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Tras la muerte de Liu Xiaobo, reclaman la libertad de su esposa

Incertidumbre acerca de qué pasará con los restos del disidente

Liu Xiaobo y su esposa Liu Xia, en una foto distribuida por la familia en 2010.
Liu Xiaobo y su esposa Liu Xia, en una foto distribuida por la familia en 2010. REUTERS

La muerte de Liu Xiaobo abre ahora la incógnita de qué ocurrirá con su esposa, Liu Xia. Esta poetisa y fotógrafa se encontraba bajo arresto domiciliario no declarado desde que el disidente fue galardonado con el Nobel de la Paz, pese a que nunca se ha presentado cargo alguno contra ella. El último deseo del activista había sido que se le permitiera morir en el extranjero, precisamente para lograr que también pudieran salir del país ella y el hermano de Xia, Liu Hui, que cumple una condena de once años de cárcel por evasión fiscal en lo que su familia considera una “persecución política”.

Otra de las cuestiones que se plantean tras la muerte de Liu es qué ocurrirá con sus restos. La Dirección de Prisiones en China tiene potestad para ordenar la cremación de los prisioneros muertos, aunque sus familiares se opongan. Liu cumplía una pena de once años de cárcel, pero tras detectársele el tumor se le concedió la libertad condicional para ingresarle en el hospital, donde continuó fuertemente vigilado. Y no parece probable que Pekín, que impidió hasta el último momento que los amigos de Liu le visitaran en el hospital, vaya a autorizar su entierro en un lugar que pueda convertirse en centro de peregrinación para activistas.

Los activistas que reclamaron desde que se hizo pública la enfermedad que se le permitiera salir del país ya han comenzado a exigir que se autorice la marcha de Liu Xia, que durante su encierro domiciliario ha sufrido un ataque al corazón y profundas depresiones.

El Gobierno estadounidense, por boca del secretario de Estado Rex Tillerson, ha instado ya al Gobierno chino a liberar a la artista y “dejarla partir de China, tal y como ella desea”. En un sentido similar se han manifestado el Gobierno francés o el ministro alemán de Exteriores, Sigmar Gabriel. “Debemos hacer todo lo que podamos para poner fin al arresto domiciliario ilegal y vigilancia l de Liu Xia y asegurarnos de que las autoridades no la siguen persiguiendo”, ha apuntado por su parte el secretario general de Amnistía Internacional, Salir Shetty.

China se había opuesto tajantemente a autorizar la marcha del premio Nobel, con el argumento de que los médicos lo desaconsejaban debido a lo avanzado del cáncer, descubierto tardíamente. Los médicos extranjeros se declararon en desacuerdo el fin de semana pasado. En una sorprendente rueda de prensa tras el fallecimiento, después de haberse limitado a emitir breves comunicados en los últimos días de la enfermedad, los médicos del Hospital Universitario Número Uno de la ciudad de Shenyang respondieron a la pregunta sobre la negativa a la evacuación con un “no hagan preguntas políticas”.

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