Alemania teme una guerra de propaganda y cibernética rusa

Merkel muestra su preocupación por el efecto en las elecciones de noticias falsas en las redes

El jefe de los servicios secretos alemanes, Bruno Kahl, con Angela Merkel, a finales de noviembre en Berlín.
El jefe de los servicios secretos alemanes, Bruno Kahl, con Angela Merkel, a finales de noviembre en Berlín.HANNIBAL HANSCHKE (AFP)

La violación de Lisa, una adolescente de origen ruso residente en Berlín, por parte de tres refugiados generó una oleada de indignación y protestas en la comunidad ruso-germana. Desde Moscú, el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lávrov, sugirió que las autoridades alemanas pretendían ocultar el caso. La historia solo tenía un problema: los supuestos solicitantes de asilo violadores nunca existieron. La noche en la que se supone que unos hombres “con apariencia del sur” la maltrataron, Lisa en realidad se había ido con un amigo.

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Jaber Albakr, un peligroso yihadista sirio que planeaba un atentado de grandes dimensiones en Berlín, dejó a las autoridades alemanas en el más absoluto de los ridículos cuando se suicidó dos días después de haber sido detenido. Por si los hechos demostrados no bastaran, un artículo de RT (el canal del Kremlin antes conocido como Russia Today) sugería como explicación más plausible que Albakr hubiese sido eliminado por el Estado alemán. La única fuente que aparecía en el largo artículo era un supuesto antiguo empleado de los servicios de seguridad de la RDA del que no se facilitaba el nombre.

Son dos ejemplos de rumores, medias verdades o noticias directamente falsas difundidas en los últimos meses por medios cercanos al Kremlin. A diez meses de las elecciones federales, el Gobierno alemán teme, por una parte, una guerra de propaganda con bombas informativas como la de la adolescente Lisa, destinadas a propagar temores sobre los 890.000 solicitantes de asilo llegados el año pasado y socavar la política migratoria alemana. Berlín se enfrenta, además, a una oleada de ciberataques que, en muchos casos, proceden directamente de Moscú.

Lo dejó muy claro esta semana el jefe de los servicios secretos alemanes, Bruno Kahl. “Sabemos que estamos recibiendo ciberataques que no tienen otro sentido que generar inseguridad política”, aseguraba en una entrevista al Süddeutsche Zeitung. El presidente de la agencia alemana para el espionaje exterior aseguraba además tener “indicios” de que estos ataques fueron “aprobados o deseados” por el Estado ruso.

Un nuevo golpe informático sacudió Alemania el pasado domingo. Casi un millón de hogares se quedó sin conexión a Internet, teléfono o televisión, después de un ataque masivo a los routers de Deutsche Telekom. El diario Tagesspiegel, citando fuentes anónimas de los servicios de seguridad, apuntó que detrás de lo ocurrido volvía a aparecer la pista rusa. La canciller Angela Merkel dijo desconocer de dónde provenía el ataque, pero pidió estar preparados para casos similares en el futuro. “Este tipo de ciberataques, o conflictos híbridos como son conocidos según la doctrina rusa, son ya parte de nuestra vida diaria y debemos aprender a afrontarlos”, dijo el martes. Más grave fue el ataque masivo sufrido el año pasado por el sistema informático del Bundestag. Las autoridades alemanas están convencidas de que los servicios secretos rusos fueron los responsables de la operación.

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Merkel ya había alertado unos días antes de estos problemas. En su primer discurso en el Parlamento tras anunciar su candidatura para una cuarta legislatura en el poder, la canciller señaló cómo los llamados bots –cuentas que simulan ser personas en una red social- y las noticias falsas pueden influir en el resultado de las próximas elecciones. “Si queremos llegar a la gente, tenemos que afrontar este fenómeno y, si es necesario, regularlo”, aseguró en el Bundestag.

Sobre la firma

Luis Doncel

Es jefe de sección de Internacional. Antes fue jefe de sección de Economía y corresponsal en Berlín y Bruselas. Desde 2007 ha cubierto la crisis inmobiliaria y del euro, el rescate a España y los efectos en Alemania de la crisis migratoria de 2015, además de eventos internacionales como tres elecciones alemanas o reuniones del FMI y el BCE.

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