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Escuela política contra la gran coalición

Jóvenes socialdemócratas se entrenan para defender su oposición a la alianza con la canciller Merkel antes de la votación de las bases

Kevin Kuehnert, líder de Jusos, habla al público en Leipzig (Alemania), el pasado viernes.
Kevin Kuehnert, líder de Jusos, habla al público en Leipzig (Alemania), el pasado viernes. Getty

-El SPD [Partido Socialdemócrata Alemán] tiene que entrar en el Gobierno por responsabilidad de Estado.

-Precisamente, ser responsable implica no entrar y reconstruirse en la oposición, para no desaparecer.

Julia, Vanessa, Julius y el resto de jóvenes militantes que esta noche han venido a una sede del SPD en Berlín, se están entrenando. De pie, por parejas, hacen role play. Dramatizan una supuesta conversación entre un defensor de la gran coalición y uno que la rechaza. Los Jusos, las juventudes del SPD, son la punta de la lanza de la revuelta contra la gran coalición y hoy engrasan sus argumentos y agilidad dialéctica para salir a la calle.

A partir del próximo martes, 460.000 militantes votarán en una consulta vinculante a favor o en contra de la alianza de Gobierno con el bloque conservador de Angela Merkel. Si la mayoría vota en contra, el embrión de nuevo Ejecutivo colapsará y Alemania se sumirá en una profunda crisis política, cuatro meses y medio después de que la mayor economía europea haya sido incapaz de poner en pie un Gobierno. La responsabilidad que recae sobre las espaldas de estos jóvenes y en general de los militantes del SPD es enorme. Por eso, aseguran, están hoy aquí.

Nuevos afiliados

Julius es uno de los 24.339 nuevos afiliados que a partir de enero se apuntaron al SPD y que podrán votar en la consulta sobre la gran coalición. Las juventudes socialdemócratas lanzaron una campaña de captación de socios con al idea de que votaran en contra de la alianza con Merkel, que ha resultado muy efectiva.

A sus 26 años, Julius, antiguo militante de Los Verdes y estudiante de ingeniería, se ha apuntado al SPD porque le da miedo “que el SPD se desplome”. “Con una tercera gran coalición, el SPD se arriesga a volverse irrelevante y a ser sustituido por Die Linke y Afd]. Él va a votar en contra, porque cree que “no es justo que Europa chantajee al SPD. La estabilidad de Europa no depende de nosotros. No es verdad ese escenario apocalíptico que pintan. Hay otras opciones, un Gobierno de minoría de Merkel o repetir las elecciones”.

La sesión de entrenamiento político la dirige Alexandra Kramm, una experta en comunicación y militante del SPD desde hace 30 años. “Aquí no hemos venido a discutir, hemos venido a entrenarnos y a manejar los argumentos, los racionales y los emocionales”, arranca la profesora. “Hay que logar que tu interlocutor confíe en ti. No hay que ser agresivo”, explica a la treintena de jóvenes que han venido a escucharla. Forman parte de la organización juvenil del SPD, que cuenta con 70.000 socios de entre 14 y 35 años y una visibilidad sin precedentes. En buena parte, debido al carisma de su líder, Kevin Kühnert, que estos días recorre el país con su campaña #NoGroko.

En un pequeño receso, Kramm explica a este diario que se crió en los Jusos con Andrea Nahles, la elegida el martes por la dirección del SPD para tomar las riendas del partido después de que Martin Schulz se retirara. Nahles, una de las históricas representantes del ala izquierda, es ahora una ferviente defensora de la gran coalición. Kramm no comparte el argumento de que rechazar la alianza con Merkel podría provocar una crisis que reverberaría en toda la UE. “Es que ya estamos en medio de una crisis. Si hay gran coalición, en las próximas elecciones no superaremos el 16%”. Europa espera impaciente que hay un Gobierno en Berlín para poner en marcha las reformas que necesita con urgencia la UE. Schulz explicó que ha recibido llamadas de colegas europeos, incluido Emmanuel Macron.

Esa presión no hace mella en la determinación de Julia, una joven de 18 años que asegura tener “una posición muy decidida en contra de la gran coalición”. Ha venido porque quiere aprender a transmitir mejor su convicción. “Siempre se escuchan los mismos argumentos y yo quiero aprender a hablar de cómo podemos aportar a la sociedad en lugar de sobre cómo nos repartimos el poder”, explica la joven durante la pausa. “El partido está siendo irresponsable. Hizo una promesa y ahora está haciendo justo lo contrario”, protesta, en alusión al compromiso de Schulz de no gobernar con Merkel.

Patio de colegio

Otra joven, Luisa, de 22 años y con el pelo verde, dice que va a votar a favor, con la esperanza de que las promesas del contrato de coalición mejoren en la vida de los ciudadanos. Aún así, le horroriza el baile de puñales y la lucha de poder que en los últimos días han protagonizado algunos dirigentes del SPD. “Es como un patio de colegio”.

A media sesión, le toca el turno a lo que Kramm llama “el empaquetado”. Es decir, la importancia de presentar bien las ideas. Hacerlo a través de una imagen, asegura la experta, es lo más efectivo. Uno de los alumnos da con una que los demás aplauden. “Si pones la mano en un hornillo caliente, te quemas. ¿Por qué volver a ponerla si ya sabes que te vas a quemar?”. El alumno se refiere con su metáfora a la sangría de votos que le ha costado las grandes coaliciones con las que el SPD ha gobernado en Alemania ocho de los últimos 12 años. “¿Para que entrar en una nueva Groko [como se conoce en Alemania la alianza] si ya sabes que te vas a quemar?”, pregunta el alumno aventajado.

En cuatro tablones, los participantes han escrito los argumentos a favor y en contra. Entre los favorables, aparecen la destacada presencia de ministros, incluidas las carteras más importantes, que ha logrado arrancar el SPD en la negociación con Merkel. Aparece también el fuerte contenido social que han logrado imprimir al acuerdo, como una mayor financiación para guarderías. Destacan también el papel central de una Europa solidaria y social, como otra de las conquistas de los negociadores socialdemócratas. Kramm les explica que es importante que dominen todos los argumentos, los suyos y los del contrario, porque a la hora de defender una posición, es importante reconocer los logros del contrario para evitar provocar un efecto contraproducente en el interlocutor.

En el tablón de los argumentos en contra, destaca el miedo a reforzar a la extrema derecha. Alternativa por Alemania (Afd), que ha entrado por primera vez en el Parlamento y se convertiría en la principal fuerza de la oposición, en un escenario de gran coalición. Para muchos de los Jusos reunidos hoy aquí, ese es el principal motivo para votar que no.

A estas alturas, el resultado de la consulta que se perfila crucial, es incierto. La mayoría de los que han venido hoy dicen estar en contra del Groko, pero hay alguno que confiesa tener dudas. La propia Kramm reconoce que aún no lo tiene claro. “Las tripas me dicen que vote en contra, pero…”.

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