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Italia pide a sus ciudades a que se blinden tras los atentados de Cataluña

Varias urbes europeas refuerzan sus medidas de seguridad ante la amenaza terrorista

Barreras de hormigón a la entrada de la Galería Vittorio Emanuele II, el domingo en Milán.
Barreras de hormigón a la entrada de la Galería Vittorio Emanuele II, el domingo en Milán. (AFP)

Los atentados de Barcelona y Cambrils han vuelto a sacudir Europa. Aunque los niveles de alerta de los principales países europeos, ya cercanos a los máximos, se mantengan estables, ciudades como Roma, en Italia, o La Rochelle, en Francia, han decidido aumentar los controles e implantar nuevos sistemas de defensa contra eventuales ataques. Italia, en particular, ha instado a incrementar la “protección de los objetivos más sensibles y de los lugares de mucha afluencia y agregación” tras una reunión extraordinaria del comité antiterrorismo el viernes.

Italia. Los cascos históricos de las principales ciudades italianas se están llenando de barreras protectoras. El ministro del Interior, Marco Minniti, decidió no aumentar el nivel de alerta tras los atentados en Cataluña, pero pidió “fortalecer las medidas de seguridad en todo el territorio” e instó a las ciudades a que aumentaran los controles en los registros de los hoteles, alquileres de coches y permisos para acceder al centro con furgonetas y camiones. 

Roma y Milán son las vigiladas especiales tras las amenazas lanzadas en las webs yihadistas, que señalan al país transalpino como su próximo objetivo. En la capital, “el dispositivo de seguridad estudiado para el Jubileo sigue activo”, dice el vicealcalde Luca Bergamo. Los militares llevan un año vigilando los lugares más concurridos y se baraja instalar vallas de cemento en algunas calles. La delegada del gobierno en Milán, Luciana Lamorgese, dispuso montar unas barreras en la zona del Duomo, en el corazón de la ciudad. La policía local puso bloques de tres metros de ancho y 80 centímetros de alto también en los accesos de la Galería Vittorio Emanuele y de Cordusio; en unos días pasará lo mismo en los Navigli, una zona de locales nocturnos y compras.  

Reino Unido. Londres tampoco ha elevado su nivel de alerta, que sigue siendo “severo” (el segundo más alto en una escala de cinco). Sin embargo, la proximidad del carnaval en el barrio londinense de Norring Hill —que arranca el sábado 26 y reúne a unos dos millones de personas—, ha forzado a adoptar medidas extraordinarias. Según ha filtrado The Times, habrá soldados armados vestidos de civil entre el público. “Hemos revisado nuestras medidas de seguridad y la amenaza específica contra lugares con alta concentración de público a raíz del incidente en Barcelona”, reza un tuit de la policía del área de Hammersmith y Fulhan (oeste de Londres), que demanda a los ciudadanos que “permanezcan alerta y vigilantes, aunque no alarmados, y que informe sobre cualquier cosa sospechosa a las más mínima oportunidad”.

Francia. Tras los atentados en Cataluña, la ciudad de La Rochelle, en la costa atlántica, ha instalado de forma permanente en torno al Puerto Viejo unas barreras de hormigón para impedir la entrada de vehículos a alta velocidad. También Lille ha tomado medidas excepcionales con ocasión de la Braderie, el histórico mercado callejero que se celebra el primer fin de semana de septiembre, suspendido el año pasado tras el atentado de Niza. Las entradas al área han sido blindadas con 1.800 toneladas de bloques de hormigón y habrá 29 puestos de control para acceder al evento, que reúne a hasta tres millones de visitantes. El ministro del Interior, Gérard Collomb, ya había enviado en julio una circular a las prefecturas proponiendo varias medidas de seguridad. 

Alemania. El Ministerio de Interior indica que el riesgo de atentado sigue siendo alto y no descarta eventuales ataques de pequeños grupos, aunque explique que no utiliza un sistema de niveles de alertas como el de otros países, ni ofrece detalles sobre medidas concretas por motivos de seguridad. En cualquier caso, son los 16 Estados federados los competentes de poner en marcha nuevas medidas de seguridad. El Estado de Berlín, por ejemplo, indica que “después de los terribles ataques en España, la nueva situación será por supuesto tomada en cuenta”.

Bélgica. Después de los ataques en Cataluña, el organismo que coordina el análisis de la amenaza terrorista en Bélgica (OCAM) mantuvo el nivel de alerta en el tres, un escalón por debajo del máximo. En los últimos años solo ha decretado la máxima alerta después de los ataques de París de noviembre de 2015, en los que estuvieron implicadas células terroristas belgas, y tras los atentados contra el metro y el aeropuerto de Bruselas el 22-M. El nivel actual indica que la amenaza es "grave, posible y creíble", y mantiene en la calle a unos 1.250 militares.

El ejemplo de París

Hace tiempo que París, una de las ciudades más visitadas del mundo, ha tomado medidas especiales contra atentados, más allá de la vigilancia reforzada. Unos bloques de hormigón impiden la entrada de coches en el museo del Louvre. Y, a finales de marzo, el Consejo de París dio su visto bueno final a la construcción de un dispositivo de seguridad para la Torre Eiffel que incluye un muro de cristal blindado en dos de sus laterales y que, con un presupuesto de 20 millones de euros, debería estar finalizado para el segundo trimestre de 2018.

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