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El Gobierno de Trump amenaza la floreciente legalización de la marihuana en Estados Unidos

El Departamento de Justicia rescinde una directiva de Obama y permite a los fiscales perseguir el uso de la droga

Decenas de clientes hacen fila en el dispensario MedMen para comprar productos de marihuana recreativa en West Hollywood, California, el pasado martes. FOTO: EFE / VÍDEO: REUTERS

Vuelve la mano dura contra las drogas en Estados Unidos. El Gobierno de Donald Trump fulminó este jueves la estrategia judicial sobre marihuana de la anterior Administración de Barack Obama, que toleró la floreciente legalización del uso recreativo en varios Estados. El Departamento de Justicia acabó con cinco memorandos que desalentaban la persecución de delitos relacionados con marihuana en los Estados que habían legalizado la venta y el consumo. De ese modo, da carta blanca a los fiscales federales a actuar con mayor agresividad para cumplir la ley federal, que considera ilegal el consumo y posesión de esa droga.

Es una incógnita en que puede traducirse el viraje de estrategia, pero no hay duda de que supone un varapalo a la revolución sobre la creciente tolerancia a la marihuana en EE UU, que ha relajado décadas de políticas de criminalización y ha abierto un enorme mercado económico para productores, distribuidores y las arcas públicas.

Seis Estados (Colorado, Washington, Oregón, Nevada, Alaska y California) permiten la venta y el consumo recreativo de marihuana. El último en unirse fue, precisamente el pasado lunes, California, el más poblado y rico de todos ellos. En paralelo, dos Estados (Maine y Massachusetts) y la ciudad de Washington permiten el consumo de la droga pero no su venta. Y un total de 29 de los 50 Estados del país han legalizado el uso medicinal de la marihuana pese a que la agencia federal de medicamentos ha rechazado designarla como una droga medicinal.

“Es la misión del Departamento de Justicia aplicar las leyes y la anterior directriz socava la ley”, argumentó en un comunicado el fiscal general, Jeff Sessions. El exsenador republicano por Alabama, partidario desde hace tiempo de una política restrictiva contra las drogas y los criminales, defendió que el nuevo marco legal permite a los fiscales perseguir a las organizaciones de narcotraficantes, abordar la “creciente crisis de drogas” y luchar contra el crimen violento.

El Departamento de Justicia no aclaró si la nueva estrategia podría implicar la persecución legal a los dispensarios y consumidores de marihuana o simplemente busca frenar la creciente dualidad, en que la marihuana es ilegal para el Gobierno federal pero legal para algunos Estados. Un portavoz dijo a la prensa que la directriz de la era Obama había creado un “terreno seguro para que la industria de marihuana operara en esos Estados” y que se considera que eso es “inconsistente con la ley federal”.

En 2013, los ciudadanos de los Estados de Colorado y Washington aprobaron la legalización del uso recreativo de marihuana. Entonces, el Departamento de Justicia de Obama decidió no demandar a esos Estados y emitió un memorando -ahora revocado- en que se instaba a los fiscales a no dar prioridad a la violación de la ley federal sobre la prohibición de marihuana, excepto en casos de venta a menores, actividad de bandas o traslado de la droga a Estados en que el consumo y la venta es ilegal.

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