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El FMI alerta del peligro de una recaída si triunfa el Brexit

Los países más perjudicados serían Irlanda, Chipre, Malta, Holanda y Bélgica, según el Fondo

Portada de un periódico griego sobre el referéndum en Reino Unido.
Portada de un periódico griego sobre el referéndum en Reino Unido. Getty Images

El temor al ‘Brexit’ ha crecido al otro lado del Atlántico conforme el referéndum de permanencia de Reino Unido en la UE se aproxima. Si la Reserva Federal estadounidense frenó una subida de tipos en buena parte por las dudas que esto genera, este viernes el Fondo Monetario Internacional publicó un informe sobre los efectos económicos que tendría y dibuja un panorama sombrío para el crecimiento y el empleo en el país. La palabra más repetida del documento es “incertidumbre”.

El FMI ha tenido que responder muchas veces sobre los peligros que supondría la salida de Grecia del euro, pero cinco años después del comienzo de la crisis de deuda soberana es uno de los pesos pesado de la UE, ajeno a la divisa única, el que amaga con marcharse de la Unión. El informe sobre Reino Unido correspondiente al Artículo IV del Fondo, el que hace una evolución anual de los países y recomienda políticas, dedica un extenso capítulo a esta posibilidad y ve muchos problemas a largo y a medio plazo.

La incertidumbre hasta ahora ya ha castigado algunas inversiones y frena contrataciones de trabajadores. A partir de ahí, es difícil calcular los efectos del adiós de Reino Unido a la UE porque dependería mucho de cómo se desarrolla la ruptura y los acuerdos que el país lograse con sus antiguos socios, pero los técnicos del Fondo lo han simplificado en dos escenarios: uno de incertidumbre más limitada, con un recorte del crecimiento del PIB de 1,5 puntos porcentuales en 2019 y uno mucho más adverso, con una pérdida demás de cinco puntos en el país.

El nuevo marco de relación económica de Reino Unido y la UE -ya buscase permanecer en el mercado único o se acogiera simplemente a las normas de la Organización Mundial del Comercio- tardaría años en formalizarse, lo que lastraría gravemente las inversiones y la actividad. En, el corto plazo, en 2017, si el escenario es especialmente áspero, la economía se contraería un 0,8%.

En el largo plazo, la repercusión en la actividad y los ingresos del país también serían sustanciales, alerta el Fondo. “Los aranceles más altos reducirán el comercio, la inversión y la productividad”, señala el informe.

Sin Brexit, el Fondo calcula un crecimiento promedio anual del 2,2% en el medio plazo. Con la salida de la UE, En el escenario menos duro, la tasa de paro se situaría en el 5,5% en 2019, pero en el más adverso escalaría al 6,5% un año antes, en 2018. La inflación se auparía al 2,75% en 2018 en el supuesto limitado y del 4% en el adverso.

Efectos más allá del Reino Unido

Habría repercusión en todo el mundo, sobre todo en la UE. En 2018, la actividad caería entre el 0,2% y el 0,5% en el resto de la Unión y hasta un 0,2% en el resto del mundo. Los más expuestos serían Irlanda, Chipre, Malta, Holanda y Bélgica, así como a los receptores netos de fondos de la UE, a no ser que el resto de socios compensase la pérdida de las aportaciones británicas.

La contribución de Reino Unido alcanzó los 7.000 millones de dólares en 2014, la tercera más elevada, pero medido con relación a PIB (un promedio del 0,3%), el esfuerzo palidece y queda detrás una larga lista de países (Austria, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Holanda o Suiza). No podría ahorrarse todo ese montante si quisiera mantener el acceso al mercado único, sino que tendría que mantener algunas contribuciones, tal y como hacen Noruega o Suiza.

Según el FMI, cualquier pérdida del PIB superior al 1% daría lugar a pérdidas fiscales netas (en ingresos públicos) para Reino Unido que superarían ese 0,3% del PIB que el país aporta.

No obstante, también los defensores del Brexit tienen argumentos sobre los beneficios de la salida de la UE, como la idea de que el país eliminaría una serie de regulaciones que mejorarían sustancialmente la productividad, pero el informe del FMI lo considera algo “remoto”, un brindis al sol.

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