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Turquía, Siria y Rusia cargan contra los planes de EE UU de crear una fuerza fronteriza kurdo-siria

Erdogan afirma que podría atacar en cualquier momento a milicias aliadas de Washington

Combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias, junto a un vehículo militar en Raqa, en el norte de Siria, el pasado mes de octubre.
Combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias, junto a un vehículo militar en Raqa, en el norte de Siria, el pasado mes de octubre. REUTERS

La tensión entre Estados Unidos, Turquía y Rusia a causa de la guerra en Siria suma enteros por momentos. El presidente turco, el islamista Recep Tayyip Erdogan, reaccionó con evidente descontento y amenazas de lanzar una ofensiva militar al anuncio de que la coalición internacional contra el ISIS instruirá una fuerza militar con combatientes kurdos en el norte de Siria. Erdogan ha acusado a EEUU de estar “creando un Ejército terrorista” en su frontera meridional y ha advertido de que podría atacar las regiones sirias en manos de milicias kurdas aliadas de Washington. El régimen sirio ha criticado la iniciativa y Rusia ha sostenido, por boca de su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, que estos planes confirman que EEUU tiene una política destinada a la fragmentación de Siria.

“Las fuerzas armadas turcas resolverán el problema de Afrin y Manbij [regiones sirias controladas por los kurdos]. Los preparativos están ya completados. La operación puede comenzar en cualquier momento”, dijo el presidente Erdogan en un discurso en la capital turca. Esta nueva fuerza de seguridad fronteriza será desplegada a lo largo del valle del Éufrates, colindante con las fronteras turca e iraquí, y estará integrada en un 50% por veteranos de las Fuerzas Democráticas Sirias [FDS, unas milicias kurdas y árabes entrenadas por Estados Unidos]. El remanente de 15.000 combatientes está siendo reclutado sobre el terreno.

Thomas F. Vale, oficial de asuntos públicos de la coalición internacional que lidera Washington, precisó al anunciar la creación de la fuerza en una en una entrevista con The Defense Post que “actualmente hay aproximadamente 230 individuos en los entrenamientos inaugurales de las BSF, con el objetivo de crear una fuerza final de aproximadamente 30.000”. También confirmó la colaboración con las FDS para crear y entrenar el grupo.

Turquía, Siria y Rusia cargan contra los planes de EE UU de crear una fuerza fronteriza kurdo-siria

Con el ISIS prácticamente derrotado en Siria, la nueva fueza de seguridad fronteriza estará a cargo de monitorear la zona para evitar posibles embestidas por parte de varios miles de yihadistas desperdigados en las zonas desérticas al este de Siria que podrían reagruparse para contraatacar a las milicias kurdas del FDS. “El reclutamiento se está llevando a cabo con el fin de batir una fuerza que refleje la población a la que sirve, tanto desde la perspectiva del género como étnica”, precisó Veale. Por lo que los reclutas kurdos operarán en la región norte fronteriza con Turquía, mientras que los árabes lo harán en los territorios de la zona oriental del Éufrates donde predomina el sistema tribal árabe.

“La idea es reformatear las FDS en esta nueva fuerza para incluir un mayor porcentaje de árabes y así evitar el rechazo que ha provocado la presencia de los kurdos del YPG [Las Unidades de Protección Popular kurdas por sus siglas en kurdo] en las zonas que han arrebatado al ISIS”, valora al teléfono y desde Estambul el analista sirio Nawar Oliver. “Miembros de las tribus locales y con gran poder social, como la Bagara, están siendo incluidas”, acota.

El cantón kurdo de Afrin, situado en la esquina noroccidental de Siria y fronterizo con Turquía, está geográficamente separado del resto de territorio sirio controlado por las Unidades de Protección Popular (YPG), principal milicia kurdo-siria dentro del contingente de las Fuerzas Sirias Democráticas (SDF), aliado de EEUU. De hecho, entre los territorios controlados por las milicias kurdas hay una franja de unos 100 kilómetros de amplitud ocupada por efectivos de la operación Escudo del Eufrates, constituida por facciones rebeldes sirias con apoyo de tropas turcas desde que éstas penetraron en el país en agosto de 2016.

Al sur de Afrin se halla la provincia de Idlib, controlada en buena medida por rebeldes islamistas y donde desde finales del año pasado Turquía también mantiene presencia militar, por lo que el pequeño cantón kurdo se halla prácticamente rodeado por fuerzas turcas o favorables a Ankara, a excepción de una pequeña lengua de terreno controlada por el Ejército regular sirio. Manbij, por su parte, también está controlada por las YPG y se halla al oeste del río Éufrates, hasta cuya orilla oriental han llegado las fuerzas de la operación patrocinada por Turquía.

Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia, se refirió al asunto en su rueda de prensa anual, en Moscu. “Las actividades que observamos ahora muestran que EEUU no quiere mantener la integridad territorial de Siria”. “A grandes rasgos, esto supone el aislamiento de un enorme territorio a lo largo de la frontera con Turquía e Irán”, continuó el ministro. “Este territorio es controlado ahora por Fuerzas Democráticas Sirias, pero allí hay unas relaciones muy complicadas entre los kurdos y los árabes”, explicó Lavrov. “Nosotros y nuestros colegas de Turquía e Irán, al igual que muchos otros, esperamos que EEUU nos dé una explicación detallada”, señalo el ministro ruso, según el cual decisiones como la mencionada se toman sin ningún fundamento derivado de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU o de acuerdos logrados en las conversaciones de Ginebra.

Desde hace meses, Turquía ha acumulado tanques y soldados en la frontera con Siria y los ataques de la artillería contra las posiciones kurdas han sido constantes, respondidos en ocasiones desde el lado sirio de la frontera. “Les estamos golpeando con obuses y continuaremos haciéndolo. ¿Qué queréis que hagamos, retirarnos a nuestros refugios y esperar a que golpeéis vosotros?”, advirtió Erdogan: “Ya os avisamos [a EEUU] que este tipo de organizaciones terroristas deberían ser destruidas. No podemos aceptar que intentéis destruir el Daesh [el ISIS] mediante otra organización terrorista. Si queréis un socio estratégico, debéis cooperar con nosotros”. Turquía y EEUU son miembros de la OTAN. Al Gobierno turco le enerva profundamente que Estados Unidos dé apoyo táctico, armas, vehículos blindados y entrenamiento a estas milicias kurdo-sirias, puesto que colaboran estrechamente con el PKK, un grupo también kurdo considerado terrorista por diversos países, entre ellos Estados Unidos, y que actúa dentro de Turquía con atentados indiscriminados y ataques a las fuerzas de seguridad.