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La industria nuclear se reivindica en la lucha contra el cambio climático

La OIEA y la patronal española piden que esta tecnología se considere en la cumbre de París

Central nuclear de Almaráz, en la provincia española de Cáceres.
Central nuclear de Almaráz, en la provincia española de Cáceres.

Unos lo llaman reconversión, otros hablan de una revolución. Si de la cumbre del Clima de París (COP21) que arranca el próximo lunes sale un acuerdo sólido contra el calentamiento global, cambiará el esquema de producción de energía. Este sector es responsable de alrededor del 35% de las emisiones los gases de efecto invernadero generadas por el ser humano en todo el mundo. El objetivo a largo plazo que se quiere fijar es la descarbonización de la economía. Y esto supone eliminar las emisiones en la generación de energía. 

Con esta hoja de ruta sobre la mesa, las distintas tecnologías de producción buscan un hueco en el futuro energético. Así ocurre con la industria nuclear. El Foro Nuclear de España ha presentado un informe este miércoles en el que se reivindica como un arma contra el cambio climático. "Es una tecnología capaz de suministrar grandes cantidades de electricidad sin contaminar la atmósfera", sostiene esta organización. En efecto, las centrales no expulsan CO2 a la atmósfera. Pero tiene otros problemas asociados, como el de los residuos, que permanecen activos durante miles de años y para los que no se ha encontrado una solución definitiva. Además, desde el accidente de Fukushima, en Japón, algunas potencias han apostado por abandonar esta tecnología. Otras, sin embargo, apuestan por ella. Sería el caso de China, India o Rusia.

El debate español

En España, el futuro de la nuclear está en el aire. Varios partidos -PSOE, Ciudadanos y Podemos- no son favorables a prolongar la vida de las centrales más allá de los 40 años de vida. Esto supondría el fin de esta energía en España la próxima década, ya que no hay prevista la construcción de ningún reactor más. 

Foro Nuclear ha reivindicado el papel de esta tecnología, que con el 20% es la primera en el mix de generación de electricidad de España. Según esta patronal, las centrales españolas evitan cada año la emisión a la atmósfera de entre 45 y 55 millones de toneladas de dióxido de carbono. 

La semana pasada, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Yukiya Amano, pidió en la Asamblea General de la ONU que se tenga en cuenta la energía nuclear en las conversaciones internacionales sobre cambio climático. El Foro Nuclear ha vuelto a solicitar este miércoles que se incluya esta energía "en el acuerdo que se alcance" en la cumbre de París.

El Foro Nuclear señala en su informe que esta tecnología ha evitado durante los últimos 45 años la emisión a la atmósfera de unas 65 gigatoneladas de CO2 equivalente de gases de efecto invernadero. Además, la OIEA asegura que el desarrollo y crecimiento de esta energía -en este momento hay en construcción 70 reactores en el mundo- se puede evitar la emisión de entre 3.300 y 9.000 millones de toneladas de de CO2 equivalente cada año en 2050. 

En el protocolo que se espera que se cierre durante la COP21 no está previsto que se hable de tecnologías concretas. Aunque solo se fija la necesidad descarbonizar la economía en general, muchos organismos internacionales sostienen que la mejor vía para ello son las energías renovables

Antes de la cumbre de París, la mayoría de Gobiernos del mundo ha presentado planes de reducción de las emisiones para el periodo 2020-2030, los llamados INDC. En esos documentos se dan algunas pistas sobre el futuro de la energía nuclear. En sus compromisos, EE UU y la Unión Europea no hablan de esta tecnología. Solo fijan de forma genérica sus metas de reducción de gases.

Sin embargo, China e India, por ejemplo, sí mencionan la energía nuclear. China, el principal emisor de CO2 del mundo, tiene previsto multiplicar por 2,9 su capacidad de generar electricidad con esta tecnología en los próximos 15 años respecto a los niveles de 2005. En este momento, está construyendo 26 reactores. India, que también figura en la lista de los principales emisores, prevé un aumento considerable y ahora tiene en construcción seis reactores.

Los sectores más dependientes de los combustibles fósiles también han intentado moverse antes de la cumbre de París. Por ejemplo, los 12 miembros de la OPEP, la Organización de Países Exportadores de Petróleo, apostaron a principios de mes por los mecanismos de captura y almacenaje de dióxido de carbono (CO2) "como una herramienta importante para combatir el cambio climático". La OPEP reconocía que esta tecnología está en una fase inmadura, pero podría "desempeñar un papel central para facilitar la transición a una economía libre de carbono".

Diez de las principales petroleras y gasistas del mundo -entre las que están BP Group, BP, Eni, Royal Dutch Shell, Satoil, Repsol, Total y Saudi Aramco- reconocían hace unas semanas la importancia del cambio climático. En su caso, la alternativa que proponen el gas natural, menos contaminante que el carbón en la producción de energía.