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La cumbre Asia-Pacífico reclama más cooperación contra el terrorismo

La cumbre de Manila condena el fenómeno "en todas sus manifestaciones"

Foto de familia de la APEC
Foto de familia de la APEC. EFE

La lucha contra el terrorismo no estaba en la agenda, pero ha estado presente durante toda la cumbre. Después de la sangrienta serie de atentados del Estado Islámico (ISIS) en distintos puntos del mundo, Estados Unidos China, Japón y las restantes 18 economías del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) concluyeron este jueves su reunión anual con un llamamiento a aumentar de forma urgente la cooperación internacional contra la lacra.

“No permitiremos que el terrorismo amenace los valores fundamentales que sostienen nuestra economías libres y abiertas. El crecimiento económico, la prosperidad y la oportunidad están entre las herramientas más poderosas para atajar las causas fundamentales del terrorismo y la radicalización”, indican los líderes de las economías de la APEC en su comunicado final. “Subrayamos la urgente necesidad de una mayor cooperación y solidaridad internacionales en la lucha contra el terrorismo”.

A los ataques contra París -incluidos los abortados gracias a una operación policial el miércoles- y Beirut y el atentado contra un avión comercial ruso que sobrevolaba el Sinaí, se ha añadido la confirmación del asesinato a manos del ISIS de un rehén noruego, Ole Johan Grimsgaard, y otro chino. Fan Jinghui, consultor de profesión, es el primer ciudadano de esa nacionalidad asesinado por el grupo terrorista.

Ha sido un recordatorio para estas economías, hasta ahora relativamente aisladas de la amenaza del ISIS, sobre el alcance del problema. Países como Malasia, Indonesia o la propia Filipinas cuentan con grupos radicales islámicos. Algunos de sus ciudadanos se han integrado en las filas del ISIS -en el caso indonesio, Yakarta calcula unos 500-, y estas naciones temen las consecuencias que pueda tener su regreso.

China, que no participa de modo activo en el combate contra el Estado Islámico, ha reaccionado con ira al asesinato de su ciudadano. “El terrorismo es el enemigo de todos los seres humanos. China se opone firmemente a todo tipo de ideología terrorista y combatirá con decisión toda actividad terrorista que desafíe a la humanidad”, ha asegurado su presidente, Xi Jinping, horas antes de la conclusión de la cumbre.

La lucha contra el terrorismo protagonizó no solo las sesiones conjuntas, sino también las reuniones bilaterales. El presidente de EE UU, Barack Obama, y el flamante primer ministro canadiense, Justin Trudeau -cuya rueda de prensa originó el mayor revuelo de la cumbre entre los reporteros, tras ser declarado junto al mexicano Enrique Peña Nieto el líder más “sexi” de la cumbre en una encuesta online- dedicaron buena parte de su encuentro a la lucha contra el ISIS.

Trudeau se mantuvo firme en su decisión de retirar los seis cazas que Canadá aporta hasta ahora, aunque insistió en que su país “seguirá siendo, y deberá seguir siendo, un firme miembro de la coalición”.

“He asegurado al presidente Obama que continuaremos cumpliendo nuestra parte y vamos a trabajar con nuestros aliados”, declaró. “Hay mucho que Canadá puede hacer y continuará trabajando con nuestros socios de la coalición para garantizar que hacemos lo que podemos, incluido militarmente, para debilitar y derrotar al ISIS a largo plazo”.

Por su parte, Obama descartó que la guerra civil en Siria pueda tener fin "mientras [Bachar] El Asad siga en el poder", una posición que le enfrenta con Rusia.

Disputas territoriales

La amenaza terrorista no ha sido el único tema que, sin figurar en la agenda, se ha adueñado de una cumbre destinada inicialmente a tratar de comercio, especialmente tras la firma de la Asociación Transpacífica entre 12 de sus miembros el mes pasado. Las disputas territoriales en el mar del Sur de China, y las diferencias entre Pekín y Washington al respecto, han sido también uno de los asuntos protagonistas.

China reclama cada vez más enérgicamente islotes y arrecifes de las Paracel, Spratly y Scarborough, en un contencioso en el que también participan Taiwán, Malasia y Brunei, así como Vietnam y Filipinas, los más resistentes frente a Pekín. Estados Unidos no reclama territorio, pero sí exige que se respete la libertad de navegación por una de las zonas de mayor tráfico marítimo del mundo. En su opinión, las reclamaciones chinas, y sus actividades de construcción de islas artificiales en las Spratly, ponen en peligro ese derecho.

Obama, que como varios de los participantes en la APEC continuará viaje hacia Kuala Lumpur para participar en otras dos cumbres regionales este fin de semana, anunció el martes la entrega de otros dos barcos militares a Filipinas, al tiempo que expresó el apoyo “inquebrantable” a la seguridad de ese país.

Manila, además, ha aprovechado la cumbre para firmar, en los márgenes de la reunión, un acuerdo de cooperación estratégica con Vietnam. También había suscrito días antes un pacto de cooperación pesquera con Taiwán, confirmado este jueves por Taipei, para evitar incidentes en las zonas en las que sus respectivas reclamaciones territoriales se solapan.

La cumbre tuvo lugar en medio de una fuerte seguridad, reforzada tras los atentados en París. En general, se desarrolló sin incidentes graves, aunque horas antes de la clausura las fuerzas de seguridad emplearon cañones de agua a presión para disolver una concentración de manifestantes contra la cumbre, que habían conseguido traspasar las barricadas y llegar a cerca de un kilómetro de distancia del lugar de reuniones.

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