Los protagonistas de la coalición de izquierdas en Portugal

El Jefe de Estado hace consultas antes de encargar la formación de un nuevo Ejecutivo

El secretario del Partido Socialista portugués, Antonio Costa, asiste a una sesión parlamentaria en Lisboa, el 10 de noviembre de 2015.
El secretario del Partido Socialista portugués, Antonio Costa, asiste a una sesión parlamentaria en Lisboa, el 10 de noviembre de 2015. Tiago Petinga (EFE)

La situación política que vive Portugal, tras la caída del Gobierno de Pedro Passos Coelho por una moción de la izquierda, supone muchas novedades para un país poco acostumbrado a las grandes sorpresas. Nunca un Ejecutivo había caído tan solo 11 días tras su nombramiento; nunca la izquierda había alcanzado un pacto entre socialistas, marxistas y comunistas; y nunca el candidato más votado no había formado el Ejecutivo.

El jefe de Estado, Aníbal Cavaco Silva -histórico dirigente del mismo partido que Passos Coelho- debe ahora escoger la fórmula de Gobierno entre mantener al Ejecutivo en funciones, hasta la celebración de nuevas elecciones -no antes de junio de 2016-, formar un Gobierno "de iniciativa presidencial" con independientes, o encargar a la coalición de izquierdas del Partido Socialista, Bloque de Esquerda y el Partido Comunista. Sus líderes aseguran tener los números para garantizar al país un Gobierno que, entre otras cosas, lleve a cabo un aumento gradual del salario mínimo hasta los 600 euros y revoque varias privatizaciones. Estos son los protagonistas de la coalición de izquierdas que quiere gobernar Portugal.

ANTÓNIO COSTA (Partido Socialista)

Desde hace un año es el secretario general del Partido Socialista, cuando derrotó en elecciones primarias a su antecesor en el cargo António Seguro. Nacido en Lisboa en 1961, ha sido ministro con varios gobiernos, entre ellos con José Sócrates, pero su carrera política se disparó como alcalde de Lisboa (2007-2014). Bajo su mandato, la ciudad recuperó un esplendor olvidado, recuperando barrios y atrayendo al mundo cultural. Afable, imaginativo y carismático, decepcionó a propios y extraños en la última campaña, con un perfil robotizado y alejado de las calles. Tras su derrota, ha salido lo mejor de sí mismo: una voluntad ilimitada para negociar con todos y de todo.

CATARINA MARTINS (Bloco de Esquerda)

La dirigente del Bloco de Esquerda (Oporto, 1973) podría ser la versión portuguesa de Podemos, si no fuera porque existía antes que el partido español. Profesional de la escena teatral, lleva en el Bloco desde sus inicios (año 2000), aunque solo en 2010 solicitó el carné. Dos años después ocupaba una dirección bicéfala, y ahora es su cabeza más visible; aunque el Bloco es un compendio de grupos y grupúsculos, ella ha puesto orden, trabajo y disciplina. Realizó una campaña infatigable, puerta a puerta, tele a tele, siempre con una sonrisa y un mensaje claro que caló: basta de recortes. Y, a diferencia del PC, se ofreció por primera vez a pactar con los socialistas.

JERÓNIMO DE SOUSA (Partido Comunista)

El secretario general del Partido Comunista (Loures, 1947) lleva 40 años en el partido y otros tantos en la Asamblea de la República. Es el fiel e inamovible sucesor del mítico Álvaro Cunhal y de su política. No ha mudado nada en 40 años. Su formación sigue siendo un partido comunista, marxista-leninista, patriótico e internacionalista, y contrario a novedades como la UE o el euro. Su discurso cala en la población igual que hace 40 años. En las últimas elecciones, pese a ser superado por el Bloco, consiguió más escaños que nunca. De Sousa es la viva imagen de la palabra y la honradez del proletariado.

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