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Francia replantea su combate contra la radicalización yihadista tras dos intentos fracasados

El Gobierno presenta un nuevo plan contra el contagio extremista en cárceles y prisiones

El primer ministro francés, Édouard Philippe, presentó este viernes un nuevo plan gubernamental, el tercero en cuatro años, para frenar la radicalización yihadista en el país, tras el fracaso de los programas anteriores. El último esfuerzo fija los esfuerzos en dos pilares: las prisiones y las escuelas, focos principales del contagio yihadista y en los que se centran la mayor parte de las 60 medidas que el Gobierno de Emmanuel Macron ha preparado durante meses.

El primer ministro francés, Édouard Philippe presenta su plan contra la radicalización
El primer ministro francés, Édouard Philippe presenta su plan contra la radicalización AFP

“La radicalización islamista amenaza nuestra sociedad”, subrayó Philippe al desvelar en Lille el nuevo Plan nacional de prevención de la radicalización. Lo hizo acompañado de una decena de ministros, desde los responsables de Justicia e Interior a los de Educación y Sanidad, en una muestra de la amplitud de la nueva propuesta. Prueba de la complejidad del tema es que el plan había sido anunciado para otoño, pero su elaboración ha demorado hasta ahora.

Muchos expertos coinciden en que es muy difícil, si no imposible, desradicalizar a extremistas. Pero con más de mil presos bajo vigilancia por radicalización en las cárceles francesas, casi 20.000 personas incluidas en el FSPRT, un fichero de potenciales islamistas radicales, y con el esperado regreso a Francia de centenares de combatientes islamistas tras las derrotas del Estado Islámico en Irak y Siria, el Gobierno considera imprescindible no arrojar la toalla. Propone un cambio de estrategia: consciente de los fracasos previos, como demostró ostensiblemente el cierre el pasado verano del primer centro experimental de desradicalización de Francia, en Pontourny, el Gobierno no busca ahora actuar a posteriori con programas de desradicalización, sino adelantarse al problema y prevenir desde el primer momento esta radicalización. E identifica dos sectores primordiales para frenar cualquier intoxicación extremista: las escuelas privadas no concertadas y un mayor control de los radicales en las prisiones del país.

La población carcelaria en Francia asciende a 70.000 personas, de las que 512 cumplen condena por delitos de terrorismo. A ellos se unen otros 1.139 presos identificados como “radicalizados”, según la Agencia France Presse.

El nuevo plan prevé la creación de 1.500 plazas adicionales en las prisiones para aislar a los presos radicalizados y evitar así el contagio de otros detenidos. Además, los presos acusados de actos de terrorismo podrán ser dispersados por todo el territorio. Actualmente, el 60% de ellos se encuentran en cárceles de la región parisina de Ile-de-France. Philippe también anunció la creación este mismo año de dos nuevos “cuarteles de evaluación de la radicalización”, unas unidades abiertas —actualmente existen tres— en las cárceles para realizar una exhaustiva evaluación multidisciplinar —hay psicólogos, educadores y hasta representantes religiosos— durante varios meses para determinar la peligrosidad de presos radicalizados.

Entre otras medias previstas para frenar la radicalización, el Gobierno pretende vigilar más de cerca la posible radicalización de funcionarios públicos o militares y crear un programa personalizado para atender a los “cachorros del califato”, los menores franceses que han crecido en territorio del ISIS y que ahora comienzan a regresar a Francia.

Valores laicos y más control de las escuelas privadas

El otro frente son las escuelas. Aunque solo se encargan de un porcentaje mínimo de los estudiantes franceses —unos 74.000 de los 12 millones de alumnos en 2017— las escuelas privadas no concertadas están en auge en Francia: solo el año pasado, dijo Philippe, se abrieron 150 nuevas. En total, hay unas 1.300 escuelas privadas en Francia, la mayoría laicas con pedagogías alternativas como Montessori o Steiner, aunque hay unas 300 confesionales, de las que 160 son católicas, 50 judías, 40 musulmanas y 30 protestantes, según Efe. El plan de Philippe se apoya en la propuesta de ley que acaba de aprobar el Senado y que propone un control más estricto sobre estas escuelas, consideradas algunas de ellas semilleros de radicalización, entre otros con una mayor transparencia sobre el origen de sus fondos y la identificación de su profesorado. “Hay que encontrar un justo equilibrio entre la libertad de enseñanza y la protección de los niños”, ha declarado el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer.

En términos generales, el Gobierno quiere además “desarrollar los dispositivos de apoyo a la laicidad a nivel nacional y académico”, así como “reforzar la formación de los valores republicanos de los enseñantes y del conjunto de la comunidad educativa”, señala el nuevo plan de prevención. Otro punto clave para frenar la radicalización de los escolares es, según el ejecutivo, “proteger a los alumnos en el espacio digital y ante las teorías complotistas”. Un estudio publicado en enero advertía de que casi ocho de cada diez franceses creen en una teoría complotista y que los más expuestos son los menores de 35 años.

Más de 300 retornados tras la derrota del ISIS en Siria e Irak

El número de franceses retornados a Francia desde la región sirio-iraquí tras las derrotas militares del Estado Islámico asciende a 323, de los que 68 son menores, según cifras oficiales reveladas este viernes. Otro millar continúa en la zona de los enfrentamientos.

De los 323 retornados, el 56,8% son hombres adultos y el 22,2% mujeres mayores de edad. De los 68 menores, 66 tienen menos de 13 años.

El Gobierno calcula que todavía quedan entre Irak y Siria unos 680 adultos franceses, en su mayoría (55,8%) hombres, y “más de 500 niños”, solo 53 de ellos mayores de 13 años.

Francia sigue debatiendo qué hacer con los combatientes yihadistas franceses y con las mujeres que los acompañaron y que ahora piden regresar. El ministro de Relaciones Exteriores, Jean-Yves Le Drian, reiteró en una reciente visita a Bagdad el deseo de Francia de que los yihadistas detenidos en Irak y en Siria sean juzgados en esos países. Sin embargo, su par de Justicia, Nicole Belloubet, precisó que el Estado francés “intervendría” en el caso de que se produzcan condenas de muerte, pena que está prevista en los códigos penales de esos países. Complicada es también la situación de los yihadistas detenidos en zonas las controladas por los kurdos en Siria, que no están sujetas a un control estatal específico. Según Le Monde, los kurdos sirios mantienen retenidos a un centenar de franceses que vivían —y combatían— con el ISIS, unos 40 adultos y 60 menores que los acompañan.

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