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La Fiscalía alemana solo responsabiliza a Lubitz de la catástrofe de Germanwings

No hay elementos para culpar a los médicos del copiloto ni a la compañía, dice un portavoz

Andreas Lubitz, en una media imagen de 2009 en Alemania.
Andreas Lubitz, en una media imagen de 2009 en Alemania. REUTERS

Los fiscales alemanes han determinado que nadie más que el piloto Andreas Lubitz, de entonces 27 años, puede ser considerado responsable de que un avión de la aerolínea Germanwings se estrellara en los Alpes franceses en marzo de 2015, según ha anunciado este lunes un portavoz de la Fiscalía.

“Las investigaciones no han aportado indicios suficientes, ni tangibles, sobre responsabilidades externas de personas que aún viven, tanto en el entorno familiar, como entre los médicos que trataban al piloto y tampoco en el seno de la empresa [Germanwings]”, señaló el portavoz de la Fiscalía de Düsseldorf, Christoff Kumpa, al confirmar el resultado final de las investigaciones llevadas a cabo por el organismo público.“De acuerdo con las pesquisas no hay razón alguna para abrir una investigación contra ninguna persona viva”, añadió.

Según la fiscalía, la única persona que provocó deliberadamente la tragedia fue el copiloto suicida, quien aprovechó la ausencia del comandante de la nave en la cabina —pues se había ausentado al cuarto de baño— para estrellar el avión en los Alpes franceses. A lo largo de las investigaciones, los responsables de la fiscalía intentaron determinar si los médicos que trataban a Lubitz habían sido negligentes con su paciente y si habían ocultado los síntomas depresivos y suicidas que mostraba el joven copiloto a Germanwings, la aerolínea de bajo coste de Lufthansa.

Según Christoff Kumpa, las investigaciones llevadas a cabo por la fiscalía demostraron que los médicos sabían que Lubitz sufría trastornos psíquicos, pero nunca emitieron un diagnóstico que lo calificaba como “clínicamente depresivo”. Según la fiscalía, el copiloto nunca habló con sus médicos sobre sus instintos suicidas, una realidad que impidió que los médicos alertaran a la compañía.

Aunque los fiscales llegaron a la conclusión de que Lubitz padecía un supuesto “episodio psicótico depresivo” que comenzó en diciembre de 2014 y que había ocultado su enfermedad a los médicos y a Germanwings, admitieron que no existían elementos para considerar culpables ni a los médicos, ni a Lufthansa y tampoco a las autoridades de la aviación alemana.

El anuncio de la Fiscalía de Düsseldorf puede tener consecuencias directas en las denuncias que han sido presentadas por un colectivo de familiares de las víctimas (en su mayoría alemanas y españolas, pues el aparato cubría el trayecto de Barcelona a Düsseldorf), que decidieron presentar una demanda en una corte de Estados Unidos contra ATCA, la escuela de pilotos que tiene Lufthansa en Phoenix, donde Lubitz completó su formación de piloto.

Los abogados, Elmar Giemulla y Christf Wellens, acusaron a Lufthansa de haber cometido el delito de negligencia al no haber adoptado medidas rigurosas para impedir que Lubitz continuara con su formación. Lubitz interrumpió su formación en Phoenix debido a problemas psíquicos. “Nunca debieron admitirlo otra vez", dijo Wellens a este periódico en marzo del año pasado. “El copiloto estaba gravemente enfermo y tenía pensamientos suicidas, lo que significa que Lufthansa es corresponsable de la tragedia, ya que fue muy negligente en su formación y también en su vigilancia”. Los abogados también hicieron responsables a los médicos que, amparados por el silencio profesional, no informaron a la compañía de la enfermedad de Lubitz

Pero la Fiscalía de Düsseldorf piensa diferente y sus conclusiones pueden dificultar y, posiblemente, anular el trabajo de los abogados que intentan obtener una indemnización decente para los familiares de las víctimas entre las que había 50 ciudadanos españoles.

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