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El Partido Comunista portugués tras su derrota municipal: “La lucha en la calle es inevitable”

La formación es parte fundamental de la coalición gubernamental izquierdista desde las elecciones de 2015

Jerónimo de Sousa, líder del PCP.
Jerónimo de Sousa, líder del PCP. EFE

La “lucha es inevitable”, ha anunciado el secretario general del Partido Comunista Portugués (PCP), Jerónimo de Sousa, tras la reunión del Comité Central de la formación que analizó los resultados en las elecciones municipales del pasado domingo.

El PCP es pieza fundamental en la mayoría parlamentaria de izquierdas que sostiene al Gobierno socialista desde 2015. Dos años después de esa alianza inédita, el PCP ha cosechado los peores resultados en unos comicios municipales, aunque el líder De Sousa declara que el PCP “no ha salido debilitado”. Los números le llevan la contraria: perdió 62.000 votos, uno de cada 11, y 10 alcaldías, nueve de las cuales fueron al Partido Socialista (PS). Recogió el 9,4% de los votos, 1,6 puntos menos que en 2003. Aunque a su derecha, el líder del Partido Socialdemócrata (PSD) ha dimitido por perder 3.000 votos, en el caso del PCP no se plantea ningún relevo en la dirección, aunque sí se pone en cuestión la estrategia a seguir hasta el fin de la legislatura.

La primera consecuencia de esa debacle es que el acuerdo parlamentario con el PS no se repetirá en las alcaldías. El comunista De Sousa ha anunciado que no apoyará al alcalde de Lisboa, Fernando Medina, al que le falta un concejal para gobernar con mayoría. Tampoco apoyará en casos dolientes como la ciudad de Almada, que perdió el PCP después de 43 años. “Tampoco habrá por parte nuestra una posición de bloqueo de la alcaldía o una posición destructiva”, aclaró. El líder del PCP, sin embargo, señaló que el partido “no está atado a ningún acuerdo” con el “Gobierno minoritario del PS”. Lo que existe, dice, “es una posición conjunta que define el grado de compromiso del PC con el PS”. 

Para la negociación de los presupuestos de 2018, De Sousa recuerda sus exigencias: aumento del salario mínimo de 600 euros en enero, aumento general de los salarios, aumento de pensiones y "la justa tributación del capital”, entre otras cosas. El líder comunista señaló que las discusiones parlamentarias no impiden que “la lucha se haga sentir en la calle. Es inevitable. Siempre fue la lucha de los trabajadores lo que dio soluciones a sus problemas”. El comité central ha programado para el último fin de semana del mes una “jornada nacional de información y de contacto con los trabajadores y la población” en la que contarán “los avances y las medidas necesarias para ir más lejos en la defensa, reposición y conquista de derechos”, porque el Partido Socialista no se ha conseguido “liberar de los intereses del capital monopolista”.

El comunicado oficial del Comité Central tiene también un recuerdo para su otro socio parlamentario, el Bloco de Esquerda (BE), al que acusa de denigrar al PC “por vía de la falsificación y hasta de la calumnia”.

Los malos resultados municipales del PC, por la izquierda del Gobierno, y del PSD, a su derecha, auguran un otoño con mayor oposición parlamentaria y también extraparlamentaria: ya hay anunciadas huelgas de enfermeros, médicos, funcionarios públicos y, probablemente, hasta de los mismos jueces, que por dos veces la convocaron y desconvocaron.

El triunfo arrollador del Partido Socialista en las municipales del domingo le puede salir caro a su primer ministro António Costa, que va a tener que aumentar el gasto público para contentar algunas de las exigencias de su socios parlamentarios y, a la vez, rebajar impuestos en los escalones más modestos de la declaración de la renta.

Fe de errores

En una versión anterior se decía que el PCP era pieza fundamental en la alianza que sostiene al Gobierno socialista desde 1975, cuando en realidad lo correcto es desde las pasadas elecciones de 2015. 

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