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Turismo de guerra: un sitio para conducir y disparar un tanque real

Un rancho ubicado en Texas, Estados Unidos, hace del manejo de todo tipo armas su principal atracción

Un niño de 12 años, con una sonrisa de oreja a oreja, dispara un verdadero tanque de guerra. Una mujer y dos hombres pasan por encima de un coche montados en otro de estos carros de combate. No es ficción, esto sucede en el país en el que más de 33.000 personas mueren al año por armas de fuego, y que sufrió hace diez días la peor matanza de su historia: Estados Unidos.

En el rancho OX Hunting, ubicado en la localidad de Uvalde, a dos horas al oeste de San Diego (Texas), cualquiera puede conducir y disparar armas de guerra. Incluso niños de ocho años han pisado estos terrenos, como indica la página de la empresa Drive Tanks. “Es responsabilidad de los padres y de la capacidad de los menores seguir las instrucciones”, señala la firma. Pero también acuden a disparar hombres y mujeres de todas las edades que disfrutan apretando el gatillo. No es necesario para ninguno de ellos tener experiencia, en poco menos de una hora los empleados del centro enseñan a manejar estas armas letales.

“Este es el único lugar en el mundo en el que puedes conducir tanques reales y disparar balas de verdad”, afirma con orgullo Todd DeGidio, el propietario de este campo, un exsargento de demoliciones de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos que se dedicó a buscar, comprar y restaurar durante siete años estos productos bélicos en museos, con coleccionistas y veteranos de guerra. Fuerzas de seguridad y veteranos de guerra constituyen la mayoría del personal de este negocio.

Estos singulares turistas de guerra pueden quedarse desde dos horas hasta dos días. A partir de 167 euros pueden disparar entre tres y cinco armas distintas, y por más de 6.900, pueden vivir una experiencia completa que incluye el disparo de distintos modelos de pistolas y el manejo de tres tanques diferentes.

Los visitantes pueden pasearse en un tanque estadounidense Sherman de la Segunda Guerra Mundial, un T-34 ruso fabricado en la década de los cuarenta o en un Leopard, un carro de combate de la época de la Guerra Fría, entre otros. También pueden disparar con morteros, ametralladoras o un lanzallamas.

Además, en este verdadero parque bélico se entremezclan las municiones con los animales. En las 18.000 hectáreas de colinas y caminos de tierra hay un safari en el que se puede observar a más de 50 especies diferentes de animales como búfalos, canguros y cebras. El sitio cuenta también con habitaciones en barracas decoradas al estilo de la Segunda Guerra Mundial para quienes quieran prolongar el combate.

Con iniciativas como esta, Texas, uno de los nueve estados que permiten llevar armas a clase y en el que esta semana un alumno de la Universidad Tecnológica de Texas asesinó a un policía, parece convertirse en un verdadero campo de batalla.

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