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Televisiones y radios han aprendido las lecciones de ‘Charlie Hebdo’

La prudencia y los llamamientos a la solidaridad han sido la pauta de los programas

Un periodista, este lunes en la plaza de la República (París).
Un periodista, este lunes en la plaza de la República (París). REUTERS

Por desgracia, ya nos hemos acostumbrado a ello. Desde que se propagó por las redes sociales la información sobre los atentados múltiples que sacudieron París el viernes por la noche, las redacciones audiovisuales se han pasado a la “edición especial”. “Nos pusimos en marcha desde las 21.55. Todos los periodistas de la redacción se movilizaron y empezó la cobertura”, comenta Hervé Beroud, director de información de BFMTV. “Tras los atentados contra Charlie Hebdo, hemos reforzado considerablemente el proceso de verificación de la información. Después de la reorganización de France Info, en la que la información ha sido la prioridad, no hemos tenido que interrumpir la conexión, sino que sencillamente hemos densificado la información para empezar con la edición especial. Todos los periodistas y jefes de redacción estaban de inmediato en su puesto”, señala por su parte Laurent Guimier, presidente de France Info. “Enviamos enseguida equipos conjuntos de TF1 y LCI al Estado de Francia y al Bataclan. LCI se pasó a la edición especial y TF1 hizo lo mismo desde el final del partido entre Francia y Alemania”, relata Catherine Nayl, directora de información del grupo TF1.

El CSA da pautas

El Consejo Superior de Audiovisuales ha tomado enseguida la palabra para dar, de entrada, las pautas que se deben seguir, en lugar de sancionar a posteriori. En un comunicado publicado el sábado, “llama de inmediato la atención de las redacciones de las televisiones y las radios sobre la necesidad de no aportar ningún dato que pueda poner en peligro el buen desarrollo de las investigaciones en curso sobre las trágicas circunstancias que vive nuestro país”.

Hervé Béroud y Laurent Guimier están de acuerdo en el hecho de que el modo de actuación especialmente violento y directo de los terroristas no ha conducido a situaciones complicadas, como sucedió en enero con las tomas de rehenes simultáneas de los hermanos Kouachi, por un lado, y Amedy Coulibaly, atrincherado en la tienda Hyper Cacher, por otro. Ninguna cadena ni radio ha retransmitido en directo el asalto de las fuerzas del orden a la sala Bataclan. Recordando las lecciones aprendidas —algunas a su propia costa— durante los acontecimientos de enero, todas las redacciones han sido extremadamente prudentes. “No he tenido que dar directrices especiales”, subraya Hervé Béroud. “De forma intencionada, hemos optado por no difundir la imagen ni el sonido del asalto al Bataclan. También hemos limitado al máximo los superlativos y las declaraciones que generasen ansiedad a lo largo de toda la noche”, explica Guillaume Zeller, director de la cadena iTélé.

En todas las cadenas, los periodistas y los expertos invitados han dado muestras de contención, y en todo momento han puesto a los espectadores en guardia ante las conclusiones precipitadas y la información no confirmada. “Desde hace un año, tras lo de Charlie, el Thalys y los demás atentados, los periodistas han adquirido una gran madurez ante los acontecimientos trágicos. Y los directores estamos ahí para mantener un alto grado de precisión y de ponderación de las afirmaciones”, explica Catherine Nayl.

La prudencia ha sido oportuna en lo tocante al macabro recuento de víctimas a lo largo de la noche. “No dábamos ninguna cifra de muertos sin antes haber cotejado varias veces la información de las fuentes, a pesar de que las cifras que circulaban por las redes sociales parecían aumentar rápidamente”, explica Hervé Béroud. “Hemos prestado muchísima atención a mantener una gran coherencia entre lo que decíamos en antena, en el lugar de los hechos y en las cuentas de France Info en las redes sociales. Había la misma información en todos los canales”, añade Laurent Guimier.

Misión de servicio público

Una de las particularidades de los atentados que han bañado de sangre París ha sido la función casi de servicio público que han desempeñado al instante las redes sociales. Facebook ha puesto en funcionamiento una aplicación, “ataque terrorista en París”, que permite informar a las personas cercanas de que todo va bien. En Twitter, las etiquetas #rechercheParis, #JeRecherche o #Bataclan han permitido publicar avisos de búsqueda de personas en los lugares de los atentados, mientras que #portesouvertes ha movilizado a los internautas para ofrecer refugio a los transeúntes del distrito 10 que no podían regresar a casa.

Las cadenas de información continua se han hecho eco de estos llamamientos a la solidaridad, así como de las directrices de los poderes públicos de no salir a la calle y de las peticiones de donaciones de la Hermandad de Donantes de Sangre. “El viernes por la noche, la solidaridad ha adquirido una nueva dimensión. Ya no se trataba de llamamientos a la movilización, como en el caso de Charlie, sino de operaciones concretas para socorrer al prójimo”, analiza Hervé Béroud. “Se ha formado un ecosistema virtuoso entre las redes sociales, que han sido un medio de transmisión de ayuda mutua más que de rumores, y nuestros equipos, que han tomado el relevo de este movimiento solidario”, reconoce Catherine Nayl. “En nuestras páginas web, hemos publicado de inmediato los números de emergencia, las etiquetas que permitían buscar personas y todas las iniciativas ciudadanas”, subraya Guillaume Zeller.

Traducción de News Clips de un artículo de Le Figaro.

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