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Abaaoud, un delincuente belga radicalizado y de crueldad implacable

Este joven estaba en busca y captura por su relación con varios atentados en Europa

Abdelhamid Abaaoud
Imagen de Abdelhamid Abaaoud aparecida en la revista Dabiq en febrero pasado. AFP

Abdelhamid Abaaoud, el presunto cerebro de los atentados de París del viernes y que fue abatido este miércoles por la policía en el asalto contra una vivienda en Saint-Denis, encarna la pesadilla que las redes del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) representan para la seguridad en Europa. Con lazos con varios países europeos y relacionado con células terroristas muy diferentes, de una crueldad implacable —un vídeo le muestra enterrando cadáveres de civiles tras una ejecución masiva del ISIS—, ha podido entrar y salir entre Siria y la UE sin ser detectado por los servicios de seguridad, pese a que estaba fichado y buscado por la policía.

Este belga, de 28 años, había huido a Siria con su hermano menor, de 13 años, en 2013. No sólo es considerado el organizador de los ataques que provocaron 129 muertos en seis lugares diferentes de París el viernes por la noche, sino que varios medios franceses le relacionan con Mehdi Nemmouche, un terrorista francoargelino acusado del asesinato de cuatro personas el 24 de mayo de 2014 ante el museo judío de Bruselas. También ha sido relacionado con el ataque en agosto contra un tren que cubría la ruta entre Ámsterdam y París, que fue frustrado cuando tres viajeros se lanzaron contra el asaltante. También es considerado el organizador de un frustrado ataque contra dos iglesias en París.

En enero, la policía belga evitó in extremis una serie de atentados en la ciudad de Verviers. Abaaoud fue señalado de nuevo como el organizador. La célula desmantelada el miércoles en Saint-Denis, una localidad con un alto porcentaje de población inmigrante, preparaba según la fiscalía ataques inmediatos contra objetivos estratégicos en la capital francesa. El hecho de que Abaaoud haya acabado muerto a tiros una operación policial cerca de París, pese a estar en busca y captura por su relación con varios atentados yihadistas cometidos en Europa en los últimos meses, deja en evidencia enormes lagunas de seguridad y de coordinación.

El ministro belga de Justicia, Koen Geens, destacó esta semana la inquietud que provocaba el hecho de que un estudiante de clase media llegase a convertirse “en un terrorista extremadamente profesional”. Nacido en 1987, su padre, Omar, era dueño de una tienda de ropa en la principal calle comercial de Molenbeek, el barrio de Bruselas de donde provenían los principales integrantes del comando terrorista. Según el diario Le Parisien, conocía desde su infancia a los hermanos Abdeslam, uno de los cuáles sigue en busca y captura. El otro murió en los atentados del viernes.

“Conocemos bien a esta familia”, ha declarado a Le Parisien Ahmed el Khanoussi, diputado por el distrito de Molenbeek. “Son comerciantes en el barrio, participan en la vida económica y social. Gozan de un nivel de vida razonable, no padecen la precariadad, eso prueba que no sólo los jóvenes que vienen de familias desfavorecidas acaban en el terrorismo”, agregó. En su camino hacia la radicalización, un salto al vacío sobre el que todavía hay lagunas, Abaaoud pasó por la pequeña delincuencia. Fue condenado por un robo en Bruselas en 2010 junto a Salah Abdeslam, el presunto terrorista fugado, y su padre estaba convencido de que la prisión jugó un papel muy importante en su radicalización. Tras ser liberado, logra escapar a Siria en 2013 donde, según fuentes de los servicios secretos citados por la prensa francesa, estaba encargado de reclutar nuevos combatientes y de organizar atentados en el exterior.

Bajo los nombres de guerra Abu Omar Susi, por la región del suroeste de Marruecos de la que proviene su familia, o Abu Omar al Baljiki (el belga), Abaaoud aparece en un vídeo del ISIS, que estos días ha reproducido la prensa francesa, en el que transporta y luego entierra a civiles asesinados en el norte de Alepo. En el vídeo aparece sonriente, como si disfrutase con la siniestra tarea.

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