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Muere con 95 años un guardia nazi de Auschwitz cómplice de 170.000 muertes

Reinhold Hanning estuvo durante tres años en el campo de exterminio alemán en la Polonia ocupada

Reinhold Hanning durante el juicio en el tribunal de Detmold.

Reinhold Hanning, que el año pasado fue condenado en Alemania a cinco años de prisión por haber contribuido al asesinato de 170.000 personas en el campo de exterminio nazi de Auschwitz, ha muerto este martes a los 95 años de edad, según ha confirmado este jueves su abogado. Hanning (Helpup, Renania del Norte-Westfalia, 1921) tenía aún pendiente de resolución por parte del Tribunal Supremo los recursos presentados contra esa sentencia, tanto por la defensa como por la acusación particular.

Su fallecimiento se produce un año después de cerrarse el juicio contra él, uno de los últimos grandes procesos instruidos en Alemania por los crímenes del nazismo, apoyados en el principio jurídico de que los asesinatos no prescriben.

Hanning entró en las Juventudes Hitlerianas a los 14 años y con 19 se enroló voluntariamente en las Waffen SS. En enero de 1942 fue destinado a las SS Totenkopfverbande (las unidades de la organización nazi encargadas de la vigilancia de los campos de concentración) y trasladado a Auschwitz donde, según la fiscalía, se hizo cómplice de la muerte de más de 170.000 prisioneros.

Permaneció casi tres años (1942-1944) como guardia del mayor campo de concentración y exterminio construido por los nazis, donde alcanzó el grado de Unterscharführer (en la jerarquía paramilitar nazi, equivalente aproximado de sargento).

El exguardia participó en la búsqueda de fugitivos, en la vigilancia y selección de los prisioneros que llegaban al campo en vagones de ganado. Hanning fue uno de los guardias que llevaba directamente a las cámaras de gas a los recién llegados a Auschwitz que no estaban en condiciones de trabajar.

En el proceso judicial, celebrado en junio de 2016 en un tribunal de Detmold (oeste de Alemania), participaron historiadores y supervivientes del Holocausto, a los que Hanning no se atrevió a mirar durante todo su testimonio. “Auschwitz fue una pesadilla y deseo señalar que lamento profundamente haber pertenecido a una organización criminal que fue responsable de la muerte de incontables personas y de la destrucción de incontables familias. Pido perdón por haberlo hecho”, dijo Henning.

La defensa de Hanning argumentó que el antiguo suboficial de las SS jamás asesinó, golpeó o abusó de nadie, pero la jueza Anke Grudda dictaminó que la mera participación voluntaria del guardia en las tareas habituales de funcionamiento del campo le convertía en cómplice..

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