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Israel impulsa la venta de gas a Europa mientras Líbano le disputa una zona de reservas

La UE apoya un proyecto de gasoducto submarino de 2.000 kilómetros a través de Chipre, Grecia e Italia

De izquierda a derecha, los ministros de Energía de Chipre, Yiorgos Lakkotrypis; Italia, Carlo Calenda; Israel, Yuval Steinitz; Grecia, Giorgos Stathaki, y el comisario europeo Miguel Arias Canete, en Tel Aviv.
De izquierda a derecha, los ministros de Energía de Chipre, Yiorgos Lakkotrypis; Italia, Carlo Calenda; Israel, Yuval Steinitz; Grecia, Giorgos Stathaki, y el comisario europeo Miguel Arias Canete, en Tel Aviv. AFP

El Mediterráneo oriental, foco histórico de conflictos, oculta grandes reservas de gas. En presencia del comisario europeo de Energía, Miguel Arias Cañete, los Gobiernos de Israel, Chipre, Italia y Grecia respaldaron el lunes  en Tel Aviv un proyecto de gasoducto para conectar con Europa los yacimientos marítimos del Levante en 2025. Líbano, que disputa al Estado hebreo una franja marítima, ha convocado a su vez un concurso internacional para la explotación de hidrocarburos.

La conducción submarina anunciada tendrá unos 2.000 kilómetros de longitud —atravesará además Chipre, Creta y el territorio continental griego— y un coste estimado en 6.000 millones de euros. “Es un ambicioso proyecto que la Comisión Europea apoya claramente, y que puede tener alto valor en términos de garantizar la seguridad del suministro y diversificación de fuentes de energía”, aseguró Arias Cañete en presencia de los ministros del ramo de Israel, Chipre, Grecia e Italia.

La UE, que busca vías alternativas de flujos de energía para rebajar la dependencia de Rusia, ha contribuido a la financiación del estudio de viabilidad del gasoducto que promueve el consorcio IGI Poseidón, integrado a partes iguales por la compañía italiana Edison y la griega DEPA. Hasta que se completen en 2020 los estudios técnicos no se tomará la decisión de acometer la inversión.

El objetivo del gasoducto submarino es dar salida comercial a los al menos 900.000 millones de metros cúbicos de gas estimados en el yacimiento Leviatán, en la cuenca israelí, y a los del yacimiento Afrodita, en el sector chipriota, que suponen un 20% del anterior. En ambas prospecciones ha partido la compañía estadounidense Noble Energy.

Las ingentes reservas superan con mucho las necesidades de los mercados locales. Israel ha alcanzado un acuerdo con Jordania para exportar una parte de su producción gasística durante 15 años por 10.000 millones de dólares. También confiaba en vender el excedente a Egipto, siempre necesitado de energía, pero el hallazgo del gran yacimiento de gas Zhor en la cuenca del delta del Nilo, que se estima superior a las reservas de Leviatán, dio un vuelco a los planes del Gobierno hebreo.

El talón de Aquiles del proyecto, según destaca el periódico económico israelí Globes, es el elevado coste que tendría el gas procedente del Mediterráneo oriental, un 40% por encima del precio del gas ruso. A ello se suman las dificultades técnicas para tender una conducción a profundidades de hasta 3.300 metros bajo el nivel del mar y a la actividad volcánica en el lecho marino en el tramo comprendido entre Chipre y Grecia, que puede acarrear daños a las infraestructuras gasísticas.

La conexión turca

“Este es el principio de una hermosa amistad entre cuatro países del Mediterráneo”, se ufanó, no obstante, el ministro israelí de Energía, Yuval Steinitz, en la presentación de los planes para construir “el más largo y profundo gasoducto del mundo”. Steinitz viajó el pasado mes de octubre a Turquía para explorar un acuerdo de venta de gas. Israel esperaba que, una vez terminada la conducción hasta Chipre, la conexión con las redes de distribución que atraviesan la cercana Anatolia sería el siguiente paso lógico. Pero la partición de la isla mediterránea tras la invasión turca del tercio norte del país en 1974 y la ausencia de relaciones entre los Gobiernos de Nicosia y de Ankara hacen por ahora inviable esa opción. Al menos mientras no se alcance un acuerdo para la reunificación de la isla.

Líbano asegura que cuenta con unas reservas de gas similares a las de Israel y con hasta 850 millones de barriles de crudo. Estas estimaciones preliminares, revisadas al alza por el Gobierno, habrán de concretarse con costosos procesos de perforación marítima. “A las dudas sobre las reservas reales que habrán de decidir si es rentable la extracción o no, se suman los permisos internacionales”.

Con 3.754 millones de euros de deuda anual y sin recursos con los que nutrir el presupuesto estatal, Líbano ha convocado una licitación internacional para la exploración de hidrocarburos en sus aguas territoriales que vencerá el próximo mes de septiembre. A la incertidumbre sobre las reservas se suman varios desafíos —como la inestabilidad política marcada por la cruenta guerra en la vecina Siria y la rampante corrupción económica— que amenazan con disuadir a los contendientes internacionales, entre los que se encuentra la empresa española Repsol.

Por si los riesgos económicos y políticos no bastaran, hay que agregar la inseguridad que genera la tensión entre Israel y Líbano, que sigue latente en enfrentamientos ocasionales en la frontera común. Los planes de prospecciones han abierto un nuevo frente de disputas, esta vez por las aguas territoriales en litigio entre ambos países. Se trata precisamente el tramo que abarca los bloques de licitación donde se concentran las más sustanciales reservas de gas y crudo.

Salvavidas de la economía

Dos decretos sobre energía fueron las primeras decisiones que el Gobierno libanés adoptó tras su formación en diciembre. “Vamos a transformar los recursos naturales en crecimiento económico sostenible”, dijo optimista el primer ministro, Saad Hariri. Pero, a pesar de haber aprobado las normas relativas a la tasación y licencia internacional de exploraciones de hidrocarburos, Líbano aún no cuenta con una ley electoral.

De esta controvertida norma dependen los comicios parlamentarios, pospuestos en cuatro ocasiones desde que se celebraran los anteriores, en 2009. Con las arcas vacías, el Ejecutivo libanés mira a sus aguas territoriales como a un milagroso salvavidas. Las reservas de gas se presentan como una panacea para una economía en jaque, en un país sin industria y, ahora además, sin tan siquiera turismo. Hariri ha asegurado que “es vital cerrar la licitación sobre las reservas antes o después de que tengan lugar las elecciones con el fin de evitar posibles modificaciones legales para los aspirantes internacionales al concurso”.