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La UE se reúne de urgencia para debatir cómo entenderse con Trump

Los ministros de Exteriores piden reforzar Europa tras la elección del presidente de EE UU

La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, con el ministro español de Exteriores, Alfonso Dastis.
La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, con el ministro español de Exteriores, Alfonso Dastis. EFE

La victoria de Donald Trump amenaza con sacudir los cimientos de la relación entre Europa y Estados Unidos, su principal socio exterior. Para anticiparse a posibles escenarios adversos, los ministros de Asuntos Exteriores han debatido este domingo, en una cena de urgencia, las consecuencias de un resultado electoral las consecuencias de un resultado electoral decisivo y han abogado por reforzar el papel exterior de la UE en este nuevo escenario. Incómodos con este planteamiento, los ministros británico y húngaro han decidido ausentarse del encuentro.

Europa asume que Donald Trump no se parecerá a ningún otro presidente estadounidense. Tras sufrir el deterioro en las relaciones con dos de los principales socios de la UE –Vladímir Putin en Rusia y Recep Tayyip Erdogan en Turquía-, los dirigentes europeos temen ahora perder la conexión con su más firme aliado, el Gobierno estadounidense. Bruselas no ha ocultado en ningún momento el malestar hacia un candidato como Trump. En contra de todo uso diplomático, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, declaró su preferencia por Hillary Clinton en la precampaña electoral. Y pocas horas después de conocerse su victoria, la alta representante para la Política Exterior, Federica Mogherini, –en buena medida a instancias de Alemania- decidió organizar este encuentro, que una fuente diplomática describe como “reunión de pánico”.

La cita se celebró sin planteamientos previos ni líneas claras de discusión. Se trataba de una primera reflexión conjunta para tratar de aventurar cuánto puede alterarse la posición exterior de Estados Unidos (en asuntos comerciales, migratorios o en el papel ante los conflictos de Oriente Próximo) una vez Trump tome el poder. "Hay preocupación por el hecho de que las cosas que ha dicho en campaña puedan convertirse en acción de gobierno, pero sus manifestaciones tras el resultado electoral muestran que está dispuesto a adaptarse", valoró el ministro español de Exteriores, Alfonso Dastis, al término de la reunión.

La discusión trascendió ese marco. "Europa no debe preocuparse por Donald Trump, sino en responder a las demandas de los ciudadanos: resolver la crisis económica, de migración, de seguridad...", matizó el ministro italiano, Paolo Gentiloni.

Otros asistentes, como el ministro belga, Didier Reynders, instaron a aprovechar la oportunidad para reforzar el papel de Europa en el mundo: "Debemos tener una voz más fuerte en la escena internacional. Es una oportunidad que se abre ahora".

Aunque la inquietud es mayoritaria entre los Estados miembros, dos sonoras ausencias a la cena de este domingo simbolizan a las claras que las convulsiones políticas no son exclusivas de Estados Unidos. El ministro británico de Exteriores –Boris Johnson, una de las figuras clave en el referéndum del Brexit- rechazó participar con el argumento de que no había ocurrido nada extraordinario que requiriera una reunión de urgencia.

Malestar de Boris Johnson

“No vemos la necesidad de un encuentro adicional el domingo porque el calendario de elecciones estadounidenses estaba fijado hacía tiempo. Se ha producido un hecho democrático, hay un periodo de transición y trabajaremos con la Administración actual y con la próxima para asegurar los mejores resultados para Gran Bretaña”, alegó un portavoz del Gobierno británico. Al igual que el resto de ministros, Johnson sí asiste a la reunión ordinaria que celebrarán este lunes los titulares de Exteriores en Bruselas, prevista desde hace meses.

Tampoco el ministro húngaro, cuyo Gobierno celebró el pasado miércoles la victoria de Trump, acudió a la llamada de la alta representante comunitaria. “Vivimos tiempos en los que se acaba lo que llamamos no democracia liberal, en la que hemos vivido los últimos 20 años. Y volvemos a la democracia real”, ha expuesto este fin de semana el líder húngaro, Viktor Orbán.

La tercera ausencia relevante es la del titular francés de Exteriores, Jean-Marc Ayrault, que alegó razones de agenda (esta mañana recibe al nuevo secretario general de la ONU, António Guterres). Aun así, se trata de una falta llamativa, a la vista de que Francia es uno de los países más afectados por la victoria de Trump. La ultraderechista Marine Le Pen ve más cercana su victoria en Francia tras el triunfo del candidato republicano. Y más allá de disputas electorales, París es la capital más interesada en utilizar la inquietud que ha generado la decisión estadounidense para lograr una mayor integración de la defensa europea.

Pese a todas las alarmas, Mogherini es partidaria de mantener un tono sobrio hacia Washington, al menos hasta conocer cuántas de las posturas de campaña incorpora Trump a su acción de Gobierno. "Hemos decidido iniciar ya los contactos con la nueva Administración estadounidense e invitaré al nuevo secretario de Estado, cuando esté nombrado, a una de nuestras reuniones de ministros", explicó Mogherini a la salida.