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Londres niega que vincular acuerdo comercial y seguridad sea una amenaza

El ministro del 'Brexit' asegura que lo que hizo May en la carta es constatar el hecho de que, sin un acuerdo, se perderían "los actuales arreglos en Justicia e Interior"

El ministro británico para la salida del Reino Unido de la UE, David Davis.
El ministro británico para la salida del Reino Unido de la UE, David Davis. EFE

El Gobierno británico ha salido al paso de la sensación general que dejó la carta con la que Theresa May inició ayer la cuenta atrás del Brexit. El envoltorio conciliador de la misiva contenía una insólita advertencia de la primera ministra a Europa: el fracaso en alcanzar un acuerdo comercial acarrearía un debilitamiento de la cooperación en materia de seguridad. La advertencia fue tachada de “chantaje” intolerable en las capitales europeas, y también entre la oposición y la prensa británica. Pero David Davis, ministro del Brexit, ha querido aclarar esta mañana en una entrevista radiofónica que “no es una amenaza”.

A la pregunta de si el Gobierno retiraría su cooperación en seguridad en el caso de que no se alcance un acuerdo comercial en el plazo de dos años que empezó a correr ayer, Davis respondió: “No, no lo haremos”. “Tenemos que negociar algo que reemplace esa parte del tratado, y eso es lo que nos disponemos a hacer”, ha añadido.

El ministro ha dicho que, sin un “acuerdo en paralelo” con la UE, Reino Unido dejaría de ser miembro de Europol o de participar en la orden detención europea. “A lo que se refería la primera ministra es a que no alcanzar un acuerdo, y nosotros queremos alcanzarlo, sería malo para todos porque perderíamos los actuales arreglos en Justicia e Interior”, ha explicado.

Horas después, el propio Davis comparecía en el Parlamento para presentar un documento informativo sobre la llamada Gran Ley Derogatoria, la colosal labor legislativa que tienen ante sí los diputados. La ley, que entrará en vigor una vez el país esté fuera de la UE, derogará la norma por la que Reino Unido ingresaba en el club en 1972 e incorporará toda la legislación europea producida desde entonces al ordenamiento jurídico británico. Hecho esto, las leyes se irán retocando, enmendando o rechazando, caso por caso.

Se trata, ha dicho Davis, de un instrumento necesario para “una salida suave y ordenada”. El desarrollo de la Gran Ley Derogatoria requerirá más de un millar de “instrumentos normativos” para ajustar las leyes una vez hayan sido incorporada al ordenamiento británico. Para ello, ante la envergadura de la tarea, el Gobierno pretende otorgarse temporalmente poderes para modificar ciertos aspectos de las leyes con menor escrutinio parlamentario. Davis ha puesto el ejemplo de "normas que otorgan funciones a una determinada institución europea de la que Reino Unido pudiera ya no formar parte".

El mecanismo, ha advertido Davis a los legisladores, implica que la influencia de la legislación europea continuará muchos años después de consumada la salida, incluida la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Justicia. “El Gobierno considera que, hasta que la ley doméstica sea modificada por los legisladores, los derechos y obligaciones legales en Reino Unido deberán ser, siempre que sea posible, iguales que inmediatamente antes de abandonar la UE”, dice el documento presentado en el Parlamento.

La primera jornada de la cuenta atrás oficial hacia el Brexit ha traído también inquietantes noticias para Londres en el sector empresarial. Lloyd’s of London, la mayor compañía mundial de seguros especializados, ha anunciado que establecerá una nueva aseguradora europea en Bruselas, para garantizar la prestación de sus servicios en el continente. Lloyd’s es un bastión de la City que se suma a una serie de bancos en su decisión de potenciar sus operaciones en el continente como salvaguarda ante un Brexit para el que ya, como dijo ayer Theresa May, “no hay marcha atrás”.

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