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París ocupa con gallinas el jardín de los héroes españoles de La Nueve

El Ayuntamiento de la capital ha puesto también conejos en el parque dedicado a los primeros liberadores de la ciudad en 1944

Si buscamos dos antónimos a la palabra héroe, gallina y conejo son los más apropiados. Pues eso son, gallinas y conejos, los que el Ayuntamiento de París ha colocado en el lugar más vistoso del jardín dedicado a La Nueve, la compañía de héroes españoles que fueron los primeros en entrar hasta el centro de la ciudad para liberarla de sus ocupantes nazis el 24 de agosto de 1944.

El jardín de La Nueve. A la izquierda, gallinas; a la derecha, conejos.
El jardín de La Nueve. A la izquierda, gallinas; a la derecha, conejos.

Alguien puede creer de inmediato que en francés no existe ese símil lingüístico y que, por lo tanto, la instalación de esos animales en el lugar ha sido un gesto inocente. Error. En francés, sinónimo de cobarde es “poule mouillée”, gallina mojada. Por eso, uno tiene la sensación de sufrir una broma pesada cuando entra en el jardín. Sobre todo, claro, si es español.

A la entrada, una placa recuerda la gesta y el lugar elegido para recordarla: “Jardín de los Combatientes de La Nueve. A los republicanos antifascistas españoles que prosiguieron su lucha al encuadrarse en la Segunda División Blindada (Lecrec). Héroes de la liberación de París”. Este parque, explica luego, “rinde homenaje a la Nueve”.

La iniciativa de dedicar a los valientes españoles ese jardín, que linda con la cara sur del espectacular edificio del ayuntamiento, se la debe España a la alcaldesa, Anne Hidalgo, nacida en San Fernando (Cádiz) e hija de republicanos españoles. Su idea se convirtió en el mayor homenaje a aquella compañía, injustamente olvidada y postergada seguramente porque 146 de sus 160 hombres no eran franceses, sino españoles.

No fue casual la elección del lugar, porque fue precisamente hasta el ayuntamiento hasta donde llegaron aquel día los españoles que, ante el asombro de los ocupados, recorrieron las calles de París a bordo de sus blindados que lucían en sus corazas nombres como “Teruel”, “Ebro”, “Quixote” o “Guernica”. Al finalizar la Guerra Mundial, solo quedaban vivos 16.

71 años después de aquella heroicidad parisina tan olvidada por la historia, el solemne bautizo del jardín se produjo en junio pasado en presencia de los reyes de España, en su primera visita de Estado. Pues bien, enseguida se instalaron allí las gallinas y los conejos en unas jaulas que pertenecen a la guardería que acoge a los hijos de los funcionarios del consistorio.

En otros países, hechos como este dan lugar a desabridas protestas diplomáticas

Nada más entrar en el jardín, a cinco metros de la citada placa, el visitante no se topa con una estatua, una escultura o un monumento, sino con un cartel que reza: “Un gallinero para París”. Allí están encerradas las aves y, a la derecha, la jaula de los conejos.

Un portavoz del ayuntamiento explica que forma parte de “la campaña por la agricultura ecológica” lanzada en jardines y colegios de toda Francia como un ejemplo “pedagógico” para los niños. Y que no se han recibido quejas. ¿A usted no le parece raro que haya gallinas en el lugar dedicado a los héroes?, se pregunta por separado a tres visitantes. “Bueno, es por los niños”, responden en los tres casos sin darle mayor importancia.

Otros sí se la dan. Sobre todo Evelyn Mesquida, la escritora autora del libro La Nueve. Los españoles que liberaron París (Ediciones B) y que ha promovido los escasos reconocimientos oficiales que han recibido los héroes españoles en los últimos años. “Es indignante y no paro de protestar al ayuntamiento”.

Como lo ha hecho también algún ciudadano, como Jacques Chanaud, de Nantes, que, “consternado”, escribió a la alcaldesa para decirle que le parece “una abyección cínica” tratar así a los valerosos españoles después de décadas de olvido tanto en su propio país como en el que contribuyeron a liberar.

Rafael Gómez, el único superviviente de aquella proeza, prefiere tomárselo con humor a sus 95 años. “¿Gallinas? ¿Eso han puesto? Jajaja. A mí la alcaldesa siempre me ha tratado con gran deferencia. Ha tenido detalles muy importantes con nosotros”.

En otros países, hechos como este dan lugar a desabridas protestas diplomáticas. En este caso, solo Mesquida y el ciudadano de Nantes han levantado la voz. Mientras, a los últimos de La Nueve se les despide entre gallinas y conejos.