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Las fuerzas de Irak arrebatan la antigua ciudad de Hatra al Estado Islámico

Los milicianos del ISIS provocaron una importante destrucción de estos restos arqueológicos en el verano de 2014, cuyo estado actual se desconoce

La escultura de un rostro femenino miraba a los visitantes en las ruinas de Hatra antes de su destrucción en 2015.
La escultura de un rostro femenino miraba a los visitantes en las ruinas de Hatra antes de su destrucción en 2015. AP

Fuerzas progubernamentales iraquíes han anunciado este miércoles la toma de la antigua ciudad de Hatra, situada más de cien kilómetros al sur de Mosul, tras dos días de combates contra el Estado Islámico. Los milicianos del grupo yihadista provocaron una importante destrucción de estos restos arqueológicos cuando tomaron la ciudad en el verano de 2014. De momento, se desconoce el estado actual de esta joya arqueológica, patrimonio mundial de la Unesco.

Las milicias chiíes Movilización Popular (Al Hashd al Shaabi) —integradas en diciembre en las fuerzas de seguridad "liberaron la ciudad antigua de Hatra tras violentos combates con el enemigo", indica en un comunicado el grupo paramilitar. Lanzaron su ofensiva el martes al amanecer y, desde entonces, han recuperado cinco pueblos y el sitio antiguo de Hatra, en manos de los yihadistas, al suroeste de Mosul. Las fuerzas progubernamentales tratan de apoderarse ahora de la moderna ciudad de Hatra, situada en los alrededores y aún bajo control de los yihadistas.

La coalición de milicias ha afirmado además que ha logrado cortar la principal carretera que conecta los distritos de Hatra y Rawa durante sus operaciones, según ha recogido el portal local de noticias Iraqi News.

Hatra, que data del 200 antes de Cristo y que fue capital del antiguo imperio persa de los partos, se encuentra en pleno desierto, a unos 120 kilómetros al suroeste de Mosul, la segunda ciudad más poblada de Irak y bajo control de los yihadistas desde junio de 2014.

Aunque fundada por los selúcidas, fue conquistada por los partos y floreció como capital de un imperio que controlaba gran parte del territorio de los actuales Irak e Irán. Fue el principal rival del Imperio Romano por la hegemonía en el Oriente Próximo en los primeros años de nuestra era.  De hecho, Hatra resistió dos veces el asalto de los romanos gracias a sus sólidas murallas. La ciudad poseía imponentes fortificaciones, unos magníficos templos de arquitectura grecorromana con ornamentaciones orientales y un sofisticado sistema de baños con mosaicos y relieves, que la situaban a la altura, según los expertos, de la antigua Roma. Fue inscrita en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1985.

En pleno apogeo del califato proclamado en 2014 por el ISIS en Siria e Irak, más de 4.000 sitios arqueológicos iraquíes estuvieron en manos de los ultrarradicales suníes. Los yihadistas, que consideran las estatuas humanas o de animales como una forma de idolatría, han destruido ruinas en los territorios conquistados en ambos países, además de traficar con antigüedades para financiarse. 

Desde hace varios meses, las fuerzas iraquíes, apoyadas por una coalición internacional liderada por Estados Unidos, han ido reconquistando extensos territorios, lo que permitió descubrir la amplitud de los daños, "más importantes de lo que se temía", según la Unesco. Solo en la región de Mosul, en el norte del país, "al menos 66 sitios arqueológicos han sido destruidos, algunos transformados en aparcamientos, lugares de culto musulmanes y cristianos han sido objeto de destrucciones masivas y miles de manuscritos han desaparecido", declaró el ministro de Cultura iraquí, Qais Rashid, en una rueda de prensa organizada por la Unesco en París el pasado febrero.

En noviembre, un mes después de que se iniciara la ofensiva de Mosul, las fuerzas iraquíes recuperaron el sitio de Nimrod, una joya del imperio asirio fundado en el siglo XIII y destruido por los yihadistas con grúas, picos y explosivos. En marzo, mientras avanzaban en Mosul Oeste, recuperaron el control del museo de la ciudad, vandalizado por los yihadistas.

Se trata del segundo museo más importante del país y albergaba objetos de incalculable valor del periodo asirio, así como del periodo helénico, de varios siglos antes de la era cristiana. En la vecina Siria, el grupo extremista destruyó hermosos templos y las célebres torres funerarias de Palmira, ciudad que llegó a ocupar dos veces hasta que el 2 de marzo la retomaron las fuerzas del régimen.

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