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Jesse Jackson anuncia que sufre párkinson

El reverendo y activista negro de 76 años revela que en 2015 se le diagnosticó la enfermedad

Jesse Jackson, en octubre de 2016, en el último debate electoral entre Donald Trump y Hillary Clinton
Jesse Jackson, en octubre de 2016, en el último debate electoral entre Donald Trump y Hillary Clinton AFP

El reverendo y activista negro Jesse Jackson anunció este viernes que en el año 2015 fue diagnosticado con párkinson y que desde entonces está bajo tratamiento. En una carta a sus seguidores, Jackson, de 76 años, revela que cada vez le es más difícil llevar a cabo “tareas rutinarias” y que va a “dedicar” su tiempo al cuidado de la enfermedad neurodegenerativa.

“Reconocer los efectos en mí de esta enfermedad ha sido doloroso y he sido lento en entender su gravedad”, señaló. “El diagnóstico de párkinson no es una señal de alto sino una señal de que debo hacer cambios en mi estilo de vida y dedicarme a la fisioterapia con la esperanza de ralentizar la progresión de la enfermedad”.

El año pasado, cuando ya sufría en privado párkinson, Jackson participó en la campaña demócrata en las elecciones presidenciales con actos con Bernie Sanders y Hillary Clinton. En los años ochenta, fue Jackson el que intentó lograr la nominación demócrata para las presidenciales. No lo logró. Hay quienes creen que su labor allanó el camino para que en 2009 el demócrata Barack Obama se convirtiera en el primer presidente negro de EE UU.

En su escrito, Jackson recuerda que su padre ya sufrió párkinson. Falleció en 1997 a los 88 años. Según los expertos, el origen de la enfermedad solo es genético entre el 5% y el 10% de los afectados.

Desde sus aventuras electorales, Jackson se ha mantenido como uno de los principales defensores de los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos, por ejemplo del derecho a viviendas asequibles, a través de una organización en Chicago.

En 2005, por ejemplo, participó en las tareas de recuperación del huracán Katrina. En una entrevista con EL PAÍS entonces, aseguró que la respuesta de George W. Bush ante la catástrofe del huracán fue "incompetente" y acusó a la Administración de "racista".

Pese a la enfermedad, promete no aparcar su causa y sumar a ella ahora la lucha en búsqueda de mejores tratamientos que mejoren el tratamiento contra el párkinson, que cada año se diagnostica a 60.000 personas en EE UU.

“Voy a seguir tratando de dar esperanza a los que no la tienen, expandir nuestra democracia a los que no tienen derechos y liberar a los presos inocentes alrededor del mundo”, subrayó. “Afirmo categóricamente que preferiría agotarme que oxidarme”.

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