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La BBC pide a la ONU protección para sus periodistas del servicio en persa

La cadena británica acusa a Irán de hostigar a sus empleados y sus familias

Imagen de los estudios de la BBC Persa.
Imagen de los estudios de la BBC Persa. Getty Images

A la madre de un productor de BBC Persa la convocaron los servicios secretos en Teherán para advertirle de que su hijo tendría un accidente de coche en Londres si no dejaba su empleo en la cadena. Una presentadora recibió un mensaje anónimo exigiéndole que se despidiera del trabajo; el texto añadía que sabían a qué escuela iba su hijo de 10 años. No han sido casos aislados, desde las protestas postelectorales de 2009, los periodistas de BBC Persa y sus familias están siendo hostigados por agentes iraníes. En una decisión sin precedentes la cadena ha pedido protección a la ONU.

“La BBC va a Ginebra para pedir que la ONU ayude a proteger a sus periodistas del servicio en persa contra la campaña de acoso y persecución del Gobierno iraní”, explica a EL PAÍS Kasra Naji. “Tendremos turnos dos minutos para dirigirnos al Consejo de Derechos Humanos, el lunes y el miércoles”, añade. La intervención va a estar a cargo del director general de la corporación de radiodifusión británica, Toney Hall.

De acuerdo con la BBC, al menos una veintena de periodistas de su servicio en persa (que trabajan en Londres) o miembros de sus familias (en Irán) han recibido amenazas de muerte. La credibilidad de las mismas ha hecho que la policía británica facilite protección a varios de los residentes en su país. Otra treintena no han podido acudir a enterrar a sus padres durante la última década por temor a ser detenidos a su llegada a Teherán.

Irán empezó a perseguir al servicio en persa de BBC tras las controvertidas elecciones presidenciales de 2009, cuando Teherán acusó a EE UU y Reino Unido de interferencia. Desde entonces, han aumentado su campaña de intimidación, prohibiciones de viaje y detenciones de familiares. A raíz del nerviosismo que suscitaron las protestas por la reelección de Mahmud Ahmadineyad, las autoridades también expulsaron a varios periodistas internacionales, entre ellos al jefe de la oficina de la BBC y a esta corresponsal.

En el último paso dado por Irán contra la BBC Persa, 152 personas que trabajan o han trabajado para la BBC, en plantilla o como colaboradores, están acusadas de “conspirar contra la seguridad nacional”. Se ha abierto una investigación judicial contra ellos y muchos de ellos están siendo objeto de una congelación de sus haberes.

Ha sido la gota que ha colmado el vaso. Los responsables de la corporación británica han decidido hacer un llamamiento a la comunidad internacional, presentando su queja ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

“La BBC ha tomado [esta] decisión sin precedentes porque nuestros propios intentos de persuadir a las autoridades para que pongan fin al acoso han sido totalmente ignoradas”, ha declarado Hall.

El pasado octubre, la relatora especial de la ONU para la libertad de expresión y los derechos humanos en Irán, la recientemente fallecida Asma Jahanghir, escribió al ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javaz Zarif, preguntándole en basaban las acusaciones de conspiración que achacan a los periodistas de BBC Persa. También le pedía que explicara cómo trabajar para ese medio supone una amenaza para la seguridad nacional. Cuatro meses después, Zarif aún no ha respondido.

Tampoco las gestiones del Foreign Office británico han conseguido más. Cada vez que sus diplomáticos suscitan en el asunto con sus interlocutores, estos responden que están investigando.

Según la cadena, 18 millones de iraníes, casi la cuarta parte de la población, consulta con regularidad la BBC Persa en Internet, radio o televisión por satélite.

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