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Meade: “Un candidato tiene que estar dispuesto a rendir cuentas”

El aspirante presidencial del PRI analiza en una entrevista con EL PAÍS la contienda electoral, a poco menos de un mes de que se inicie formalmente la campaña

José Antonio Meade (Ciudad de México, 49 años) está convencido de que aún queda mucho camino por recorrer y batalla por dar antes de las elecciones del 1 de julio. El candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) aparece en tercer lugar en la mayoría de los sondeos, algo que no atribuye tanto a la deteriorada imagen de la formación gobernante y del presidente, Enrique Peña Nieto, como a que partió en desventaja en la precampaña electoral. “Hay que corregir esos espacios de inequidad que permitieron que dos personas se apropiaran, uno de 3,5 y otro de 1,4 millones de spots, que son recursos fiscales que se dan a sus partidos y que los utilizaron para invertirlos en su persona”, critica Meade, quien, no obstante, cree que a partir del 30 de marzo, con el inicio formal de la campaña, las cosas cambiarán.

Para entonces, en el PRI confían en que los casos de corrupción que sobrevuelan al panista Ricardo Anaya, aspirante de Por México al Frente, sirvan para reducir las diferencias en las encuestas y batirse en un duelo final con Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, puntero en todos los sondeos desde hace meses.

Meade, el primer candidato del PRI que no milita en el partido, recibe a EL PAÍS a última hora de la mañana del domingo en su oficina de la sede nacional de la formación. A escasos metros de donde minutos antes se ha dirigido a la militancia tricolor en el 89 aniversario del partido. El candidato invocó la figura y las palabras de Luis Donaldo Colosio, el aspirante reformista del PRI en 1994, asesinado durante la campaña. El 6 de marzo de aquel año, Colosio pronunció un discurso en el que urgió a cambiar la forma de actuar del partido. 24 años después, Meade hizo un repaso de los principales logros de varios presidentes priistas, incluyendo el actual mandatario, Enrique Peña Nieto –ausente del acto-, y aseguró: "En el juicio histórico del PRI se aprecian grandes aciertos y también errores".

Pregunta. ¿Qué buscaba con este discurso?

Respuesta. Hacer un recorrido por las diferentes etapas del PRI, que ha podido transformarse con lo que el país ha ido requiriendo. El discurso pretendía exponer a la última Asamblea, que abrió la puerta a un ciudadano y mi visión de un PRI con vocación ciudadana, que abre la posibilidad de hacer equipo entre partido y sociedad.

P. De alguna manera ha tratado de recuperar la idea de que con su designación el PRI aportaba algo diferente. Hace unos días, sin embargo, incorporó a pesos pesados del partido, como Miguel Ángel Osorio Chong o Manlio Fabio Beltrones, a su campaña. ¿No quiere o no puede desvincularse del aparato del PRI?

R. La idea es presentarnos como un equipo, donde participan por igual ciudadanía y militancia. Lo que estamos construyendo es un equipo con diferentes expresiones del priismo y de la sociedad, que se voltea hacia otros partidos, como el Verde y Nueva Alianza, y que se desdobla hacia los ciudadanos.

P. Pero la carga de impopularidad del partido es grande. ¿No le hubiese gustado desvincularse más de ella?

R. Me parece que empieza una época que está llamada a darle concreción al anhelo de un priismo con vocación ciudadana. Es lo que estamos llamados a construir en esta contienda y en este proceso de reforma del priismo que toca ahora conducir.

P. ¿Qué es más importante, salvar al PRI o la candidatura?

R. La candidatura está bien, tiene elementos de competitividad y va a ganar.

P. Otra carga que arrastra es la figura del presidente. Una encuesta reciente asegura que el 69% de los mexicanos desaprueba la gestión de Peña Nieto. ¿Por qué no termina de desvincularse de la gestión del presidente?

R. Yo me voy a desvincular de Ricardo Anaya y de Andrés Manuel [López Obrador]. Hoy estamos platicando usted y yo sobre la campaña mientras Ricardo Anaya se debate sobre la falta de originalidad a sus ideas y sobre cómo no puede explicar su patrimonio inmobiliario. Y Andrés Manuel persiste en evadir a los medios, en no dar entrevistas, en no debatir y sigue con una incapacidad de entregarle a los mexicanos cuentas claras de cómo han vivido él y su familia. La contienda contrastará esos tres tumbos: uno que implica un retorno, otro un rumbo cierto y otro que no conocemos porque no hemos sido capaces de entender cuáles son sus ideas.

P. El tema más criticado es el combate a la corrupción. ¿Usted realmente siente y cree que el presidente Peña Nieto ha hecho todo lo que estaba en sus manos para combatir la corrupción?

R. El presidente encabezó un proceso de transformación integral y profundo. Puso sobre la mesa un sistema nacional anticorrupción y construyó consensos alrededor de este sistema. Puso sobre la mesa además que quien fuera encargado de la función pública fuera ratificado por el cuerpo legislativo, en el que él no tenía mayoría. Este proceso de construcción fue dinamitado por la oposición, una expresión política que no tiene más compromiso con la lucha contra la corrupción que lo que tiene de mediático el impacto.

P. Entonces, ¿considera que los esfuerzos han sido suficientes?

R. Los mecanismos se construyeron a satisfacción de la ciudadanía, que participó con la voz de la sociedad civil en el proceso.

P. ¿Qué le parece que la PGR, el organismo judicial que depende del Gobierno, difundiese un vídeo para desprestigiar a un candidato presidencial?

R. A mí lo que me parece que desprestigia a un candidato son las decisiones que ha ido tomando, es lo que me parece relevante. Ni la PGR ni nadie, ninguna autoridad, lleva a un candidato a mentir en su 3 de 3, ninguna autoridad presiona a un candidato a presentar una declaración patrimonial que no coincide con el patrimonio. Ninguna, a vivir más allá de lo que el patrimonio transparentado implica, con una vida, además, fuera del país, de excesos y de privilegios. Nadie te obliga a poner una fundación y a utilizar esa fundación para hacer negocios inmobiliarios, nadie te obliga a comprar una planta industrial y a vendérsela a una facturera. Nadie te obliga, en el caso de Andrés Manuel, a no ser capaz de explicar de qué vives en los últimos 15 años. Y yo lo que creo que esta reflexión es si esos datos son ciertos o no, y si esos datos debieran preocuparnos o no.

P. Pero, más allá de los casos, ¿qué le parece la intervención del organismo judicial?

R. Discrepo de la hipótesis. Lo que me parece que debería de concentrar la atención es que los que queremos ser presidentes nos tenemos que presentar como somos. Y si cuando el escrutinio de las autoridades revela cosas que no nos gustan, debería preocupar a la ciudadanía. La campaña implica que uno tiene que estar dispuesto a rendir cuentas. Y si las cuentas que uno rinde generan preocupación y son presuntamente constitutivas de un delito, las autoridades actúan. La hipótesis no es la correcta. No podemos escondernos en la campaña para tratar de inhibir a la autoridad, cualquiera que esta sea, de que haga su trabajo.

P. Hay otros casos, como el del futbolista Rafa Márquez o el exdirector de Pemex Emilio Lozoya en el que no se difundieron los vídeos.

R. Ninguno de ellos dijo que había ido a la autoridad judicial y que no se le había invitado a declarar.

P. Lozoya se negó a declarar

R. Yo no soy la autoridad jurisdiccional. Yo creo que hay que dejar que haga su trabajo y que cada quien hable por sus actos y su historia.

P. Otro asunto es la rapidez con la que avanza este proceso.

R. Perdone que no esté de acuerdo con la hipótesis. Los datos planteados son de hace años. La 3 de 3, que tenía discrepancias importantes en su estilo de vida, tiene muchos años. La decisión de comprar una planta industrial tiene muchos años. Hoy lo que tenemos es una contienda en la que todos estamos sujetos al escrutinio. Si a mí se me encontrara una planta industrial, ponernos a discutir sobre velocidad o no, es lisa y llanamente un intento de distraer la atención. La litis no es la velocidad, la litis son las inconsistencias.

P. La crítica es que procesos que afectan al Gobierno, como el espionaje con el programa Pegasus, las carpetas abiertas relacionadas con lo que se conoce como Estafa Maestra, el proceso de extradición contra un exgobernador como César Duarte o los 43 de Ayotzinapa, van más lentos.

R. Eso es un juicio de valor suyo que no se colige con las actuaciones judiciales. Las inconsistencias tienen años, no ha habido un exceso de diligencia.

P. ¿No cree entonces que haya una relación en que los procesos que afectan al Gobierno vayan más lentos?

R. No, yo creo que eso es un juicio de valor que usted y yo no estamos en posibilidad de tomar porque no tenemos información de cuál es la que tuvo a la vista y cuándo la Procuraduría. ¿De qué sí tenemos información? De los datos y de que hay dos candidatos que no pueden explicar cómo viven. No estoy planteando un debate de leyes, estoy planteando un debate de datos.

P. Esos mismos candidatos le critican a usted por haber sido miembro del Gabinete y no percatarse de los casos de corrupción del Gobierno.

R. De nuevo, yo no comparto la hipótesis. Soy el funcionario público que más procesos de deslinde de responsabilidades ha iniciado, que más denuncias penales ha presentado y más procesos de inhabilitación ha iniciado.

P. ¿Quién es su rival a batir ahora mismo, Anaya o López Obrador?

R. Me da igual uno u otro. Mi rival son los problemas del país y sobre esa base voy a hacer una contienda en la que, contrastando perfiles y propuestas, seré exitoso.

P. ¿Qué le parece los apoyos de ideologías tan dispares que ha recibido López Obrador?

R. El electorado tendrá que tomar en cuenta si se sienten representados por gente como Napoleón Gómez Urrutia o por una coalición entre quienes consideran que Corea del Norte es un buen modelo y quienes quieren un modelo confesional de país.

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