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Socios de la coalición de Netanyahu amenazan con derribar el Gobierno

La policía israelí lleva ante la fiscalía casos de fraude en los gastos del primer ministro

Benjamín Netanyahu y su esposa, Sara, tras votar en Jerusalén en 2015.
Benjamín Netanyahu y su esposa, Sara, tras votar en Jerusalén en 2015. AP

Horas antes de que Benjamín Netanyahu someta este lunes a la confianza de la Knesset (Parlamento) su nuevo Gabinete de coalición reforzado por la ultraderecha, uno de sus socios amenaza con dejar caer el Gobierno. El ministro de Educación y líder del partido nacionalista religioso Hogar Judío, Naftalí Bennett, advirtió el domingo de que retirará su apoyo al primer ministro si no acepta su petición de nombrar un asesor militar para el Gabinete de Seguridad, el núcleo duro del Ejecutivo que tiene la atribución de declarar la guerra.

El nombramiento del ultraderechista Avigdor Lieberman como nuevo ministro de Defensa, que aún debe ser confirmado en votación parlamentaria ha producido una convulsión en el Gobierno de coalición. A la dimisión del anterior titular de la cartera, el exgeneral Moshe Yaalon —considerado un moderado en el seno del partido Likud de Netanyahu y respetado por la cúpula de las Fuerzas Armadas— y del responsable de Medio Ambiente, Avi Gabay —un empresario centrista que deja la política dando un portazo—, se suma ahora la presión de Hogar Judío, la formación más votada entre los 600.000 colonos judíos afincados en los asentamientos de Cisjordania y Jerusalén Este, territorios ocupados por Israel desde1967.

“No estoy dispuesto a que mueran soldados porque el Gabinete de Seguridad permanece ciego a causa del ego de algunos”, advirtió Bennet en un clara alusión a las presuntas acusaciones de que Netanyahu ocultó información sobre el desarrollo de las hostilidades a los miembros de ese órgano del Gobierno durante la guerra de Gaza de 2014. Un informe del Ombudsman israelí sobre el conflicto, pendiente aún de ser publicado, apunta a que el primer ministro cometió graves errores durante la campaña militar, según fuentes políticas y periodísticas que aseguran conocer su contenido.

La incorporación a la coalición de Lieberman, que ya ejerció como ministro de Exteriores, y de su partido Israel, Nuestra Casa permitiría al Gobierno disponer de una mayoría de 66 escaños en una Cámara de 120 diputados, frente a los ajustados 61 votos con los que hoy cuenta. Pero si los nueve parlamentarios de Hogar Judío le dan la espalda, Netanyahu puede verse obligado a convocar elecciones por tercera vez en poco más de tres años.

La amenaza de Bennett coincidió ayer con el anuncio de que la policía israelí ha completado su investigación sobre las presuntas irregularidades cometidas por el primer ministro y su esposa por el desvío de gastos de su residencia oficial en Jerusalén a su chalé privado en Cesarea. La unidad antifraude ha presentado a la fiscalía una recomendación para que Sara Netanyahu sea inculpada y procesada, según informó el diario Haaretz, por haber cargado al erario público reparaciones eléctricas y mobiliario de jardín en su casa particular de la costa mediterránea. Los muebles fueron adquiridos para sustituir a otros usados en la residencia oficial de Jerusalén, pero los nuevos viajaron a Cesarea mientras los viejos siguen aún en su lugar.

En Israel no se recicla el vidrio en contenedores callejeros, pero los comercios reembolsan un depósito a los consumidores que devuelven las botellas de las bebidas vacías. La investigación de la unidad antifraude de la policía apunta a que entre 2009 y 2013 Sara Netanyahu se embolsó hasta 24.000 shequels (unos 5.600 euros) por el monto de las devoluciones de botellas de bebidas servidas en actos oficiales en su residencia oficial, que fueron pagadas con cargo a las partidas de gastos del primer ministro. El dinero de los cascos de vidrio, sin embargo, no revirtió en beneficio de los contribuyentes, sino en el de la esposa del jefe del Gobierno, según denunció hace dos años tras una demanda laboral por despido el exmayordomo de la familia Meni Naftalí. El primer ministro devolvió entonces a las arcas públicas 4.000 shequels por el ingreso indebido por botellas vacías.