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El mundo musulmán reconoce Jerusalén Este como capital palestina en respuesta a Trump

La Organización para la Cooperación Islámica descarta a EEUU como mediador en el conflicto israelo-palestino

La Organización para la Cooperación Islámica (OCI) decidió este miércoles reconocer oficialmente Jerusalén Este como capital de Palestina en respuesta a la decisión de la administración Trump de considerar la ciudad santa como capital de Israel y trasladar allí la embajada de Estados Unidos contraviniendo así numerosas resoluciones de Naciones Unidas. La medida supone un tanto diplomático para Turquía, cuyo presidente Recep Tayyp Erdogan trata de erigirse en líder global de la causa palestina y ha logrado unificar la postura de unos Estados que llegaban a esta cumbre divididos por cuestiones geoestratégicas.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, flanqueado por el rey de Jordania, Abdulá II, y el presidente palestino, Mahmud Abbas, posan junto a otros líderes de países musulmanes al inicio de la cumbre de la Organización para la Cooperación Islámica en Estambul.

“Jerusalén es y será eternamente la capital del Estado palestino. No habrá paz ni estabilidad en la región ni en el mundo si no es así”, afirmó el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, durante la cumbre de la organización que agrupa a los países cuya población es mayoritariamente musulmana. “No hay duda de que estas medidas unilaterales [de EEUU] espolearán a los grupos extremistas a transformar un conflicto político en uno religioso, algo contra lo que siempre hemos advertido”, agregó el veterano líder palestino.

El encuentro, convocado como una cumbre extraordinaria por la urgencia del momento, sirvió para aprobar un documento por el que los países miembros “declaran Jerusalén Oriental como la capital del Estado de Palestina” e instan al resto de los países del mundo a hacer lo propio. Pese a lo simbólico del gesto -las instituciones administrativas de la ANP se hallan en Ramala- esta declaración supone un importante paso para las aspiraciones palestinas al ser la OIC una destacada organización internacional compuesta por 57 Estados miembro que representan a más de 1.600 millones de personas.

Además, según indicó el anfitrión, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, con este paso se iniciará “una movilización de todos los musulmanes a escala global para defender la causa palestina” e instar a todos los países del mundo a “reconocer Palestina como estado” tomando como base las fronteras de 1967, los límites reconocidos por la ONU pero que ignora el Gobierno israelí. En este sentido, Abbas anunció que trasladará una petición al Consejo de Seguridad y a la Asamblea General de la ONU para que se reconozca a su país como miembro de pleno derecho. El presidente palestino además, anunció que ya no se siente vinculado a los acuerdos de Oslo ni a otros firmados posteriormente con Israel, que supusieron el reconocimiento de la ANP como administración de Cisjordania y Gaza y sentaron las bases de su colaboración con el Gobierno hebreo. “La continuación de las violaciones y prácticas coloniales de Israel, especialmente en Jerusalén, nos eximen de los acuerdos firmados con ellos, pues no podemos continuar siendo autoridad si no tenemos autoridad [sobre el territorio]”, dijo Abbas.

Turquía busca incrementar su influencia regional

Andrés Mourenza

Desde que en 2008 Israel iniciase la Operación Plomo Fundido contra Gaza, en la que murieron cientos de civiles, las desavenencias entre el gobierno israelí y Ankara no han hecho sino aumentar hasta llegar casi al punto del enfrentamiento durante el ataque israelí a la Flotilla de la Libertad. Los lazos militares -antaño estrechos- se han reducido a cero y los políticos a niveles muy bajos. Sólo los intereses comerciales mutuos han impedido que se rompiesen del todo las relaciones diplomáticas.

Pero hay otra razón tras la cerrada defensa de Palestina que hace Ankara: tras años en que su influencia internacional ha decaído debido a sus vaivenes diplomáticos, Turquía quiere “convertirse en un líder regional”, sostiene Oytun Orhan, del think-tank ORSAM: “Ankara sabe que el tema palestino toca la sensibilidad de la calle árabe y como ya no puede influir en ella a través de otras cuestiones debido a la situación política, utiliza este tema”. Ya le funcionó a Erdogan cuando le cantó las cuarenta a Simon Peres en la cumbre de Davos y luego fue recibido como un héroe en las capitales árabes.

Si bien la práctica totalidad de los países árabes y aquellos de mayoría de población musulmana habían condenado ya la polémica decisión del presidente estadounidense Donald Trump, ninguno había pasado a los hechos. En cambio, el Ejecutivo de Turquía -país que no es árabe, que oficialmente es un Estado laico y que mantiene importantes vínculos económicos con Israel- se había mostrado mucho más combativo, llegando a amenazar con cortar sus relaciones diplomáticas con el estado hebreo e impulsando un encuentro de alto nivel de la OIC. Una reunión en la que numerosos estados como Irán, Catar, Jordania, Líbano, Afganistán, Sudán o Indonesia estuvieron representados por sus jefes de Estado o de Gobierno. Incluso acudió el venezolano Nicolás Maduro, en calidad de presidente de turno del Movimiento de Países No Alineados, que es miembro observador de la OIC. Otros estados como Egipto, Emiratos Árabes Unidos o Marruecos enviaron a sus ministros de Exteriores y, en cambio, de Arabia Saudí asistió su ministro de Asuntos Religiosos. “Algunos países como Arabia Saudí o Emiratos no quieren una toma de posición fuerte en la cuestión palestina para no hacer peligrar sus buenas relaciones con la actual administración estadounidense”, explicó Wadah Khanfar, presidente del Sharq Forum catarí en declaraciones a El País: “Pero esto puede resultar muy destructivo a largo plazo”.

Estas divisiones en el orbe islámico, debido a la particular escalada bélica entre Irán y Arabia Saudí por la primacía en Oriente Próximo y al alineamiento de cada gobierno en dicho conflicto, auguraban una falta de acuerdo en Estambul. Pero la causa palestina y el estatus de Jerusalén -la tercera ciudad sagrada para el islam tras La Meca y Medina- han vuelto a demostrar su capacidad unificadora. La repudia a la postura de EEUU fue “unánime”, según certificó el secretario general de la OCI, Yusef bin Ahmad Al-Othaimeen, así como el rechazo a EEUU como mediador en el conflicto israelo-palestino, una muestra más de la progresiva pérdida de influencia de Washington en Oriente Próximo. “Estados Unidos no puede ser ya un mediador honesto” por su “actitud tendenciosa” a favor de Israel, sentenció Abbas.

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