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El yerno de Trump, interrogado por el fiscal de la trama rusa

Jared Kushner participó en una reunión con el embajador ruso y el primer asesor de seguridad de la Casa Blanca

Jared Kushner, en una imagen tomada en agosto.
Jared Kushner, en una imagen tomada en agosto. AP

El equipo del fiscal especial que investiga la supuesta injerencia rusa en la campaña electoral estadounidense interrogó a principios de noviembre a Jared Kushner, yerno y asesor del presidente Donald Trump, según informaron este jueves medios estadounidenses. El interrogatorio no es inusual dado que Kushner es un personaje central en la trama rusa y que el fiscal especial, Robert Mueller, ha hablado en las últimas semanas con otras personas relevantes, como Reince Priebus exjefe de gabinete de Trump y que era presidente del Comité Nacional Republicano durante la campaña.

Pero el testimonio de Kushner acerca a Mueller y su equipo al núcleo, político y familiar, más cercano a Trump. A espaldas del presidente, el Departamento de Justicia decidió nombrar en mayo a un fiscal independiente para determinar si existió coordinación entre el entorno de Trump y las maniobras rusas, según la acusación de Washington, para tratar de ayudar al republicano a ganar las elecciones. El presidente niega que hubiera coordinación.

El interrogatorio a Kushner se centró en dos asuntos. Uno es la reunión que mantuvo el pasado diciembre, entre las elecciones y la investidura presidencial, el yerno de Trump con el entonces embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, y Michael Flynn, que fue brevemente asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Y el segundo, los contactos entre Flynn y el entorno del Kremlin. El general retirado mantenía negocios de consultoría en Rusia.

Flynn se vio forzado a dimitir en febrero, cuando llevaba apenas 24 días en el puesto, tras revelarse que mintió al vicepresidente, Mike Pence, sobre sus conversaciones con Kislyak. Según admitió después el propio Flynn, él y Kislyak abordaron las sanciones contra el Kremlin, por su injerencia electoral, que el expresidente Barack Obama impuso poco antes de dejar la Casa Blanca.

Kushner, un multimillonario empresario de 36 años y sin experiencia política, negó en una comparecencia en julio en el Congreso haberse coordinado con la injerencia electoral rusa.

Entonces explicó que tuvo cuatro contactos en 2016 con personalidades cercanas a Moscú, pero los minimizó. En su reunión en diciembre con Kislyak, dijo que le preguntó cuál era la mejor persona con la que mantener “conversaciones directas” y que tuviera contacto con el presidente Vladímir Putin. Kushner desmintió que, en esa reunión, le ofreciera establecer un canal secreto y seguro de comunicación entre el equipo de Trump y el Gobierno de Putin. Kislyak explicó a sus superiores en Moscú que recibió una propuesta de ese tipo, según publicó en mayo la prensa estadounidense.

Por ahora, el mayor afectado por la investigación del fiscal especial es Paul Manafort, exjefe de campaña de Trump, que está imputado por varios delitos, como lavado de dinero, en su tarea de consultor en Rusia antes de entrar en la campaña. Pero otro asesor electoral del republicano sí ha alimentado las sospechas de coordinación entre Trump y Moscú. George Papadopoulos admitió ante el fiscal especial contactos, durante la campaña, con una persona cercana al Kremlin que le prometía información comprometedora sobre la demócrata Hillary Clinton.

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