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El socialismo portugués arrasa en las elecciones municipales

El partido de António Costa atrae también el voto del centrista PSD, que acelerará el relevo de su líder Passos Coelho

Elecciones municipales en Portugal
Fernando Medina, reelegido alcalde de Lisboa (a la izquierda), con su antecesor y ahora primer ministro, António Costa, en el cierre de campaña. EFE

El Partido Socialista de Portugal ha conseguido los mejores resultados de su historia en unas elecciones municipales, con más del 38% de los votos, dos puntos más que en 2013. La subida va ligada al descenso de su socio de Gobierno, el PCP, y el de la oposición el Partido Social Demócrata (el PSD) de Pedro Passos Coelho.

Con el 99% de los votos escrutados, el PS obtuvo 38% de los votos; en segundo lugar, como es tradicional, fue para el PSD, con el 16%; el PC en tercer lugar con el 9,5%, 1,6 puntos menos que hace cuatro años y diez alcaldías menos, que han pasado a poder de los socialistas, su socio de la mayoría parlamentaria; ya a mucha distancia siguen Bloco (3,3%) y CDS (2,5%). En coalición en algunos municipios, PSD-CDS han conseguido otro 9,5% de votos.

“El Partido Socialista de Portugal quiere ganar en los 308 municipios del país”. El deseo extraterrestre, era de António Costa, el primer ministro del país, pronunciado días antes de ir a votar. Partía en la campaña en una posición municipal fuerte, con 150 alcaldías de las 308 del país; pero ha obtenido un puñado más. Sus dos años en el Gobierno no solo no han minado a su electorado sino que han servido para aumentar su poder municipal. "Ha sido el mejor resultado de la historia del PS", señaló Costa, exultante, en la medianoche pasada.

En pleno declive del socialismo europeo -con el último ejemplo de Alemania- Costa ha conseguido, primero, aglutinar a su alrededor a las fuerzas de la izquierda, domesticar a los antisistema (PC quiere salir de la UE y el Bloco del euro), y durante los dos años de gobierno ir minando a la oposición de centroderecha, que había conseguido el triunfo en las legislativas de 2015 (PSD+CDS, el 36,9% contra el 32,3% del PS), pero no una mayoría parlamentaria.

Las elecciones municipales confirman que el Partido Socialista no solo lidera la izquierda, sino que también araña espacio a derecha y a izquierda; Costa se ha hecho con el espacio del centro. En estos dos años, el centrista PSD, del ex primer ministro Passos Coelho, se ha desangrado en la oposición. Con la mayor crisis de la legislatura, la tragedia seminatural del incendio de Pedrogrão Grande, en lugar de hacer patria se dedicó a criticar al Gobierno, y ni así sacó réditos. Mientras el lado más a la izquierda del PSD se va hacia el PS, su lado derechista huye hacia el Centro Democrática Social (CSD), de Assunção Cristas, que le ha dado a su partido el mejor resultado de la historia en Lisboa, que seguirá regido por el socialista fernando Medina. "Ha sido uno de los peores resultados de la historia del PSD", dijo en la noche del escrutinio un resignado Pedro Passos Coelho.

La pérdida de alcaldías comunistas no es una buena noticia para el PS de Costa, que va a tener una segunda parte de legislatura más dura por parte de sus socios

Pese a ser unas elecciones municipales, las críticas caen sobre Passos Coelho, pues él personalmente designó a los candidatos a las alcaldías de Lisboa y Oporto. En la capital portuguesa el desastre ha sido estrepitoso, al ser superada su candidata Teresa Leal Coelho por la líder del CDS, Cristas, y hasta por el candidato del PC. "No dejaré de ponderar los resultados. Haré mi reflexión personal sobre si me recandidato para las legislativas de 2019", añadió Passos Coelho. En Oporto, el PSD ha bajado del 21% al 10%. El partido ha perdido diez alcaldías.

Respecto a la izquierda del PS, los socialistas realizaron una campaña de guante blanco sin críticas ni al PC ni al Bloco para no resquebrajar su acuerdo parlamentario para gobernar. En ese sentido, la pérdida de votos y diez alcaldías comunistas (de 34 baja a 24) no son buenas noticias para Costa, pues el descenso del PC podría interpretarse como un castigo por su apoyo al PS y, por tanto, una segunda parte de legislatura con más oposición por parte de sus propios socios.

La primera reacción del secretario general del PC, Jerónimo de Sousa, aunque en lenguaje jesuítico, lo deja entrever: "Las poblaciones no han demorado en comprender qué errada fue esa opción", dijo. Se supone que la de dar apoyo parlamentario a un Gobierno socialista, algo que no había hecho el PC en 40 años de democracia.

En el caso del Bloco, sus aspiraciones lógicas de crecer desde el raquítico 2,4% de votos de 2013 tampoco se han visto cumplidas completamente, sube seis décimas. En esa pugna entre las izquierdas a la izquierda del PS, el PC sigue sacando al Bloco mucha ventaja en el poder municipal.

Horas antes de las elecciones, el presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa, emitió al país un elocuente mensaje apelando al voto. “Como ciudadano, confío en vuestro espíritu de ciudadanía; como presidente de la República confío en vuestro amor a la tierra, sea natal o adoptiva, que es como decir, que confío en vuestro amor por Portugal”, dijo.

Ni el carismático presidente ni el retraso de los partidos de fútbol  hasta el cierre de los colegios mejoraron mucho la histórica abstención en estas elecciones. No se repitió el 47% de abstención de 2013, pero se quedó en un 45%. La culpa no debe ser del fútbol.