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Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, las viejas caras nuevas de la campaña de López Obrador

El candidato presidencial de Morena encarga la defensa del voto al ex Jefe de Gobierno y al polémico exalcalde de la capital

Ebrard saluda a López Obrador en un acto de Morena.
Ebrard saluda a López Obrador en un acto de Morena. Cuartoscuro

Marcelo Ebrard está de vuelta. El popular exjefe de Gobierno (gobernador) de la Ciudad de México ha dado por terminados sus años de bajo perfil obligados por los cuestionamientos a su gestión (2006-2012). El político ha retornado bajo los reflectores de la mano de Andrés Manuel López Obrador, el candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), quien intenta acertar en su tercer asalto presidencial en 12 años. López Obrador ha integrado a Ebrard como uno de sus cinco coordinadores regionales de su campaña para defender el voto "casilla por casilla y para evitar el fraude electoral".

El aspirante también sumó a su equipo al polémico Ricardo Monreal, exdelegado (alcalde) de Morena en el centro de la capital mexicana. El resto de los coordinadores regionales son el senador Rabindranath Salazar, Julio Scherer Ibarra, hijo del fallecido periodista fundador de Proceso, y Bertha Luján, la exsecretaria general del partido de López Obrador.

Ebrard será, según López Obrador, el encargado de “construir la estructura de defensa del voto”. Esta es una de las obsesiones del aspirante de Morena, que perdió la presidencia en el año 2000 como abanderado del Partido de la Revolución Democrática (PRD) por 244.000 sufragios, el 0,56% de los votos. Marcelo Ebrard será el encargado del voto en la región del oeste de México, en los estados de Jalisco, Baja California y Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Nayarit, Sinaloa y Sonora.

Monreal será el encargado de la operación política en el centro y noreste del país. La encomienda no es sencilla porque esta región, comprendida por Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Zacatecas, San Luis Potosí, Querétaro y Aguascalientes, es una zona de influencia del PRI y el PAN y un pobre semillero de votos para López Obrador y la izquierda. Es la zona del país donde Morena tiene menos votos. En 2015, en el debut electoral del partido, no superó el 2%.

Monreal y Ebrard son dos experimentados políticos formados en el PRI que conocen bien la operación ante unas elecciones. Ambos dejaron el partido del régimen para saltar al PRD. Años después, en mayo de 2015, abandonaron sus filas para sumarse al movimiento de López Obrador. Monreal interpretó un sainete en septiembre y amenazó con dejar Morena al fracasar en su intento de lograr la candidatura al Gobierno de la Ciudad de México. Sin embargo, el exgobernador de Zacatecas probó el año pasado su valía como operador en territorios adversos. Consiguió convertir al morenismo al populoso municipio de Ecatepec, una zona tradicionalmente priista, en las elecciones para gobernador del Estado de México.

Ebrard y Monreal no carecen de polémica. Ebrard logró una aprobación de 63% durante su mandato. Fuera del poder, sin embargo, su imagen fue emborronada por su sucesor, Miguel Ángel Mancera. Su relevo en la Jefatura de Gobierno denunció sus desaseadas cuentas para construir la Línea 12 del Metro, una obra de 1.700 millones de dólares muy presumida por Ebrard que tuvo fallas estructurales 16 meses después de ser inaugurada. Mancera se vio obligado a cerrarla otros 20 meses para renovarla.

Monreal, que coordinó la campaña presidencial de López Obrador en 2012, ha sido duramente criticado por su administración en la delegación Cuauhtémoc. Recientemente, una investigación emitida en el principal informativo nocturno del país lo acusó de favorecer a su hijo en la compra e instalación de un hotel en la región que gobernaba. Monreal respondió que Televisa, la emisora, no había dado espacio a su réplica. Su nombre, contra todo pronóstico, no figuró en el Gabinete que presentó López Obrador en diciembre y que lo acompañará si gana la presidencia. 

De esta forma, López Obrador lava la cara a dos políticos que vivían horas bajas. Además, les asigna importantes tareas en las zonas donde Morena obtiene pocos votos. Extraoficialmente, se espera que ambos sean premiados con una candidatura al Congreso en las elecciones de julio. 

El senador Salazar será el encargado de la operación política en el centro del país, que es considerado el bastión de López Obrador y su partido. La región formada por la Ciudad de México, Morelos, Guerrero, Puebla y Tlaxcala es el premio de consolación al legislador, quien fue sacrificado por Morena como candidato al Gobierno de Morelos. Esta posición fue cedida por López Obrador al futbolista Cuauhtémoc Blanco, como un gesto al partido Encuentro Social, que se presentará a las elecciones aliado a los morenistas. 

Bertha Luján, que conoce bien la estructura del partido porque ayudó a darle forma a la organización desde su nacimiento en 2015, será la encargada de Colima, Hidalgo, Estado de México y Michoacán. Julio Scherer Ibarra coordinará a los militantes del sureste de México, otra región fuerte del partido: Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Veracruz, Yucatán y Tabasco, que es la entidad natal de López Obrador.