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“Los latinoamericanos han jugado en París un papel central”

“España ha hecho progresos en energía renovable que no debe desperdiciar”

Laurence Tubiana
Laurence Tubiana llega al palacio del Elíseo en agosto.

Laurence Tubiana es una de las principales artífices del acuerdo de la Cumbre del Clima del pasado 12 de diciembre. Fundadora y presidenta del Instituto de Desarrollo Sostenible de Francia, fue nombrada en mayo del pasado año embajadora especial para dicha cumbre. Ha sido la experta que ha llevado el peso de las negociaciones a la sombra del presidente del cónclave, el ministro de Asuntos Exteriores Laurent Fabius. Asegura que le espera otro año intenso de diplomacia en el seguimiento de lo logrado en París para mitigar el cambio climático.

Pregunta. El acuerdo es histórico, ¿pero se daban las circunstancias para obtener un pacto mejor?

Respuesta. Le aseguro que el acuerdo final es más ambicioso de lo que yo esperaba. Por una parte, se ha aceptado el objetivo a largo plazo de no superar en 1,5 grados la temperatura este siglo, pero también el objetivo de equilibrio de emisiones [que no se emita más de lo que con medios humanos se puede absorber]. Además, están las contribuciones nacionales, a revisar cada cinco años, y todos los países han admitido la meta de reducir emisiones, lo que era una línea roja para los países en desarrollo.

P. De hecho, lo curioso de esta cumbre es que uno de los elementos más importantes, la aportación de cada país, ya estaba sobre la mesa antes de iniciarse la cumbre.

R. Sí, exacto, aunque ello no garantizaba el acuerdo en París. Pero, además, el pacto ha ido más allá de la financiación y de la diferenciación [exigir a cada país un esfuerzo diferente en función de su economía y sus capacidades]. Pero ha habido muchos otros debates y los países latinoamericanos han jugado un papel absolutamente central.

P. ¿Por qué?

R. Porque junto a las pequeñas islas y Europa, ha sido uno de los grupos de países que más ha luchado por un acuerdo ambicioso sobre la reducción de emisiones. Han luchado por obtener un buen paquete financiero, pero también por hallar ese elemento en común.

P. ¿Qué ha cambiado después de Kioto?

R. Creo que hay una mayor conciencia de que el cambio climático es peligroso para todo el mundo. Hoy se sabe que no es suficiente que los países desarrollados hagan todo el trabajo. Es la percepción de China y de muchos países emergentes. Influye también el hecho de que ya tenemos soluciones. Disponemos de mejores energías renovables y una mejor comprensión del papel de los bosques y la agricultura. El concepto de eficiencia energética es ya habitual. Y vemos interesantes proyectos en Bogotá, en Sao Paulo o en ciudades africanas. Todos han llegado a París con soluciones ya maduradas.

P. El primer balance se hará en 2018. ¿No es demasiado tarde?

R. No. Ahí se verá sobre todo la evolución de los países desarrollados. Ahora los países tienen que internalizar todo esto, asumir un acuerdo tan ambicioso que incluso Greenpeace lo ha saludado como formidable. Creo que el acuerdo ha sido el mejor posible. El sábado por la mañana [12 de diciembre; último día de negociaciones] me reuní con todos los grupos posibles para decirles: este es el pacto más equilibrado; honestamente, el mejor que podemos proponer para todos, el que todos pueden suscribir. Es lo que buscábamos. Y ellos han confiado en nosotros.

P. Muchos creen que la Cumbre no servirá para nada, que es muy difícil cambiar los hábitos de consumo de la gente; sobre todo en los países desarrollados. ¿Qué deben hacer los gobiernos a partir de ahora?

R. Se va a necesitar una política firme no fácil de aplicar; sobre todo en el sector del transporte. La fiscalidad es una herramienta, pero debe llegar de la mano de soluciones. No se puede penalizar el transporte privado sin una buena oferta de transporte colectivo.

P. España no es un país muy activo ahora en la lucha contra el cambio climático. ¿Qué opina?

R. No conozco mucho la situación, pero creo que ha hecho muchos progresos en energía renovable que no hay que desperdiciar y que tiene un problema con la edificación, donde queda mucho trabajo por hacer.

P. ¿En qué va a consistir su trabajo a partir de ahora?

R. La próxima etapa es muy importante. Va a ser otro año intenso. Hay que fijar las reglas y lograr que sigan siendo sólidas y mantengan el equilibrio logrado. Hay que acelerar. Las contribuciones nacionales han sido formidables. No las esperaba. Pero muchas de ellas son muy conservadoras. Mi objetivo es lograr que en los próximos años dispongamos de mejores condiciones políticas y tecnológicas para que en 2020 seamos más optimistas sobre nuestras capacidades para revolver el problema de las emisiones de gas de efecto invernadero.

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