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Un militar y diplomático de la vieja guardia, nuevo líder del Frente Polisario

Brahim Gali fue ministro de Defensa saharaui y embajador en España y en Argelia

Brahim Gali pronuncia un discurso tras ser elegido nuevo secretario general del Frente Polisario, el 9 de julio en el campamento de refugiados de Dajla, próximo a la ciudad argelina de Tinduf.
Brahim Gali pronuncia un discurso tras ser elegido nuevo secretario general del Frente Polisario, el 9 de julio en el campamento de refugiados de Dajla, próximo a la ciudad argelina de Tinduf. AFP

No hubo suspense. Días antes de celebrarse el congreso del Frente Polisario para designar al nuevo secretario general de la organización y presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) se sabía que el hombre elegido y único candidato oficial era Brahim Gali, de 67 años, antiguo embajador del Frente en España (1999-2008) y en Argelia (2008-2015).

Tanto sus amigos como sus detractores marroquíes señalan que Gali pertenece al ala radical del Frente Polisario. Pero, en realidad, Gali es un hombre que siempre contó con la confianza de su antecesor, Mohamed Abdelaziz. Y aunque Abdelaziz declaró en varias ocasiones que estaba dispuesto a retomar las armas contra Marruecos, llevaba un cuarto de siglo comprometido con una solución diplomática para el conflicto. Y eso a pesar de que una parte de la juventud saharaui es partidaria de volver a la guerra.

Brahim Gali resultó elegido este sábado por el 93,19% de los votos emitidos por los 2.470 congresistas reunidos desde el viernes en el campo de refugiados de Dajla, situado en las proximidades de la ciudad argelina de Tinduf, según informó la agencia Efe. Cosechó 1.803 votos a favor y ninguno en contra. Hubo 538 abstenciones, 64 papeletas nulas y 65 en blanco.

Gali toma el relevo de Mohamed Abdelaziz, quien falleció el 31 de mayo en una clínica de Estados Unidos a causa de un cáncer de pulmón, después de mantenerse en el poder durante 40 años. Al igual que Abdelaziz, su sucesor fue miembro fundador del Frente Polisario. Su currículo oficial sostiene que nació en la localidad saharaui de Smara, que luchó contra los colonos españoles, participó en las manifestaciones del 16 de junio de 1970, que fue encarcelado durante un año en 1970 por sus actividades políticas y que fue ministro de Defensa (1976-1989), en plena guerra contra Marruecos (1975-1991).

Sus partidarios destacan la experiencia militar y diplomática, así como sus vínculos con España y Argelia, dos países clave en la resolución del conflicto. La prensa oficialista marroquí lo tacha como un simple títere de Argelia. El diario digital Le360 lo califica de “torturador”, “violador serial” de mujeres saharauis y miembro del “ala radical” del “movimiento separatista”.

En 2007 la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (ASADEDH) interpuso una querella criminal contra varios dirigentes del Frente Polisario entre los que se encontraba Brahim Gali, por actos de torturas, desapariciones, asesinatos y detenciones ilegales supuestamente cometidos entre 1976 y 1987 en los campamentos próximos a Tinduf. En 2013 el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz admitió la querella e imputó a Brahim Gali junto a Mahjoub Lincoln, otro miembro del Frente Polisario destinado en España, por presuntos delitos de genocidio y tortura contra la población saharaui disidente refugiada en los campamentos próximos a Tinduf.

Gali también fue denunciado en 2013 por la saharaui Jediyetu Mahmud Mohamed Zubeir, quien aseguró que sufrió “acoso, agresión sexual y violación por parte de Brahim Gali” cuando se presentó en Argel para solicitar al Polisario un visado para España.

El nuevo secretario general del Frente Polisario accede al puesto en el momento diplomático más delicado desde que se creara en 1991 la Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) con el fin de preparar la celebración de un referéndum. El pasado abril, Marruecos expulsó de la ciudad saharaui de El Aaiún a 73 miembros civiles de la Minurso y la misión se quedó con solo 28 empleados civiles, sin medios para organizar el referéndum. A finales del mismo mes, el Consejo de Seguridad de la ONU, alentado por Estados Unidos, se pronunció sobre “la necesidad urgente de que la Minurso vuelva a funcionar a plena capacidad”. El Consejo otorgó un plazo de 90 días para que Marruecos vuelva a aceptar a todos los miembros de la misión. El plazo concluye a finales de este mes.

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