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La Haya reconoce la soberanía de Costa Rica sobre Isla Calero

Nicaragua ocupa la zona; deberá indemnizar a San Juan o atenerse a la sanción de los jueces

El litigio fronterizo ha provocado la mayor crisis diplomática en la historia de ambos países

Tribunal de la ONU que ha resuelto el litigio fronterizo entre Costa Rica y Nicaragua
Los jueces llegan al tribunal de la ONU que ha resuelto el litigio fronterizo entre Costa Rica y Nicaragua, este miércoles en La Haya. AFP

El litigio fronterizo que ha enfrentado a Costa Rica y Nicaragua desde 2010 se ha cerrado este miércoles a favor de Costa Rica en el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU (TIJ). Por 14 votos contra dos, sus jueces han reconocido la soberanía de San José sobre el extremo norte de Isla Calero, un humedal de unos tres kilómetros cuadrados conocido en Nicaragua como Harbour Head Lagoon. Esta era la zona en disputa que originó la demanda original contra Managua, por haberla invadido con su Ejército. El fallo no aborda la presunta invasión, pero subraya por unanimidad que Nicaragua no solo vulneró la soberanía costarricense al abrir tres caños para llevar las aguas fluviales al mar y enviar militares al enclave, sino que también quebrantó las medidas cautelares que impuso el propio TIJ para impedir dichas obras. La decisión es vinculante. El fallo añade que Managua ignoró los derechos de navegación de Costa Rica por el río San Juan (establecidos en 1958 y que otorgan la titularidad del río a los nicaragüenses), causando daños materiales que deberán ser reparados. En caso de que no se llegue a un acuerdo, el TIJ impondrá la indemnización correspondiente en el plazo de 12 meses.

Un año después de la denuncia costarricense, Nicaragua interpuso su propia queja ante la máxima instancia judicial de Naciones Unidas por la construcción de una carretera (denominada la trocha) a lo largo del río. Como suele suceder en las decisiones del TIJ, ambos litigantes reciben parte de la culpa. Esta vez se ha concluido que Costa Rica quebrantó el derecho internacional por no haber presentado estudios ambientales para justificar la apertura y repercusiones de la ruta. Los dos casos se han unido en un solo expediente, y los jueces todavía estudian una tercera petición, firmada por San José, para que se establezcan los límites marítimos —en el océano Pacífico y el Caribe— con Nicaragua.

Seguido con gran atención en las dos capitales, San Juan ha apoyado su defensa en el derecho internacional recordando, en especial, el arbitraje firmado por el ingeniero estadounidense Edward Porter Alexander. En 1898, el mismo, recordado durante la lectura por Ronny Abraham, presidente del TIJ, apuntó que la desembocadura fluvial del San Juan estaba sujeta a posibles cambios naturales en un área de mucha vegetación. Lo que no mencionó, dijeron los abogados de Costa Rica, fue la presencia de caños artificiales. Para Nicaragua, sin embargo, las modificaciones orográficas son naturales o espontáneas, y en todo caso solo se pueden constatar sobre el terreno. Nunca desde el aire o con mapas antiguos. En cuanto a la carretera costarricense criticada ahora por los jueces, para Managua era evidente que con las obras el lecho del río se llenaría de sedimentos. El tribunal ha rechazado la petición de Costa Rica de que su vecina pagara las costas del caso.