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El obispo de Valencia se siente perseguido tras hablar de imperio gay

Las críticas le recuerdan "otros tiempos", cuando "se condenaba a predicadores"

El arzobispo de Valencia Antonio Cañizares. Ampliar foto
El arzobispo de Valencia Antonio Cañizares.

El arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, se considera injustamente tratado por las críticas de las que ha sido objeto tras haber advertido contra un supuesto "imperio gay" en una misa que ofició en la Universidad Católica de Valencia la semana pasada.

En una nota publicada este miércoles, el también cardenal mantiene "que la censura y condena padecida por mí en algunos medios, por algunos grupos y por algunos políticos hacen pensar en etapas superadas de nuestra historia pasada, pero aún reciente, en que se censuraban y condenaban algunas homilías y a algunos predicadores".

El purpurado pide a "juristas cualificados y objetivos, sin prejuicios de ningún tipo e imparciales", que analicen si algo de lo que dijo "va contra la ley" o provoca "odio contra personas o grupo sociales determinados que se pueda considerar homófobo". "¿Es homófobo defender la familia?", se pregunta.

La página web del arzobispado reproduce la misa íntegra de Cañizares. En ella afirmó: "La familia se ve acechada hoy, en nuestra cultura, por un sin fin de graves dificultades, al tiempo que sufre ataques de gran calado, que a nadie se nos oculta. Ahí tenemos legislaciones contrarias a la familia, la acción de fuerzas políticas y sociales, a la que se suman movimientos y acciones del imperio gay, de ideologías como el feminismo radical o la más insidiosa de todas, la ideología de género".

Cañizares consideraba la situación "tan grave" y con "tales consecuencias para el futuro de la sociedad, que se puede sin duda hoy considerar la estabilidad del matrimonio y la familia, y su apoyo y reconocimiento público, como el primer problema social".

A raíz de sus declaraciones, Lambda, que defiende en Valencia los derechos del colectivo LGTB, así como otras entidades, partidos y sindicatos, anunciaron una denuncia por incitación al odio contra Cañizares. Entre quienes se sumaron a la iniciativa de denunciar los hechos figuran València en Comú, Compromís o Verds Equo València, Comisiones Obreras del País Valenciano, Intersindical Valenciana y UGT del País Valenciano.

Cañizares se vio envuelto en otra polémica hace un año cuando advirtió contra la llegada de refugiados e inmigrantes al continente europeo como consecuencia de los conflictos que tienen lugar en Siria y otros países. Acogerlos, dijo, "hoy puede ser algo que queda muy bien, pero realmente es el caballo de Troya dentro de las sociedades europeas y en concreto de la española”.

Unas palabras con las que se alejaba de la línea mantenida por el papa Francisco, y por las que más tarde el arzobispo de Valencia pidió disculpas. "Siempre tendrán en mí a un hermano que los acoge y los defiende, que comparte su tragedia, y no voy a disminuir para nada ni mi ayuda personal, ni la ayuda institucional de la diócesis", afirmó.

Después de hacer las declaraciones sobre el "imperio gay", el movimiento feminista y la "ideología de género", a la que consideró, "la más insidiosa que ha habido en toda la historia de la humanidad", por poner en peligro "el bien precioso de la familia cristiana", Cañizares se reunió con el papa, según informaron las autoridades eclesiásticas, si bien no trascendió si habían tratado las críticas realizadas por el arzobispo.

Cañizares, nacido en Utiel en 1945, llegó a la archidiócesis de Valencia en 2014 después de haber sido prefecto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos por nombramiento del papa Benedicto XVI. El purpurado sustituyó en Valencia a Carlos Osoro, nombrado por Francisco arzobispo de Madrid y considerado más aperturista.