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Los partidos de izquierdas sellan un pacto de gobierno en Portugal

Comunistas y Bloco de Esquerdas formalizan su acuerdo con los socialistas, aunque no se hace público su contenido

El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, de pie, y el presidente del país, Aníbal Cavaco Silva
El líder comunista portugués Jerónimo de Sousa, en el parlamento el pasado 23 de octubre. AP

El Partido Comunista de Portugal ha anunciado en la tarde del viernes que ha llegado a un pacto con los socialistas para formar un Gobierno de izquierdas. Un acuerdo que pone fin a 40 años de diferencias.

El anuncio del PC, más el realizado por el Bloco de Esquerdas el día anterior, supone que el partido socialista dirigido por António Costa está en disposición de ofrecer una alternativa de Gobienro al presidente del país, Aníbal Cavaco Silva, si, como está previsto, el actual Gobierno, que tomó posesión hace siete días, es rechazado el martes en el parlamento.

A la vez, Avante, el órgano oficial del partido comunista convoca a sus seguidores, al igual que el sindicato CGTP, a que se manifiesten el martes delante de la Asamblea de la República mientras en el interior de la cámara se debate el programa de Gobierno de la coalición PSD-CDS, ganadora de las elecciones, pero sin mayoría absoluta.

El PC ha convocado a su comité central para el domingo con el fin de aprobar el pacto con los socialistas de António Costa

Este llamamiento a manifestarse delante del Parlamento supone una rememoración del cerco al Parlamento de hace 40 años, cuando se impidió a los parlamentarios que redactaban la Constitución abandonar el edificio.

Pese a este acuerdo, el primer ministro portugués Pedro Passos Coelho no pierde la esperanza de que el PS se eche para atrás. Hoy también ha entregado en el parlamento su programa de gobierno para los próximos cuatro años, como si no supiera que el martes será rechazado por una mayoría de diputados de izquierdas, formada por socialistas, comunistas y bloquistas. En total 122 votos contra 107.

El programa consiste en un estricto cumplimiento de lo anunciado en la campaña electoral, esto es, el alivio de los recortes a un ritmo del 20% anual en pensiones, salarios de funcionarios y sobretasas; pero deja la puerta abierta a una subida del salario mínimo -que el PC quiere que salte este año de 505 euros a 600, y el PS no tanto- , y al proyecto de ley de despido conciliatorio, una idea electoral socialista que ha caído en sus pactos con el Bloco de Esquerda.

A la salida de la reunión con sus parlamentarios, Passos Coelho ha ofrecido diálogo y entendimiento con los socialistas, pese a que estos ya han firmado un pacto con el Bloco y el domingo lo firman con el PC. "Estamos abiertos a aceptar que el rendimiento de los portugueses sea repuesto en plazos más rápidos", ha dicho. Mientras su partido PSD propone una reposición anual del 20%, el PS quiere el 50%, y Bloco y PC el 100% en 2016. "Pero eso exige contrapartidas, porque si no el gasto del Estado sube y eso se paga", añadió el ganador de las elecciones.

Passos Coelho reconoce que el programa presentado no incluye medidas socialistas, pero que hay señales de "apertura al diálogo. "Nosotros no hacemos subastas. Tenemos unas restricciones y las propuestas no son nuestras, son del país", en alusión a las exigencias presupuestarias de Bruselas. Bajar el déficit del 3% es la línea roja de las negociaciones, la misma que establece el PS con PC y Bloco. "Ahora que conseguimos poner las cuentas en orden", añadió Passos Coelho, "no las vamos a estropear".

Su llamamiento al diálogo choca con la realidad de un acuerdo del PS con el Bloco de Esquerda, que Catarina Martins anunció en su Twitter. Para el domingo, Jerónimo de Sousa ha convocado al Comité Central del PC para aprobar el particular acuerdo al que han llegado con el PS, un acuerdo diferente, aunque no contradictorio, al del Bloco, y al de Los Verdes (integrados en la coalición electoral del PC, llamada CDU).

Esa mayoría parlamentaria tumbará el programa de Passos Coelho el próximo martes, lo que dará lugar a un gobierno socialista con el apoyo de PC y Bloco. Esa posibilidad cada vez más cercana ha abierto un duro debate en la sociedad portuguesa, que discute sobre la legitimidad de un pacto cuando todos habían renegado de él durante la campaña electoral.

La Asociación de Empresas Familiares firmó un manifiesto alertando de los riesgos de un futuro Gobierno donde dos de sus tres socios "no creen en la iniciativa privada", según su presidente Peter Villax. En la noche del miércoles, un nudo humano intentó rodear el parlamento y las sedes del PSD y PS para pedir el entendimiento entre estos partidos.

Un mes después de las elecciones, el semanario Expresso publica un sondeo, según el cual la coalición ganadora PSD-CDS aumentaría dos puntos la intención de votos, del 38,6% al 40,8%, mientras que el PS apenas sube dos décimas y caen en la misma proporción el Bloco y el PC.

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