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La llamada de la presidente Tsai Ing-wen a Trump levanta nuevas expectativas en Taiwán

La llegada de un alto cargo del Partido Republicano a Taipéi suscita especulaciones en la región

La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, en una foto de archivo tomada a principios de octubre.
La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, en una foto de archivo tomada a principios de octubre. AP

Un antiguo consejero del vicepresidente Dick Cheney, Stephen Yates, uno de los políticos estadounidenses más implicados en la compleja situación de Taiwán, llegó este martes a Taipéi para reunirse con varios “líderes” en la región, sin especificar quiénes. La visita, que tiene lugar tan solo cuatro días después de la famosa llamada entre la presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, y el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha levantado todo tipo de especulaciones en la región.

Ante el aluvión de cuestiones recibidas estos días por Yates con relación a su implicación con la llamada, el presidente del Partido Republicano en Idaho ha ofrecido una multitudinaria rueda de prensa para aclarar algunas informaciones aparecidas en varios medios de comunicación y ofrecer su opinión, como alguien “no afiliado al equipo de transición del presidente electo”, sobre los recientes acontecimientos acaecidos tras la conversación entre Tsai y Trump.

La reciente llamada entre los dos líderes y la llegada de Yates, definida por el mismo como “una visita de bajo perfil”, viene a demostrar la importancia que el conservatismo estadounidense otorga históricamente a la isla autogobernada. Sin haber llegado Trump todavía a la presidencia, los republicanos ya han dejado claro el papel fundamental que Taiwán podría jugar en la política exterior del país de las barras y estrellas.

El partido que dirige hoy Trump tiene una larga e histórica relación con Taiwán. “Nuestras relaciones seguirán basándose en lo dispuesto en el Acta de Relaciones con Taiwán (TRA, siglas en inglés), y afirmamos las Seis Garantías dadas a Taiwán en 1982 por el presidente Reagan”, afirmó la plataforma del Partido Republicano durante su última convención. El TRA y las seis garantías son los principales documentos que rigen las relaciones entre el país todavía presidido por Obama y el territorio taiwanés.

Durante su rueda de prensa, Yates ha declarado que “son necesarios más puentes entre Taiwán y Estados Unidos”, haciendo énfasis en “las relaciones entre las personas”. El otrora misionero es el responsable de la sección sobre Taiwán -una nación reconocida por tan solo 22 países en la ONU y cuyo territorio se atribuye el Gobierno de la República Popular China- de la plataforma del Partido Republicano.

La larga experiencia en Taiwán del exconsejero de Cheney le ha granjeado una gran popularidad en la isla. Su chino fluido y las relaciones que mantiene con la clase política en Taipéi –se ha reunido con todos los presidentes elegidos democráticamente en la ínsula- lo han llevado a convertirse en un claro interlocutor entre Washington y la capital taiwanesa.

En la rueda de prensa de esta tarde Yates ha destacado que “es importante recordar que la gente de Taiwán ha tenido por un largo tiempo buenos amigos en el movimiento conservador estadounidense y el Partido Republicano”. De esta manera, el también comentarista y posible miembro del gobierno Trump dejaba entrever la mejor sintonía de su partido con la región, en detrimento de la administración dirigida por Barack Obama.

“En 140 caracteres o menos, casi destruyó un mito que creo que ha obstaculizado el sentido común en Washington por varias décadas”, comentó Yates en referencia a los tuits que el futuro presidente Trump escribió tras su conversación con Tsai, añadiendo que “nadie va a decirle con quién puede hablar y cómo va a hacerlo”. Con estas declaraciones el político señalaba lo que muchos miembros de su partido llevan deseando durante muchos años: una relación más fuerte con Taiwán.

La llamada entre Trump y Tsai es la primera interacción de este tipo que tiene lugar entre Estados Unidos y Taiwán desde que en 1979 Washington reconociera el régimen de Pekín como la verdadera China. El ministerio de exteriores taiwanés definió la llamada como “un símbolo de amistad”.

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