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Aumenta el cultivo de coca en áreas protegidas de Perú

9.000 toneladas de hoja seca año son destinadas a la práctica tradicional de masticado de los Andes

 Indígenas asháninkas cosechan hojas de coca en el distrio de Pichari, en el centro de Perú.
Indígenas asháninkas cosechan hojas de coca en el distrio de Pichari, en el centro de Perú.

En Perú, el consumo legal de coca para ‘chacchado’, la práctica tradicional de masticado de los Andes, se sitúa en 9.000 toneladas métricas de hoja seca del arbusto al año, según cifras oficiales. Sin embargo, la producción de 2015 ascendió a 96.304 toneladas métricas, según el último informe elaborado por la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés). El estudio sobre Perú reveló además que creció un 23% el cultivo en las áreas naturales protegidas y las zonas concebidas para el desarrollo local.

“Hay presencia de coca en 13 de la 24 regiones del país”, afirmó Kristian Hölge, representante de la Unodc en Perú y Ecuador, al presentar el informe Monitoreo de cultivos de coca 2015 a la prensa extranjera en Lima.

El funcionario destacó que en el último año disminuyó un 6% las áreas destinadas al cultivo, pasando de 42.900 a 40.300 hectáreas, y atribuyó dicha reducción a la erradicación (manual) del arbusto que realiza el Estado peruano y a la sustitución voluntaria de cultivos promovida por el Ministerio de Agricultura.

El presidente de Devida, comisión nacional de lucha contra las drogas, Alberto Otárola, defendió que la disminución de la superficie cultivada se explica por la norma aprobada en septiembre que autoriza la interdicción de las narcoavionetas; por la política de entrega de títulos de tierras; y por “la inyección de recursos a 35 alcaldes del Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE), la zona de mayor producción cocalera del país”, entre los departamentos de Cusco, Ayacucho y Junín. El VRAE y el valle de Lares (Cusco) concentran el 85% de la superficie cultivada.

Hölge explicó que la tierra del VRAE tiene un rendimiento superior al resto del país: “Puede haber 20.000 plantas por hectárea”. Según Otárola, aunque desde septiembre los helicópteros de la Fuerza Aérea del Perú no han sido usados para llevar a tierra a las narcoavionetas con destino a Bolivia, ha disminuido el número de vuelos de estas naves. “Desde la ley, el precio de la arroba de coca ha bajado en el VRAE de 50 a 23 dólares”, comentó.

Áreas naturales afectadas

La oficina de Naciones Unidas afirma además en el informe que entre 2014 y 2015 el cultivo de coca se incrementó en un 23% en las áreas naturales protegidas (ANP) —134 hectáreas— y en un 6% en las denominadas zonas de amortiguamiento, un espacio concebido para el desarrollo local, ligado a la protección de las ANP. En estas últimas, la superficie cultivada asciende a 6.614 hectáreas.

“Existe preocupación por las zonas de amortiguamiento, donde el control es una tarea más complicada”, revela el documento. En el Parque Nacional Bahuaja Sonene, ubicado entre los departamentos de Madre de Dios y Puno, en la parte sur de la selva, el cultivo se incrementó en un 25% y en su zona de amortiguamiento en un 31%. Además, en el Parque Nacional Otishi, entre Junín y Cusco, en la selva central, las imágenes de satélite interpretadas por Unodc reportaron 1.568 hectáreas de arbustos de coca, el 9% del total de cultivos del VRAE.

El informe también destaca que la violencia y los asesinatos por ajustes de cuentas están “ligados a la expansión del tráfico de drogas y son más frecuentes y notorios, elevando a niveles críticos la inseguridad ciudadana, la corrupción y el lavado de activos”. Dicha expansión a las ciudades se debe a que los procesos de acopio y el empaquetado ya no se realizan en las zonas cocaleras. Otárola precisó que la mayor parte de la droga producida en Perú sale por mar. Por quinto año consecutivo la Unodc y Perú no informaron del volumen de producción de clorhidrato de cocaína.