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Científicos de todo el mundo se apuntan para “hacer el planeta grande de nuevo” desde Francia

Macron creó una plataforma para atraer científicos tras la retirada de Trump del Acuerdo de París

Macron, Angela Merkel y Trump durante el G20 en Hamburgo el pasado 7 de julio.
Macron, Angela Merkel y Trump durante el G20 en Hamburgo el pasado 7 de julio. AFP

Fue uno de sus gestos mediáticos más aplaudidos. Nada más anunciar el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que retiraba a su país del Acuerdo de París, su par francés, Emmanuel Macron, hacía un discurso en francés e inglés lamentando la decisión e invitando a todos los científicos del mundo, especialmente los estadounidenses, a venir a Francia a investigar sobre la lucha contra el cambio climático negado por Trump. “Make our planet great again”, hagamos nuestro planeta grande de nuevo, dijo Macron, en inglés, al término de su discurso, emitido en directo en EE UU. Una frase con la que parafraseaba el lema de campaña de Trump, “Make America great again” (hagamos América grande de nuevo). Las redes sociales se volvieron locas, tanto en Francia como en EE UU.

La invitación no fue un mero golpe de efecto. Unos días después, el 8 de junio, el Elíseo creaba una plataforma online, bajo el mismo lema de “Make our planet great again”, para registrar las inscripciones de los interesados, desde estudiantes a investigadores o profesores.

“El planeta necesita tus capacidades innovadoras. Así que, ¿te apuntas a cambiar (¡literalmente!) nuestras vidas y a volver a hacer grande nuestro planeta?”, pregunta Francia desde la plataforma, dirigida a "todos los ciudadanos responsables". Mes y medio después, más de 4.500 personas han visitado la web. De ellas, más de mil científicos han manifestado su interés en una estancia en Francia y 154 optan a una beca de larga duración, de unos cuatro años, según el Ministerio de Educación Superior e Investigaciones Científicas. Los interesados provienen de 97 países diferentes, aunque en buena parte, según la prensa francesa, están en EE UU.

“Las peticiones siguen llegando cada hora”, dijo a la revista Nature Anne Peyroche, investigadora jefa del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia. El plazo de inscripciones concluye el 31 de agosto. En septiembre se debería conocer la lista de 80 finalistas, de los que surgirán el medio centenar de científicos seleccionados para esta jugosa beca, de hasta 1,5 millones de euros, a finales de noviembre.

Pero lo que ha generado aplausos y reconocimiento desde el extranjero —Alemania quiere contribuir a la iniciativa con 15 millones de euros para atraer a otros científicos— no ha dejado de causar una cierta polémica fronteras adentro. No por la causa de la iniciativa, sino por su coste, alrededor de 60 millones de euros, de los cuales la mitad será asumida por el Estado. Y es que mientras Macron intenta atraer a científicos de fuera, los franceses se preparan para apretarse el cinturón. Según anunció el Gobierno este mes, el presupuesto de investigación para el año que viene contará con 331 millones de euros menos, dentro de los ajustes presupuestarios que Macron ha ordenado en casi todos los ámbitos. Le Parisien revela además que finalmente tampoco se entregarán los 71 millones previstos este año para la investigación en el ámbito de la energía y el desarrollo sostenible.

Las protestas no han tardado en multiplicarse. La Conferencia de Presidentes de Universidad ha manifestado su “inquietud” en un comunicado. Y el RogueESR, una agrupación de 1.500 científicos, está recopilando firmas para protestar contra la decisión presupuestaria de Macron, mientras ironizan en las redes sociales con su proyecto de atraer a científicos de todo el mundo cuando “no tenemos dinero para financiarlos”.

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