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ANÁLISIS

Francisco apuntala su 'primavera' en España

Está muy extendida en el Vaticano la idea de que la de España es la iglesia europea donde menos se notan los nuevos aires de reforma

El arzobispo de Madrid, Carlos Osoro Sierra, vicepresidente de la Conferencia Episcopal.
El arzobispo de Madrid, Carlos Osoro Sierra, vicepresidente de la Conferencia Episcopal. EFE

Cuando Francisco escogió hace dos años a Carlos Osoro, entonces arzobispo de Valencia, como relevo del cardenal Antonio María Rouco en Madrid, lo señalaba como su hombre en España, el prelado que debía simbolizar e impulsar en primera fila la primavera eclesiástica en la que el papa argentino está embarcado. No está siendo fácil. La promoción de Osorio no ha neutralizado del todo a Rouco, tan rocoso como siempre pese a sus 80 años de edad. Muchos de sus fieles entre los obispos siguen paseando por algunas diócesis a los cardenales más críticos con el Papa, entre otros el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller.

Está muy extendida en el Vaticano la idea de que la de España es la iglesia europea donde menos se notan los nuevos aires de reforma, al menos en la dialéctica de sus prelados, tan combativa como en el pasado. Abundan todavía obispos que consideran la homosexualidad una enfermedad inmunda y a combatir sin tregua, y los que siguen sosteniendo que su Iglesia vive perseguida aquí, con miedo y en un ambiente casi prebélico, como el que precedió al golpe de Estado militar de 1936. Benedicto XVI les daba la razón. Osoro negó esas ideas con energía apenas dos meses después de tomar posesión del arzobispado madrileño. “Desde luego, no estoy de acuerdo. He dicho muchas veces que la Iglesia no está perseguida en España, ni está arrinconada, ni tiene miedo a salir al encuentro de la gente”, dijo a EL PAÍS el 20 de diciembre de 2014.

Osoro en Madrid, el arzobispo Juan José Omella en Barcelona y el cardenal Ricardo Blázquez como prelado de Valladolid, premiado hace un año, por fin, con la birreta cardenalicia que le debían como presidente de la Conferencia Episcopal (Juan Pablo II y Benedicto XVI lo castigaron sin ella por haber vencido a Rouco contra pronóstico), son ahora mismo la avanzadilla de Bergoglio, a la espera de que el Vaticano vaya completando con media docena más de nombramientos el relevo de un episcopado que debe su promoción diocesana, la inmensa mayoría, al cardenal Rouco. Blázquez se jubila por edad el año que viene y deja vacante la presidencia de la CEE. Pocos dudan que el sustituto será el nuevo cardenal de Madrid, cortando las alas a quien pretende el cargo desde hace años, el también cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de Valencia después de unos pocos años como ‘ministro’ de Benedicto XVI en la curia vaticana y pusilánimemente alineado con el discurso de Francisco.

El nuevo cardenal se enteró esta mañana de las intenciones de Francisco por boca del arzobispo emérito de Oviedo, Gabino Díaz Merchán. Había recibido un correo electrónico pero no lo había leído porque en aquel momento estaba a punto de subir al avión que le traía de regreso a Madrid desde el aeropuerto de Santander, su tierra natal (Castañeda, Cantabria. 1945). Regresaba de una celebración familiar y daba los últimos sorbos a un café. "Don Gabino me llamó para felicitarme, así me enteré. Se me derramó el café en la camisa y los pantalones. Fue una gran sorpresa".

España tiene doce prelados en el Colegio Cardenalicio, de los que solo cinco son electores, es decir, menores de 80 años (pero todos por encima de los 70): el cardenal emérito de Barcelona Lluís Martínez Sistach (1937), Blázquez (1942), Cañizares (1945) y Osoro a partir del 19 de noviembre próximo. También es elector el agustino navarro José Luis Lacunza Maestrojuán (1944), misionero en Panamá y ex presidente de su Conferencia Episcopal.

Los cardenales sin voto, además de Rouco, son Francisco Álvarez Martínez, emérito de Toledo; Carlos Amigo Vallejo, emérito de Sevilla; José Manuel Estepa Llaurens, emérito castrense, y Fernando Sebastián Aguilar, emérito de Pamplona-Tudela. Los otros cardenales españoles sin voto lo son de la curia romana: Eduardo Martínez Somalo, prefecto emérito de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y ex camarlengo del Colegio Cardenalicio; Julián Herranz Casado, presidente emérito del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos y presidente de la Comisión Disciplinar de la Curia Romana, y Santos Abril y Castelló, arcipreste de la Basílica de Santa María la Mayor.

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