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Hezbolá recrea en un videojuego cinco años de lucha en Siria

En plena campaña electoral, el partido-milicia chií libanés rinde tributo a los “mártires de la resistencia” caídos en Siria y Líbano

Un joven juega al ordenador durante la presentación del último videojuego diseñado por Hezbolá, el pasado miércoles en la periferia sur de Beirut.

Los jóvenes libaneses ya pueden enfundarse el uniforme de la milicia chií Hezbolá y simular desde sus ordenadores los combates librados contra yihadistas del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) en Siria y Líbano. El pasado miércoles, el partido-milicia chií libanés sacó a la venta su último videojuego bautizado como Sagrada Defensa. Se trata del tercero concebido por el departamento electrónico de su rama mediática en el que, a diferencia de los dos anteriores, el enemigo no viste uniforme israelí sino que encarna a muyahidines takfiries. Novedad que en clave electrónica pone de manifiesto la metamorfosis sufrida por el brazo armado de Hezbolá, financiado por Irán, tras cerca de siete años de guerra siria. Desde 2013, sus milicianos combaten en la vecina contienda junto a las tropas especiales sirias y rusas.

“Esta iniciativa supone un tributo a la sangre vertida por la resistencia en defensa de la patria”, dijo Mohmaned Fneish, miembro del partido chií y ministro libanés de Deportes y Juventud, durante la rueda de prensa celebrada este miércoles en los suburbios al sur de Beirut. Hezbolá ya tiene su propia versión de Call of Duty, el conocido videojuego interactivo que Microsoft lanzó en 2003 recreando escenarios de la Segunda Guerra Mundial en el que los jugadores pueden optar por formar parte de escuadrones británicos, norteamericanos o soviéticos. Clasificado como grupo terrorista por Washington y su brazo armado por la Unión Europea, Hezbolá se lanza en una operación de marketing para crear una nueva imagen de la milicia.

Las salas de juego son morada habitual para los adolescentes libaneses que debido a los cortes de electricidad diarios y a una mala conexión a Internet, pasan largas horas en sus sillones

“Cada victoria debe ser documentada para que no se olvide a los héroes de la resistencia y a sus familias”, explica Hassan Allam, diseñador de los tres videojuegos comercializados por Hezbolá. Allam hace referencia a los estimados 2.500 milicianos libaneses que han muerto luchando en Siria. Un equipo de cinco personas ha sido el encargado de concebir y diseñar el juego electrónico durante los últimos dos años. Para ello, se han enfrascado en una tarea de investigación con el fin de recrear fielmente y en 3D tanto los campos de batalla como los combates reales que allí tuvieron lugar. Basado en el relato de los combatientes, reproduce varias de las batallas más importantes libradas por Hezbolá que puntualmente desvelan las armas y técnicas de guerrilla urbana empleadas.

Las guerras de Hezbolá

En 2004 Hezbolá difundió su primer videojuego Special forces I (Fuerzas Especiales), con una segunda versión actualizada en 2007. Ambos juegos recrean la guerra que libraron los combatientes de Hezbolá contra efectivos del ejército hebreo en el sur del Líbano. Fue la invasión israelí del sur del país la que en 1982 y en plena Guerra Civil (1975 y 1990) vio nacer al grupo chií como movimiento de resistencia. La segunda versión se puso a la venta después que Hezbolá y tropas israelíes libraran su última guerra durante el mes de julio de 2006.

El protagonista de Sagrada Defensa, Ahmed, habla en dialecto libanés, aunque Allam asegura que pronto lo hará en inglés, francés y persa para ampliar clientela. El juego se vende a 5 dólares (4 euros) la unidad y cuenta con seis fases que, dependiendo de las habilidades del jugador, pueden alargarse hasta 12 horas. La primera etapa tiene lugar en el mausoleo de Saida Zeinab, situado a 10 kilómetros al sur de Damasco y destino de miles de peregrinos chiíes llegados de todo el mundo. Allí, Ahmed aun vestido de civil, acude a rezar ante la tumba de la hija del Iman Alí, cuarto califa y punto de escisión de la rama chií del islam. Sorprendido por un ataque yihadista contra el mausoleo, Ahmed se deshace de sus atuendos civiles para enfundarse el uniforme caqui con el parche de Hezbolá.

Fue precisamente la defensa de los lugares santos chiíes en Siria el motivo que Hasan Nasralá, líder de Hezbolá, alegó en 2013 para la entrada de sus hombres en la contienda. Superada la defensa de la mezquita y expulsados los yihadistas de los alrededores del barrio Hajira, Ahmed se dirige a Quseir, localidad siria al oeste del país y fronteriza con Líbano. Quseir supuso la primera victoria de Hezbolá en Siria y punto de inflexión en la guerra cuando sus combatientes lograron sellar la frontera libanesa ante al tránsito de grupos armados.

Aquellos cuya pericia con el teclado les evite un temprano martirio y logren alcanzar la quinta fase, podrán participar en una operación de las fuerzas especiales de la milicia, la mejor armada de la región, para eliminar a Abdul Salam Abdul Razzaq al-Hindawi. Hindawi fue el supuesto ideólogo del doble atentado terrorista que en noviembre de 2015 mató a 46 civiles y dejó más de un centenar heridos en Bourj el Barajne, barriada al sur de Beirut.

La última fase del juego tiene lugar en la frontera noreste libanesa con Siria. Esta vez, la milicia reproduce las batallas libradas junto a los uniformados libaneses que en el verano de 2017 lograron expulsar a los terroristas de Al Qaeda y del ISIS de su territorio nacional. El videojuego está destinado a un público de más de 14 años. Las salas de juego son morada habitual para los adolescentes libaneses que debido a los cortes de electricidad diarios y a una mala conexión a Internet, pasan largas horas en sus sillones. Hassan Allam asegura que no se trata de reclutar a nuevos jóvenes en las filas de Hezbolá sino de ofrecerles una herramienta para dar a conocer el grado de sacrificio de los combatientes y las duras condiciones de la lucha. “Hezbolá ya tiene un reclutador y es Sayyed Hasan Nasralá. Si pide 100.000 voluntarios en un discurso televisado, los tendrá al día siguiente”, apostilla.

Batalla por la opinión pública en plena campaña electoral

La difusión del videojuego llega en plena campaña electoral para los comicios parlamentarios fechados para el próximo 6 de mayo, los primeros que se celebren en nueve años. Y ello en plena coyuntura de distensión entre los bloques políticos internos apareada por una escalada dialéctica entre Líbano e Israel a raíz de las disputas que mantienen en la demarcación de las fronteras terrestre y marítima.

Las nuevas tecnologías han supuesto una nueva herramienta para Hezbolá en sus esfuerzos por diversificar los canales con los que llegar a la sociedad libanesa. Al sur del país, en el poblado de Milita, construyeron en 2013 el único museo de guerra que haya batido una milicia en la región. Los visitantes pueden posar tras las ametralladoras o visitar los túneles desde los que los combatientes lanzaron operaciones contra efectivos israelíes. Sagrada Defensa se suma a la batalla por la opinión pública del siglo XXI que Hezbolá libra en las redes sociales a través de su página web y sus cuentas de Twitter y Facebook.

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