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La cadena catarí Al Jazeera sufre un ciberataque

El país árabe afirmó hace unas semanas que su agencia de noticias también fue 'hackeada'

Las oficinas centrales de Al Jazeera en Doha.
Las oficinas centrales de Al Jazeera en Doha. REUTERS

La web de la televisión catarí Al Jazeera fue objeto este jueves de un ciberataque que provocó dificultades de acceso. El intento de sabotaje parece un nuevo capítulo del enfrentamiento diplomático y mediático entre las monarquías de la península Arábiga, tras el hackeo a la web de la agencia nacional de noticias de Qatar, QNA, el mes pasado, y el subsiguiente pirateo de los correos del embajador de Emiratos Árabes en Washington, Yusef al Otaiba.

“Nuestras webs y plataformas digitales están sufriendo un ataque y nuestros equipos de seguridad lo están combatiendo. Todas las plataformas están operativas”, aseguraron a EL PAÍS fuentes de la cadena.

Al Jazeera, la televisión por satélite con base en Doha, está en el centro de las fricciones entre Qatar y algunos de sus vecinos que acusa a este país de financiar a grupos terroristas y perjudicar los intereses regionales por sus relaciones con Irán. Desde su lanzamiento en 1996, la cadena ha despertado ampollas entre los déspotas árabes por su estilo periodístico crítico con el poder y, según sus detractores, sesgado hacia los islamistas, en especial los Hermanos Musulmanes. En esta última crisis, Emiratos Árabes ha pedido abiertamente al Gobierno catarí que ate de corto a su brazo mediático.

Aunque es pronto para saber quién está detrás del ataque, el rifirrafe diplomático que ha estallado entre Qatar y sus vecinos, hace sospechar que el enfrentamiento se haya trasladado al ciberespacioDe hecho, el problema arrancó hace dos semanas a raíz de unas supuestas declaraciones del emir catarí, el jeque Tamim Bin Hamad al Thani, en las que se mostraba crítico con Arabia Saudí y la política regional hacia Irán. Doha negó que se hubieran producido y dijo que eran fruto del pirateo de la agencia QNA. Tras pedir la ayuda del FBI para averiguar lo sucedido, este jueves informó de que la investigación preliminar confirmaba el hackeo, una posibilidad que sus rivales han rechazado desde el principio.

Mientras tanto, la filtración del correo personal de Al Otaiba, el influyente embajador emiratí en Washington, han revelado la connivencia de Emiratos con un grupo de presión israelí, así como una supuesta campaña de desprestigio hacia Qatar. Aunque los contenidos no revelan nada que no se supiera o intuyera, su difusión ha servido para envenenar aún más las relaciones entre estos países.

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