Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Michael Gove, el destronador

El país le creyó cuando repetía que no le interesaba ser primer ministro

En los últimos meses, Michael Gove ha acabado con la carrera política de un primer ministro y la de alguien por el que todos apostaban como el próximo premier. Su convicción antieuropea le llevó a enfrentarse a su viejo amigo David Cameron y a alinearse con los partidarios del Brexit. Gove ganó, y su victoria le costó el cargo al primer ministro. Por el camino, hizo un nuevo amigo al que prometió acompañar a Downing Street. Pero este jueves le soltó la mano que le había tendido.

El ministro de justicia británico, Michael Gove.
El ministro de justicia británico, Michael Gove. Getty Images

Gove y el exalcalde de Londres Boris Johnson no estaban particularmente unidos antes de que decidieran aliarse y lograran sacar, mano a mano, a Reino Unido de la UE. Gove se había descartado en la carrera que se abrió después de la renuncia de Cameron, al día siguiente del referéndum. “No estoy preparado para ser primer ministro”, había repetido durante la campaña. Pero en los últimos días llegó a la conclusión de que, según expresó ayer, “Boris no puede proporcionar el liderazgo o construir el equipo necesario para la tarea que afronta el país”. Gove presentó entonces su propia candidatura. A las tres horas, Boris Johnson anunció su retirada.

“El asesino educado”. Así titulaba el izquierdista New Statesman un retrato de Michael Gove en octubre del año pasado. “Es el hombre más educado de la política y uno de los más abrasivos”, decía el perfil. “Un ideólogo de la derecha con una feroz aversión al privilegio no merecido. Es un conservador. Es un radical”.

Todos coinciden en que Gove es uno de los ideólogos del nuevo conservadurismo. Amigos y enemigos reconocen su portentosa capacidad mental. Pero él acepta sus limitaciones: su fama de excéntrico, su escasa destreza con los números, su miedo a volar. Escocés de 50 años, Gove había repetido que no quería ser primer ministro y el país le creyó. Pero algo le hizo cambiar de opinión.

Experiodista, Michael Gove entró en el Parlamento en 2005 y David Cameron le ofreció un puesto en su equipo de oposición apenas dos años después. Tras ganar las elecciones en 2010, Cameron volvió a confiar en él y le nombró ministro de Educación en el Gobierno de coalición, cartera que cambió por la de Justicia tras los comicios de 2015 ya con mayoría absoluta. Entre medias, ostentó el cargo de whip, o jefe del grupo parlamentario. El mismo que ocupó antes de llegar a la Casa Blanca Frank Underwood, el personaje de Kevin Spacey en la serie House of Cards. Un papel que, con muchas intrigas pero con unas artes más legales, recuerda al que ha decidido interpretar Gove en esta guerra de los tories.