervisaba buena parte de la economía china, verá en cambio retiradas varias de sus competencias, que se entregarán a otros organismos.

Si este organismo estaba al cargo hasta ahora de la política sobre cambio climático, esa función pasará ahora al Ministerio de Medioambiente y Ecología, el nuevo nombre del antiguo Ministerio de Protección Medioambiental. Este departamento, otrora uno de los más débiles dentro del Ejecutivo, quedará reforzado, al menos sobre el papel, y coordinará la lucha contra la contaminación y la protección marina.

La importancia que China otorga a la seguridad alimentaria, una de las grandes preocupaciones del régimen en un país que contiene el 20% de la población mundial pero solo el 10% de la tierra cultivable, queda patente en el establecimiento de un nuevo Ministerio de Agricultura.

El gran proyecto de Xi Jinping en política exterior, la “Nueva Ruta de la Seda”, una red de infraestructuras que conecte el mundo, recibe un nuevo apoyo con la creación de un Departamento de Ayuda al Desarrollo Internacional.

Desaparece la Administración Estatal de Prensa, Publicaciones, Radio, Cine y Televisión, que se transformará en una nueva Agencia de Radio, Cine y Televisión. El Ministerio de Cultura se fusionará con la Agencia Nacional de Turismo.

Un ministerio para los veteranos

M. V. L

Algunas de las reformas parecen, a simple vista, inspiradas en Estados Unidos. Nace así el Ministerio de Gestión de Emergencias, parecido a la agencia federal FEMA, o el Ministerio de Veteranos, que tendrá funciones similares al de su homólogo norteamericano y se ocupará de los 57 millones de militares chinos retirados.

Aunque los motivos para fundar esta nueva entidad son muy nacionales. La reforma para modernizar las Fuerzas Armadas que Pekín aplica a marchas forzadas prevé licenciar al 10% de los 2,5 millones de militares. Grupos de veteranos han participado en una serie de protestas —rápidamente disueltas— en las calles de Pekín para exigir mejores condiciones de vida.

“Tenemos una deuda histórica con ellos, apunta el profesor Feng. "Y si los militares en activo ven que su futuro no está garantizado, es más probable que cunda el descontento, o que se corrompan”, explica. Precisamente, este martes el periódico hongkonés South China Morning Post publica en exclusiva un aumento de los sueldos a los militares chinos, con efecto de agosto pasado.

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