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Una piscina francesa echa a una mujer con burkini y le reclama pagar una limpieza

Los propietarios de la instalación la informaron de que tras el baño tenían que desinfectarla y vaciarla

Una mujer vistiendo un burkini en una protesta ante la Embajada francesa en Londres, en agosto de 2016.
Una mujer vistiendo un burkini en una protesta ante la Embajada francesa en Londres, en agosto de 2016. Efe

El propietario de una piscina en La Ciotat, una localidad cerca de Marsella, en el sur de Francia, reclama a una mujer que se bañó en burkini el pasado julio abonar su desinfección, según ha revelado este miércoles el Colectivo francés contra la Islamofobia (CCIF). La mujer se alojaba junto con su esposo y sus tres hijos en una residencia privada con piscina y había reservado para una semana.

El primer día se bañó sin problemas con sus hijos vistiendo esta prenda islámica que cubre el cabello y el cuerpo, a excepción de los pies, las manos y la cara. Al día siguiente, fue con una amiga, pero el vigilante le pidió que saliera cuando ya llevaba una hora en la piscina porque, según su relato, la comunidad de copropietarios había denunciado al dueño que una mujer se había bañado vestida y y que se había negado a salir cuando se lo pidieron."Me quedé sin habla porque nadie me había llamado la atención ni dicho nada", asegura la mujer, en declaraciones recogidas por la asociación.

El responsable le prohibió bañarse el resto de su estancia y quiso que la familia abonara los gastos de vaciado y desinfección completa de la piscina, más una compensación por el hecho de que esta hubiera quedado inhabilitada durante dos días.

La pareja afectada asegura que la residencia no cambió el agua, pero ha visto cómo se le ha retenido una fianza de 490 euros a la espera de que paguen la desinfección. El CCIF recuerda en su comunicado que la mujer no se bañó con ropa de calle, sino con un traje habilitado para el baño que está confeccionado con un tejido ligero, similar al de los bañadores o al de los monos de buceo.

La polémica sobre el burkini saltó en Francia a principios de agosto del año pasado. Una treintena de localidades costeras, la mayoría en la muy conservadora Costa Azul, llegaron a prohibir el uso de esta prenda en sus playas, en un contexto marcado por los atentados yihadistas de julio en Niza y en Normandía. El Consejo de Estado francés terminó anulando la prohibición a finales de mes, pero abrió un debate que dividió al Gobierno francés. El año pasado también se conoció la propuesta de la ONG Smile 13 de reservar un parque acuático cercano a Marsella exclusivamente para mujeres, a las que se les pedía acudir con esa prenda o bien cubiertas, y que también fue anulada.

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