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Clinton cree que Trump ha “cruzado la línea” y está incitando a la violencia

La candidata demócrata organiza una iniciativa para capitalizar el descontento republicano con Trump

La candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, cree que Donald Trump ha vuelto a “cruzar la línea” con su "despreocupada incitación a la violencia". En un mitin en Iowa, este miércoles, Clinton respondió al comentario de su rival republicano, el día anterior, en el que animaba a los propietarios de armas de fuego a evitar la victoria de la demócrata, sin precisar cómo. Clinton ha comenzado a reclutar a notables del Partido Republicano asustados por la posibilidad de que Trump llegue a la presidencia de Estados Unidos.

Clinton durante una visita a un centro de salud de Miami el martes.

“Ayer [por el martes] vimos el último de una larga lista de comentarios despreocupados de Donald Trump que cruzaron la línea”, dijo Clinton en Iowa. “Las palabras importan, amigos míos. Y si te presentas al cargo de presidente, o si eres presidente de Estados Unidos, las palabras pueden tener consecuencias tremendas”.

Trump encendió la última polémica en un mitin en Carolina del Norte. “Si ella logra elegir a sus jueces, no habrá nada que hacer, amigos”, dijo. Se refería al poder del presidente de EE UU para nombrar a los jueces del Tribunal Supremo cuando queda una plaza vacante. La teoría de Trump es que si Clinton gana en las elecciones de noviembre, llenará el tribunal de jueces dispuestos a imponer una lectura restrictiva de la Segunda Enmienda de la Constitución. Esta enmienda garantiza, según la interpretación vigente, el derecho a llevar armas de fuego.

“Aunque la gente de la Segunda Enmienda [los propietarios de armas]… quizá sí haya [algo que hacer], no lo sé”, añadió.

Trump dijo después que se refería a la capacidad de los partidarios del derecho a llevar armas de movilizarse electoralmente para impedir la victoria de Clinton. Pero la frase era lo suficientemente ambigua como para dar a entender que Trump podía animar a la acción armada contra la candidata, un nuevo paso en una campaña en la que el candidato republicano no ha dejado de traspasar los límites establecidos de la política estadounidense.

La salida de tono se suma a otras recientes, desde las críticas a la familia de un soldado caído en Irak a la insinuación de que las elecciones de noviembre estarían amañadas. Y coincide con una caída en los sondeos, que dan una clara ventaja a Clinton e indican que la demócrata podría ganar incluso en bastiones republicanos como Georgia y Arizona.

En un editorial, The Washington Post dijo que los últimos comentarios aumentan “la carga sobre los líderes republicanos que continúan insistiendo en que su candidato es adecuado para servir [como presidente]”. The New York Times va más allá: “Ha llegado la hora de que los republicanos (…) repudien al señor Trump de una vez por todas”.

Capitalizar el descontento

Clinton quiere apelar a los conservadores estupefactos ante el ascenso de un candidato que, con sus salidas de tono xenófobas y machistas, con sus teorías conspirativas y con su comportamiento errático, rompe todas las normas de las campañas recientes.

La candidata presentó una iniciativa, Juntos por América, destinada a capitalizar el descontento republicano con Trump y atraer a los simpatizantes del otro partido. En un comunicado, la campaña demócrata anunció que, entre los nuevos apoyos del Partido Republicano, cuenta con el exsecretario de Comercio Carlos Gutiérrez y el exdirector de Inteligencia Nacional John Negroponte.

Gutiérrez, de origen cubano, se ha destacado por aplaudir la reconciliación con Cuba iniciada por el presidente demócrata Barack Obama. Negroponte es uno de los firmantes de una carta publicada el lunes, en la que 50 exaltos cargos de administraciones republicanas repudian a Trump y le califican de amenaza para la seguridad de EE UU.

Entre la última ronda de apoyos republicanos a Clinton se encuentran los excongresistas Connie Morella y Chris Shays, y la exsecretaria de Vivienda y Desarrollo Carla Hills. Se suman a una lista de medio centenar de republicanos e independientes que en las últimas semanas se han declarado a favor de la candidata demócrata.

Aunque la lista contiene figuras de relieve en las últimas administraciones republicanas, las de Ronald Reagan, George H.W. Bush y George W. Bush, hay pocos primeros espadas. Los exsecretarios de Estado republicanos Colin Powell y Condoleezza Rice no se han pronunciado todavía. El republicano Powell apoyó al demócrata Obama en 2008 y 2012. Es una incógnita qué harán los dos expresidentes Bush, que han negado el voto a Trump.

Clinton cede los focos a Trump

La sucesión de exabruptos del candidato republicano, Donald Trump, permite a la demócrata Hillary Clinton desarrollar una campaña de perfil discreto, con una estrategia muy organizada estado por estado, y anuncios en lugares y momentos clave, como las emisiones en horario de máxima audiencia de los Juegos Olímpicos de Río.

La candidata demócrata ha cedido a su rival el monopolio del ciclo informativo diario. Lo que fue una ventaja para Trump durante las elecciones primarias, puesto que disfrutó de centenares de horas de publicidad gratuita, ahora se le puede volver en contra. Cada metedura de pata queda amplificada por la lupa de los medios de comunicación.

Al mismo tiempo, el foco casi exclusivo en Trump desvía la atención de algunas debilidades de Clinton que, en circunstancias normales, los republicanos explotarían de manera más eficaz.

La última astracanada de Trump coincidió con a publicación de unos correos electrónicos del departamento de Estado, cuando Clinton era secretaria de Estado. Los emails revelan posibles conflictos de intereses entre los asesores de Clinton y la Fundación Clinton. Muestran, por ejemplo, los esfuerzos por conectar a un gran donante de la fundación filantrópica con un alto funcionario del departamento de Estado para hablar de los intereses del donante en Líbano.

En otra campaña, esto podría haberse convertido en la polémica del día y haber dominado el ciclo informativo. Con Trump todo es distinto, y cada mitin o entrevista suyo es la ocasión para abrir otro frente e irritar a nuevos electores.

Todos los sondeos publicados este mes, recopilados por la publicación Real Clear Politics, reflejan una ventaja clara de Clinton sobre Trump. La demócrata le saca entre uno y 15 puntos al republicano, en función del sondeo.

La campaña de Clinton ha renunciado a plantear la campaña ante Trump como una batalla ideológica entre izquierda derecha, y pone el acento en el contraste de personalidades y la experiencia de ambos candidatos. Confía en que, en cuanto las élites conservadoras concluyan que la candidatura de Trump es insostenible, el goteo de republicanos que se pasan al bando demócrata se convierta en una marea.

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