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La ‘aldea rebelde’ de China retoma las protestas

Su alcalde, detenido tras anunciar movilizaciones, ha comparecido en una confesión televisada

En 2011, el pequeño pueblo de pescadores de Wukan, de unos 15.000 habitantes en el suroeste chino, suscitaba comparaciones con la indomable aldea gala de Astérix en su lucha aislada contra el poder central. La concesión de las autoridades para que los campesinos, que protestaban contra la expropiación de tierras, pudieran elegir a su propio líder recibió alabanzas como un incipiente paso democrático y un ejemplo de mano izquierda por parte de los dirigentes. Cinco años más tarde, el pueblo ha retomado las protestas. Pero esta vez la respuesta ha sido muy diferente: su líder electo ha quedado detenido, las referencias al caso se censuran a toda prisa en Internet y las autoridades amenazan con tomar medidas contra la prensa.

Protestas de los aldeanos este martes en el pueblo chino de Wukan. Ampliar foto
Protestas de los aldeanos este martes en el pueblo chino de Wukan. REUTERS

Lin Zuluan, el alcalde de Wukan elegido por sus paisanos en 2012, había anunciado este mes en las redes sociales que convocaría movilizaciones para protestar contra un mal endémico en el pueblo —como en muchas otras localidades de China—, las confiscaciones forzosas de tierra. Exactamente el mismo problema que suscitó las manifestaciones de 2011 y que las elecciones democráticas locales no han servido para solucionar.

El fin de semana pasado, Lin quedó detenido bajo cargos de corrupción. Los vecinos de Wukan se lanzaron a la calle el domingo y el lunes para reclamar la puesta en libertad de su alcalde y exigir el fin de las confiscaciones forzosas.

Rodeados de policía armada y de uniforme y portando banderas rojas para subrayar su lealtad al Partido Comunista, las protestas de los residentes evocaban las de hace cinco años. Entonces, tras la muerte de un manifestante en lo que parecía ser una protesta más de las miles que ocurren en China cada año, los residentes de Wukan se movilizaron durante meses. Las autoridades llegaron a cercar el pueblo, que resistió gracias a los suministros que recibían clandestinamente de simpatizantes en otras localidades cercanas. Finalmente, el entonces secretario general provincial del Partido Comunista, Wang Yang, negoció con los aldeanos permitirles elegir a sus propios dirigentes. Lin, que había encabezado las protestas, fue uno de los seleccionados.

Mapa de localización de Wukan, en la provincia china de Guangdong

La respuesta en la China de Xi Jinping ha sido, al menos de momento, menos tolerante. Un editorial del diario oficial Global Times subrayaba el lunes que “si otra gente implicada en disputas copia los actos drásticos de los aldeanos de Wukan, China verá caos y disturbios a nivel local”.

Este martes, Lin Zuluan comparecía en una confesión televisada, similar a las que se han multiplicado en otros casos de críticos contra el sistema político. Las confesiones televisadas se han empleado ya en lo que va de año, entre otros, para culpabilizar a los cinco libreros de Hong Kong especializados en la venta de libros prohibidos y que desaparecieron en manos de las autoridades chinas.

“Debido a mi desconocimiento del Derecho, acepté sobornos de proyectos de ingeniería civil, y también recibí fuertes sumas en las operaciones de compras para el colectivo municipal”, declaraba Lin en las imágenes que ha divulgado la prensa oficial china. Lin comparece sentado frente a dos hombres no identificados, en una habitación de color azul, mientras parece leer trabajosamente su declaración.

Los habitantes de Wukan han recibido el vídeo con una mezcla de consternación, miedo y escepticismo. En conversación telefónica, un asustado residente que se identificó como Liu insistía en que “nosotros, los aldeanos, lo único que queremos es que nos resuelvan nuestro problema de expropiación de tierras, pero las autoridades nunca nos han dado una respuesta. Pensé que Lin era inocente, pero ahora ha confesado. No sé. Tengo miedo de decir si es inocente o no”. La esposa de Lin, Yang Zheng, cree que su marido ha leído la confesión bajo presión. “Esto es para engañar a la gente”, ha sostenido, “él es inocente”.

En una rueda de prensa, citada por los medios oficiales chinos, Shi Shuoyan, el portavoz del gobierno local de Shanwei, el distrito donde se encuentra Wukan, acusó a medios de Hong Kong y extranjeros de haber incitado las movilizaciones en la aldea y amenazó con emprender medidas legales contra aquellos que no informen del caso, a su entender, de manera “objetiva e imparcial, y de acuerdo con las leyes y regulaciones” chinas.

“Varios medios del exterior, como Apple Daily e Initium Media [ambos de Hong Kong], han incitado, planeado y dirigido en Wukan. Adoptaremos medidas de acuerdo a la ley”, sostuvo Shi.

La expropiación de tierras es una práctica habitual en las municipalidades chinas, donde la venta de esos terrenos para su urbanización es una de las principales fuentes de ingresos de las autoridades locales. Es también una de las principales causas de protestas públicas en las zonas rurales —representan hasta un 65%, según la Academia China de Ciencias Sociales—, en las que los afectados exigen compensaciones adecuadas por la confiscación de su suelo.

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